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Yipsi Moreno, la más preciada joya del atletismo cubano

Yipsi Moreno, la más preciada joya del atletismo cubano

Publicado por Miguel Ernesto el 30 de Julio del 2014

Cierto misticismo ronda cada ejecución de la martillista Yipsi Moreno. Antes de entrar en el círculo de lanzamiento, ella visibiliza en su mente sus próximos movimientos. Lo que sucede después es imperdible: comienza con una fuerte gesticulación y termina con un estridente grito que inicia al soltar el martillo y concluye cuando este implemento cae, tras recorrer, por lo general, más de 70 metros. Este ritual lo ha mantenido durante casi dos décadas de exitosa carrera.

Esta fabulosa mujer posee el honor de ser doble medallista de plata olímpica, tricampeona mundial y panamericana, entre otras numerosas preseas, obtenidas en todos los continentes.

¿Cómo fueron sus inicios en el atletismo?

Realmente lo que lanzaba era bala y disco, porque el lanzamiento del martillo por lo menos aquí en Cuba no era oficial todavía. Puse todas mis esperanzas en esos dos implementos, hasta que en el año 93 se hizo oficial la prueba del martillo y a partir de 1995 comienzo a competir.

Moreno fue medallista en varios Juegos Escolares en las pruebas de lanzamiento del disco y la bala. En 1995 sus buenos resultados llamaron la atención de los técnicos que la incluyeron en la preselección nacional juvenil. Allí, bajo la conducción del técnico Ramón Breto, comenzó a sobresalir en el lanzamiento del martillo. Después de un año en la preselección, Yipsi logró lanzar el implemento por encima de los 61 metros. En 1997 ganó el Campeonato Panamericano Juvenil, celebrado en La Habana y ya para esa época, con apenas 17 años, sus envíos se mantenían por encima de los 60 metros.

¿A qué se debió esta rápida progresión?

Llegué a la Escuela “Giraldo Córdova Cardín” en el 94 y la preparación fue muy intensa. Las primeras juveniles que estuvimos en ese centro fuimos Aldenay Vasallo y yo. Entre las dos nos halábamos y empezamos a tener grandes resultados. Al cabo de un año tuvimos mejores marcas que las atletas mayores. Además, siempre me han tocado buenos entrenadores. No he perdido el tiempo tampoco, me he dedicado a entrenar y eso hizo que, en cada temporada, las marcas mejoraran.

El año 1999 marca el despegue del lanzamiento del martillo y el debut internacional de Moreno. En esa propia temporada rompió el récord mundial de la categoría juvenil, con un disparo de 66.34 metros y, además, intervino en los Juegos Panamericanos de Winnipeg, donde finalizó en el segundo lugar. En ese momento ya estaba a las órdenes del entrenador Eladio Hernández, quien también había sido martillista.

¿Cuán importante fue Eladio en su carrera deportiva?

Aunque tú como atleta seas una estrella, si no encuentras esa otra estrella que tiene que ser un entrenador no puedes encaminar tu talento. Eso fue lo que nos pasó, dos talentos se juntaron, él como entrenador, yo como atleta y ha sido en mi vida algo fundamental. Es un padre, un guía, educa las virtudes o deficiencias que tú traigas. Me ha enseñado en el deporte todas las cosas, lo bonito, lo amargo que es el sacrificio, saber que lo tienes que dar todo para el día en que decidas irte no te arrepientas de nada. Me siento como una hija mayor.

Para la temporada 2000 se abrieron nuevos caminos en la ascendente carrera de Moreno. Por primera vez intervino en una gira europea y en su estreno en Juegos Olímpicos no defraudó, pues en la cita de Sídney logró el cuarto lugar y dejó una grata impresión.

Al año siguiente sobrepasó la marca de los 70 metros por primera vez, con tres envíos sobre esta cuota, uno de ellos, de 70.65 metros, le valió su primer título mundial, al aventajar en el torneo celebrado en Edmonton a la favorita rusa Olga Kuzenkova.

¿Cómo queda en el recuerdo el Mundial de 2001?

Esa ha sido la competencia más perfecta que he tenido, la única en la que no cometí falta. La que me convirtió en la primera en el mundo y eso me impulsó a solidificar mi carrera deportiva. Además fue una experiencia para mi entrenador, era  su primer mundial con una atleta como entrenador. Tuvimos que vencer ciertos obstáculos, llevábamos grandes expectativas y las cumplimos.

En 2003, Yipsi se ratificó al frente de la especialidad, gracias a sus triunfos en el Mundial de París, los Juegos Panamericanos de Santo Domingo y la Final del Gran Prix en Hungría. 

¿Cuál de los tres títulos en Juegos Panamericanos tuvo mayor importancia en su carrera deportiva?

La medalla de Santo Domingo 2003, porque era la segunda experiencia en estos eventos continentales. Estaba en el momento cumbre de mi carrera, ya era una martillista consolidada que fácilmente sobrepasaba los 70 metros. En las ediciones de Río de Janeiro 2007 y Guadalajara 2011 fue más fácil, no tenía presión de ningún tipo. 

¿Qué sucedió en los Juegos Olímpicos de Atenas?

Es la competencia más triste de mi carrera deportiva, porque por esa responsabilidad que siempre he tenido, sentí que le había fallado al pueblo. La competencia coincidió con la final del béisbol. Las personas y el entrenador me decían que Fidel Castro iba a estar pendiente de mi resultado. Me presioné tanto que, aun cuando faltaban cuatro lanzamientos, me decía por dentro que no podía perder. Fue una medalla de plata que, en su momento no supe valorar, pensé en dejar el deporte, salí con la cabeza abajo; pero, al llegar a Cuba, el Comandante nos recibió y en sus palabras a la delegación habló sobre mi persona, como vio que luché hasta el final, me dio ánimo y eso hizo que levantara la cabeza y volviera a creer en mis potencialidades.

