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Los venezolanos sortean dificultades para mantener sus tradiciones navideñas

Los venezolanos sortean dificultades para mantener sus tradiciones navideñas

Publicado por Dubraswka Aguilar el 01 de Diciembre del 2014

La Navidad llega temprano a Venezuela. Con el arribo de “Pacheco” -como popularmente se le llama al descenso de temperatura típico en esta época del año- la decoración navideña invade inmediatamente hogares, plazas públicas y centros comerciales, mientras las familias arrancan los preparativos para las fiestas decembrinas. Las ganas de celebrar estas fechas se mantienen intactas a pesar de una crisis que ha llevado al venezolano a hacer gala de su creatividad para que el ambiente festivo no falle ni el 24 ni el 31 de diciembre.

No había siquiera iniciado el último mes del año, cuando muchos ya presumían en redes sociales de sus árboles de Navidad. Y es que en este 2014, la gente se vio en la necesidad de adelantar un poco los arreglos, y no sólo a causa del característico entusiasmo navideño del país. Ante una inflación altísima y galopante más vale prevenir que lamentar, así que las compras de la temporada se han hecho de manera precoz para evitar un eventual aumento de precios.

Y es que, aunque el Banco Central de Venezuela (BCV) no ha publicado cifras oficiales desde el mes de agosto, otras organizaciones independientes han determinado que el incremento de la cesta alimenticia navideña con respecto a 2013 es verdaderamente alarmante. Específicamente, el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas – FVM) estima que el valor de los productos y alimentos necesarios para preparar 50 platos decembrinos es de 14.386,07 bolívares, lo que representa un aumento de 124,4% en comparación con el año pasado. Es decir, en término relativos, una familia necesita 3,4 salarios mínimos para adquirir la canasta.

Por tradición, el menú navideño y de fin de año no puede faltar en la mesa del venezolano, sin importar el estrato social. Éste consta de una hallaca –especie de tamal de harina de maíz relleno con variedad de carnes y guisos a gusto-, una porción de cerdo, pan relleno con jamón, aceitunas y uvas pasas, ensalada de gallina, dulce de lechosa (papaya) y frutos secos. Y durante todo el mes, las fiestas se convierten en ocasiones para compartir estos alimentos con los seres queridos, por lo cual una familia promedio no elabora menos de 50 hallacas.

Sin embargo, tal costumbre se hace cada vez más pesada para el bolsillo y, por ende, difícil de mantener. De acuerdo con las valoraciones de Cendas, el pernil (pata trasera del cerdo) ha sufrido un incremento mayor al 200%, al tiempo que la hallaca, gran protagonista del menú, cuesta 84% más que en 2013. A ello se suma la recién promulgada Ley de Impuesto sobre Alcohol y Especies Alcohólicas, que estipula un 35% sobre vinos y un 50% sobre otras bebidas alcohólicas. ¿Lo más grave? Se prevé que todos los productos de la cesta sigan en aumento en los próximos días, lo que representa un impacto imposible de mesurar de antemano.

“El pan de jamón ha aumentado mucho en comparación con el año pasado, y completar los ingredientes para las hallacas es toda una travesía. No se consigue pollo, ni carne, ni harina Pan (de maíz). Además, todo está por las nubes”, dice Lidsay Liendo, empleada administrativa de un gimnasio, quien apunta que tiene previsto invertir unos 10.000 bolívares en gastos navideños, que se sumarán a lo que aporte el resto del grupo familiar. Liendo va incluso más allá y está adquiriendo productos de la cesta básica, como jabón para lavar y papel higiénico, “antes de que escaseen”.

La inflación no sólo se ha sentado sin ser invitada en la mesa decembrina; también se ha posado sobre el arbolito y el pesebre, los infaltables en el seno de los hogares del país. El pino, las bambalinas, las guirnaldas, las luces y las figuritas del nacimiento superan con creces el salario mínimo, que actualmente se ubica en 4.883 bolívares.

“Este año son incomprables las cosas”, dice Grisel Coronel, contador público, otra consumidora consultada por Panamericanworld. “Todo está excesivamente caro, el incremento en decoración supera el 100%. La gente está haciendo lo justo para no perder la tradición”, agrega.

La queja es válida, pues tan sólo el típico arbolito no se consigue por menos de 1.500 bolívares. Esto sin contar la iluminación y los adornos que lo van a embellecer, que varían en precio y calidad. Por su parte, el montaje del tradicional pesebre puede llegar a costar hasta 2.000 bolívares, si se quiere obtener una recreación más elaborada del nacimiento de Jesús.

Mientras los compradores quedan impactados por lo que marcan las etiquetas, los comerciantes señalan que el aumento viene desde los proveedores que, a su vez, atribuyen a la escasez estos significativos aumentos. El caso es que los consumidores se ven obligados a pasearse de un lado al otro en su cacería por las mejores ofertas, pues la decoración definitivamente no es renunciable.

Y si bien los adultos entienden que el contexto económico es complicado, resulta imposible privar a los más pequeños de la magia de la Navidad. Así, el “Niño Jesús”, también debió adelantar sus preparativos, incluso hasta mediados de año. Para quienes lo hicieron la decisión fue más que acertada: una muñeca que en junio costaba 2.000 bolívares hoy puede superar la barrera de los 4.000, por poner solo un ejemplo.

Por ello, los padres han aprovechado cada ocasión. Por ejemplo, recientemente el Gobierno Nacional ordenó bajar el precio de la mundialmente popular muñeca Barbie, que prácticamente desapareció de los anaqueles en el acto. Asimismo, uno de los regalos más solicitados por los niños, la bicicleta, también quedó a precios regulados, aunque, en este caso, su venta quedará restringida a una por persona, con partida de nacimiento en mano.

“Un juguete ya pasa de 2.000. Hacen falta unos 10.000 bolívares por lo menos para comprar el Niño Jesús y los estrenos, al menos para el 24”, se lamenta Coronel. Al parecer, sólo los niños continuarán la tradición de estrenar vestimentas en Navidad y Año Nuevo, pues entre el plato navideño, la decoración y los regalos, pareciera no quedar demasiado presupuesto para ropa.

No obstante, los venezolanos se las arreglan para comprar. Convertidos en expertos en rendir el dinero quincena a quincena, parecen haber conseguido la fórmula para no dejar que se pierda la Navidad. Incluso hay quien se pregunta: ¿y dónde está la crisis?

“La gente está comprando y eso no me cuadra con aquello de que ‘no hay dinero’”, opina Petra Pérez, consultada en un centro comercial de Caracas, quien defiende el aumento de 15% en el salario mínimo, recién entrado en vigencia. “Lo que puedo decir es que, barato o caro, la gente compra los ingredientes para sus hallacas”, concluye.

A pesar de las dificultades políticas, sociales y económicas, el venezolano siempre ha conseguido la fórmula para mantener vivas sus tradiciones. La clave del éxito parece ser adelantarse lo máximo posible a las fechas, pues la escasez, la inflación y la especulación se han convertido en los principales enemigos de la Navidad en Venezuela.

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