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Uruguay, la revolución de la marihuana

Uruguay, la revolución de la marihuana

Publicado por José Peralta el 31 de Octubre del 2014

El porro pasa, sin prisa pero sin pausa, de mano en mano entre los tres muchachos sentados en el banco de una plaza. A pocos metros dos policías patrullan la zona a pie. Llegado un momento se cruzan y ninguno se inmuta por la presencia del otro. La escena puede replicarse en cada esquina de Montevideo desde hace varios años.

Una gran porción de la sociedad uruguaya toleró el consumo de marihuana mucho antes de que el gobierno legalizara su consumo, cultivo y adquisición; una decisión política que es observada en todo el mundo con gran interés. Así, es normal ver en la capital del país a gente fumando en casi todo lugar o evento público: en la rambla, en el estadio, en un concierto, en un parque o en una plaza.

Atentos a este consumo popularizado y con el doble fin de sacarle el mercado al narco y lograr que consumidores de otras drogas más duras y dañinas se pasen a la marihuana, el gobierno aprobó en diciembre del 2013 una ley que legalizaba su consumo y autocultivo, siendo el primer país en el mundo en hacerlo.

Uno de los tantos puestos callejeros que venden accesorios y complementos para fumar marihuana.

Pero la administración de José Mujica fue un paso más allá y puso al Estado como jugador central del mercado. En la ley se establece que los uruguayos (y solo los uruguayos) tendrán tres vías de acceso a la droga: la compra en farmacias, provista por el Estado; los clubes cannabicos de membresía y el autocultivo. Las tres son excluyentes: el consumidor debe optar.

Se creó también el Instituto de Regulación y Control de Cannabis (IRCCA), que registra a los consumidores y expide las licencias para producir y vender. Cada consumidor no podrá comprar más de 40 gramos de marihuana por mes, y si es cultivador podrá tener hasta seis plantas. Los clubes cannabicos deberán tener entre 15 y 45 personas. El registro ya comenzó y hasta la fecha más de 600 personas se registraron para ser cultivadores.

Pero junto con la estructura legal y filosófica, lo cierto es que el negocio de las drogas deja miles de millones de dólares al año en “ganancias”. Algunos especialistas estiman que solo la marihuana deja anualmente unos U$S15.000 millones. Entrar en ese negocio, por la puerta legal, sigue siendo una propuesta tentadora a la hora de hacer negocios y llevarse una parte de ese lucrativo pastel.

Carpa para cultivo indoor.

Visión oficial

Desde el gobierno se habla poco on the record sobre los aspectos económicos de la legalización: el IRCCA no hace declaraciones públicas por el momento y los demás actores prefieren no adelantarse. Fuentes de la administración dijeron que la idea es que este proyecto se “autosustente” para no caer en la tentación de hacer un negocio de la venta de marihuana, por ello  los precios serán “los más económicos posibles”.

Actualmente el precio que se maneja es el de un dólar por gramo de marihuana, algo que para consumidores, cultivadores y especialistas es “revolucionario” y hasta algo disparatado, considerando que a nivel mundial una onza (casi 29 gramos) está por encima de los U$S 100 en los mercados legales. Si la iniciativa llegase a dar ganancias, las mismas serían volcadas a la Junta Nacional de Drogas para combatir al mercado ilegal y ayudar a disminuir el consumo.

La implementación de la ley está llevando más de lo previsto. Lo comercialización en las farmacias estaba prevista para diciembre de este año. Esa fecha se suspendió y ahora las autoridades hablan de que el porro estatal estará disponible en algún momento del 2015.

Pero para que exista la marihuana primero tienen que existir los proveedores: la ley establece que serán privados los que cultiven y provean al estado del producto a fumarse. Los cálculos oficiales hablan de una producción mínima de 20 toneladas en un predio único de 10 hectáreas que será fuertemente custodiado. Esa producción abastecería a unos 150.000 consumidores, una estimación oficial de la cantidad de uruguayos que consumen la droga.

El IRCCA recibió propuestas de 22 empresas, entre ellas al menos dos canadienses, interesadas. Se espera que para antes de finales de noviembre estén las cinco empresas proveedoras y de ahí se comience con el cultivo del predio.

Plantá la tuya

Mientras el gobierno sigue afinando el lápiz en torno a la instrumentación, los avances en otras partes de la ley son más notorios. En el caso de los cultivadores, el crecimiento ha sido “exponencial” según la presidenta de la Asociación de Estudios Cannabicos del Uruguay (AECU), Laura Blanco. Hoy la AECU cuenta con 600 asociados, muchos de ellos cultivadores de larga data que buscan regularizarse, pero otros tantos novatos que esperan ver su primer flor en breve.