En la siguiente cita estival, en Beijing 2008, Moreno reeditó la medalla de plata. En sus siguientes temporadas, el rendimiento internacional no decayó y la martillista siempre finalizó entre las ocho primeras en citas mundiales, con medallas en eventos regionales y diversos torneos de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF). Tras más dos décadas en el equipo nacional, al concluir en la sexta posición en los Juegos Olímpicos de Londres, Moreno anunció su despedida del atletismo.

¿Por qué decidió regresar, cuando ya había anunciado su retiro?

Tenía bien claro el objetivo de terminar mi carrera deportiva, por muchas cosas que ya he explicado, por ejemplo, el nivel de la disciplina ha subido mucho,  también estoy teniendo lesiones y no creo justo que después de estar bien vaya a recaer. Pero cuando decidí que iba a terminar, conversó conmigo el presidente del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), también los dirigentes de la escuela para que, entre mis posibilidades,  apoyara a las muchachitas jóvenes, por mi experiencia y que  dentro del mismo desentrenamiento me preparara para asistir a los Juegos Centroamericanos, que no son tan fuertes. Les dije que estaba ocupada realizando una maestría, pero que dentro de mis tareas yo lo iba a hacer, que si ellos después determinaban que podía ser otra compañera no importaba. Entonces decidí que Veracruz fuera mi última competencia oficial.

¿Cómo evalúa el atletismo cubano en la actualidad?

En cuanto a resultados estamos bien. Los cubanos estamos acostumbrados a no tener nada, pero a luchar y tratar de ganar. No sé si por el momento de crisis económica o transformaciones hay escasez de competencias, los atletas que vienen en desarrollo sufren mucho de esta limitación. Todo tiene sus altas y sus bajas y los resultados en el atletismo no van a faltar.

¿Qué le parece la nueva ley de remuneración a los atletas cubanos?

El dinero nunca ha sido un motor impulsor en mi carrera deportiva. Primero porque no crecí en eso y nunca fui a competir por ganar dinero. Los tiempos han cambiado y hay que adaptarse, pero sí creo que una cosa debe ir de la mano de otra, no se debe metalizar al atleta y no se pueden perder los valores, los principios. En mi opinión, al deporte cubano le hace falta otra cosa y no es el dinero.

Para esta mujer, graduada en 2006 de Licenciatura en Cultura Física y el Deporte, no existe medalla, ni reconocimiento que falte en su carrera deportiva.  A sus 33 años, pone todo su empeño y día tras día entrena en el Estadio Panamericano, en las afueras de La Habana, con la certeza de que en los Juegos Centroamericanos de Veracruz estará en el podio de premiaciones.

No se dé que color será la medalla, pero sí te aseguro que Yipsi va a luchar como siempre para no defraudar al público. Es mi última competencia deportiva y la despedida será con todos los honores.

La amistad para Yipsi Moreno es algo muy valioso y aunque el deporte le ha limitado una vida social tan activa, aprovecha el tiempo libre para visitar y compartir con la familia y las personas más allegadas. 

En el hogar comparte vida desde hace 17 años con el ex -lanzador de martillo y fisioterapeuta Abdel Murquía quien junto a sus padres Mercedes y René constituyen el sostén y la ayuda más valiosa para llevar una carrera triunfal.

Gracias a ellos he podido desarrollarme en el deporte. Es una familia unida y tanto mis padres, como mi esposo y hermana han estado en los buenos y malos momentos. De mis padres heredé la fuerza, la combatividad y el compromiso de no defraudar a los suyos. La relación con mi esposo es magnífica, por un tiempo fue mi fisioterapeuta y como él también practicó deportes entendía mis estados de ánimo y nunca ocurrió ningún problema. Hoy tengo un niño, Abdel, con quién trato de pasar el mayor tiempo.

Toda una autoridad en el lanzamiento del martillo, su constancia y estabilidad constituyen ejemplo para las nuevas generaciones. Aunque esta temporada represente para Yipsi Moreno el adiós definitivo de la especialidad en la que brilló como pocas, su nombre ya figura en la lista de los atletas que conforman la leyenda del deporte cubano.

PRINCIPALES RESULTADOS DE YIPSI MORENO (19 de noviembre, 1980)

Campeonato Mundial Juvenil, en Annecy, 1998 (4to lugar, con 59,85 metros)

Juegos Panamericanos, en Edmonton, 1999 (Segundo lugar)

Juegos Olímpicos de Sídney 2000 (4to lugar, 68,33 metros)

VIII Campeonato Mundial de la IAAF, en Edmonton, 2001 (Campeona, con 70,65 metros)

IX Campeonato Mundial de la IAAF, en París, 2003 (Campeona, con 73,33 metros)

Juegos Panamericanos, en Santo Domingo, 2003 (Campeona)

Juegos Olímpicos de Atenas 2004 (Segundo lugar, 73,36 metros)

X Campeonato Mundial de la IAAF, en Helsinki, 2005 (Campeona, con 73,08 metros)

XI Campeonato Mundial de la IAAF, en Osaka, 2007 (Segundo lugar, con 74,74 metros)

Juegos Panamericanos, en Río de Janeiro, 2007 (Campeona)

Juegos Olímpicos de Beijing 2008 (Segundo lugar, con 75,20 metros)

Juegos Panamericanos, en Guadalajara, 2011 (Campeona)

Con la colaboración de Y. Maso. PanamericanWorld. La Habana

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