Síguenos:

Uyuni en Bolivia, uno de los lugares más sorprendentes del planeta

Uyuni en Bolivia, uno de los lugares más sorprendentes del planeta

Publicado por PanamericanWorld el 18 de Septiembre del 2015

Uyuni es uno de los lugares más sorprendentes de la Tierra. Algunos también lo llaman salar de Tunupa y es el mayor y más alto desierto de sal del mundo. Además, allí está una de las mayores reservas de litio en el planeta y cuenta con cantidades importantes de potasio, boro y magnesio.

Hay dos maneras de llegar a Uyuni: por tierra o por aire. Los pasajes aéreos desde las principales ciudades de Bolivia bordean los 400 dólares por persona, cuando se compran anticipadamente. Por eso, la opción preferida es llegar en carro o bus hasta Oruro y de ahí tomar el tren del sur hasta Uyuni (Bolivia no cuenta con infraestructura terrestre que conecte sus ciudades principales con esta maravilla natural). Así fue esta aventura hacia el que es considerado uno de los destinos más interesantes y bellos del mundo.

Comienza la aventura

A las 7 de la mañana nos recogieron en el Gran Hotel Cochabamba para llevarnos a la terminal de transporte y allí tomar el bus hasta Oruro. Nos espera un viaje de cuatro horas y media. Hacia el mediodía llegamos a la capital del departamento de Oruro, que está a 3.735 metros sobre el nivel del mar, tiene 260.000 habitantes y es conocida por ser zona minera y por sus coloridos carnavales.

Una vez en Oruro, la guía asignada nos llevó a un restaurante llamado Nayjama, con almuerzo a la carta. Muy recomendado, la especialidad es el cordero. De allí salimos rumbo a la estación de trenes, y a las 2:30 p. m. retomamos camino. La experiencia del tren es infinitamente mejor que la del bus. Hay dos clases: una seleccionada, con calefacción, asientos amplios y asignados, y otra, que son cabinas conjuntas. En el tren, además de baños, hay cafetería y todo permanece limpio.

Como salimos de día, durante el recorrido pudimos ver el lago Poopo, con un gran número de flamencos. Desde el tren, el atardecer –con los paisajes de los Andes–, quita el aliento. Llegamos a Uyuni casi a las 10 de la noche. La temperatura: dos grados centígrados. La ciudad tiene 30.000 habitantes y está en el departamento de Potosí, que limita con Chile y Argentina. Allí, un nuevo guía que nos esperaba nos llevó al Hotel Los Girasoles.


Cuando se viaja hacia el salar de día es posible ver durante el recorrido el lago Poopo, habitado por una colonia de flamencos.

Usualmente, los tours al Salar comienzan a las 10 de la mañana. El guía llegó en una camioneta 4 × 4 para ocho personas y compartimos el día con otra familia. Los recorridos arrancan en el cementerio de los trenes, a unos tres kilómetros de Uyuni. Después nos llevó hasta la población de Colchani, a 20 kilómetros de Uyuni. Allí tuvimos la oportunidad de ver el proceso de trasformación casera de la sal y diversidad de artesanías hechas con este elemento; también sacos, gorros y bufandas de lana.

De ahí emprendimos el viaje al salar. A la entrada, un policía verifica que un guía experimentado vaya al volante de la camioneta porque es muy fácil perderse allí. Son 12.000 kilómetros cuadrados de terreno de sal, sin ninguna señalización (no se le ocurra alquilar un carro y llegar allí por su cuenta, no lo van a dejar pasar).

Las primeras imágenes son de pequeñas pirámides de sal, perfectas para pararse o sentarse en ellas y tomar fotos. Luego, dos de los sitios más conocidos: la momia del Rally Dakar –expedición de la que es parte Bolivia desde el 2014– y el Hotel de Sal, que ondea banderas de diversos países.


Desde el 2014, el Rally Dakar atraviesa este desierto boliviano.

Este hotel, hecho de bloques de sal y catalogado como uno de los más extravagantes del mundo, tiene una tienda de artesanías y una cafetería, donde los guías sirven la comida que han llevado para sus turistas. Un dato: los baños no están en muy buen estado.

Salimos de nuevo en el carro a la isla Incahuasi. Y es que dentro de ese enorme panorama blanco de la sal hay 33 islas, de las cuales solo se pueden conocer diez. La más grande es Incahuasi, cuyo punto más alto está a 3.822 m s. n. m. La isla está rodeada de cactus gigantes que pueden medir hasta diez metros de altura. Tienen más de mil años de antigüedad y crecen un centímetro cada año.


El Hotel de Sal ondea banderas de diversos países. Fotos: Ana María Jaramillo.

Si tiene buen estado físico, suba al punto más alto de la isla. La vista es maravillosa. Eso sí, tenga cuidado de no pincharse con los cactus o tropezarse con las enormes piedras. Ideal llegar hasta las pirámides de sal y contemplar el atardecer, pues los tonos naranjas del cielo contrastan con la blancura del terreno.

Si le gusta apreciar las estrellas, no hay un mejor lugar que la oscuridad del salar de Uyuni para hacerlo. Hable con su guía porque esta opción nos es parte de los paquetes turísticos. Y si la noche está clara, pacte un precio con él y vuelva al salar en la noche. No se arrepentirá.

Después de la cena fuimos a descansar al hotel un rato y de ahí a la estación. Nuestro tren para Oruro salía a la medianoche. Llegamos a las 7 de la mañana y de ahí tomamos un carro privado que en cuatro horas nos dejó en Cochabamba hacia el mediodía de nuestro tercer día de viaje. ¡Mucho cansancio, pero una inmejorable experiencia de vida!

Gallery: 
Link To Full Article: 

Facebook comments



Monthly newsletter featuring articles hand picked by our country managers from the best content across PanamericanWorld.



Monthly newsletter featuring articles hand picked by our country managers from the best content across the Caribbean Region on PanamericanWorld.