Laura Blanco, presidenta de la Asociación de Estudios Canabicos.

Laura explica que antes de la legalización, un cultivador tipo demoraba entre tres o cuatro años en lograr “autoabastecerse” y escapar de la maldición de “prensado paraguayo”: un producto que poco tiene que ver con los cogollos naturales de la marihuana, que incluye ramas, pasto e incluso bosta seca y que se vende a unos 33 dólares los 25 gramos.

Hoy, el acceso a la información y a otros cultivadores permitió acelerar esos procesos hasta el punto que en 2012 Uruguay ya tuvo su primera copa Cannabica: un evento donde los productores llevaban su mejor planta, al estilo de una exposición rural de un buen toro.

“Yo les digo a todos los que vienen que se olviden del tema de la farmacia, que para eso falta y mucho, que si quieren fumar que vengan y aprendan a plantar su planta”, añadió Laura.

Laura, una experta cultivadora y conocedora de los mercados mundiales, tienen serias dudas de que el precio propuesto por el gobierno de un dólar por gramo sea factible. “Es un precio que enloqueció a la comunidad mundial. Si vos quieres vender producto de calidad tienes que hacer inversiones importantes de miles de dólares”, explicó.

Lo que le preocupa del precio difundido es que eso “definitivamente afectará” a la calidad de la droga: “claramente a esos precios las empresas interesadas no van a traer las mejores semillas”, señaló.

Juan Varela, de Urugrow, arregla un bong, para su posterior uso.

Un mercado expectante

Aunque el gobierno no quiere hacer dinero con la legalización, el sector privado ya tiene a varios emprendedores que ven en las plantitas verdes un negocio muy lucrativo.

Previo a la legalización, uno recorría las calles de Montevideo y en cada feria vecinal encontraba puestos que vendían pequeños artefactos y accesorios para fumar la planta. Eran modestos puestos callejeros. Con el crecimiento del consumo y la popularización del autocultivo, los puntos de venta se fueron multiplicando y agrandando. Hoy en un puesto de estos uno encuentra desde hojillas a un dólar hasta sofisticadas máscaras a 200 dólares.

Urugrow nació en 2012 en un pequeño local y fue el primer growshop del país. Los growshops están orientados a satisfacer la demanda de los cultivadores, con productos que van desde los filtros para las hojillas hasta carpas de última generación para el cultivo interior, que no bajan de los U$S 500.

Juan Palese es uno de los tres fundadores de Urugrow. Tras un año en soledad, en 2013 comenzaron a surgir otros grows y hoy hay siete. “Si no hubiesen aparecido todos estos nuevos locales yo no daba abasto ni en sueños con toda la demanda”, explica Juan.

Juan Palese, uno de los fundadorees de Urugrow, explicando las diferencias entre el sustrato holandes (en bolsa violeta) y el que ellos producen (en bolsa transparente).

Aunque reacios a dar un número fijo porque “cada mes es muy diferente”, lo cierto es que el negocio va sobre ruedas: cada día que pasa hay más demanda. A modo de ejemplo Juan pone el sustrato para cultivo que se vende por litros. Una bolsa de 10 litros producida por Urugugrow cuesta unos 7 dólares. Actualmente venden 4.000 litros por semana de sustrato propio.

Además, importan un sustrato holandés, Plagron, que es un poco más caro. Hace tres meses importaron 4.000 litros y ya se agotaron. En este momento están cerrando una importación de 22.000 litros que Juan afirma “se agotaran antes de diciembre”.

Futuro incierto

A pesar del entusiasmo inicial de una parte de la población, lo cierto es que las demoras en la implementación dejan en una especie de limbo a la ley. Si bien aprobada y con una buena parte ya funcionando a este gobierno le quedan pocos meses para lograr hacerla funcionar ya que en noviembre se definirá el presidente entre el candidato oficialista Tabaré Vázquez y el candidato del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou.

Lacalle Pou ya anunció que si gana las elecciones derogará los artículos que implican la comercialización de la droga por parte del Estado, precisamente aquellos que aún no se han logrado poner en práctica y que los oficiales esperan se concreten en 2015. Lacalle Pou impulsó como diputado un proyecto para legalizar el autocultivo de la droga.

Pero si gana Tabaré Vázquez la cosa tampoco está tan segura: el ex presidente dijo que le parece “increíble” que se vaya a vender marihuana en las farmacias y anunció que analizará “con mucho cuidado la ley” y ante el primer inconveniente “la corregirá”.

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