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Top 5 de ciudades coloniales mejor conservadas en Latinoamérica

Top 5 de ciudades coloniales mejor conservadas en Latinoamérica

Publicado por PanamericanWorld el 05 de Abril del 2016

Las ciudades coloniales son uno de los principales atractivos turísticos de Latinoamérica. En este artículo les proponemos recorrer cinco de las mejor conservadas. Todas tienen siglos de historia, pero la modernidad todavía no ha transformado su extraordinaria arquitectura.

San Miguel de Allende (México)

La localidad mexicana de San Miguel de Allende fue fundada en 1542 por el monje franciscano Fray Juan de San Miguel y es patrimonio mundial de la Unesco desde 2008. La imagen más característica de la localidad es parroquia de San Miguel Arcángel, edificada en 1709 pero con una fachada neogótica de 1890. La iglesia ocupa un lateral de la plaza Principal, un cuadrilátero empedrado, rodeado de viviendas y palacios de estilo colonial y presidida por el jardín Allende, con sus característicos árboles de copas cilíndricas.

Cartagena de India (Colombia)

El visitante que atraviesa el característico arco amarillo bajo la torre del Reloj de Cartagena de Indias se ve transportado a una ciudad amurallada que se mantiene, en esencia, como hace cuatro siglos. Lo más característico de la ciudad colombiana son sus plazas: la de los Coches, con sus soportales; la de Fernández Madrid, con su vegetación exuberante, y la de la Aduana, donde una estatua recuerda al madrileño Pedro de Heredia, que fundó la localidad en 1533.

La historia de Cartagena se escribió a fuerza de saqueos: el entonces puerto español era el blanco preferido de los piratas del Caribe. La huella de estos tiempos puede verse en la muralla que rodea el casco antiguo –puede recorrerse a pie-, en el Castillo San Felipe de Barajas y en el Museo Naval del Caribe, que recrea batallas históricas en defensa del emplazamiento. Tanto la ciudad como el castillo son patrimonio mundial de la Unesco desde 1984.

Potosí (Bolivia)

La ciudad boliviana de Potosí vivió un pasado esplendoroso durante la época colonial y dio nombre a una moneda, el potosí. La huella de este periodo puede verse en la Casa de la Moneda, que muestra la historia de una tierra de la que se extrajeron toneladas de plata para financiar al Imperio Español. En la actualidad casi todas las minas son improductivas, pero su viejo auge se recuerda todavía en el lenguaje popular con la frase “vale un Potosí”.

Potosí atesora varios récords: se considera la ciudad más alta del mundo (3.900 metros) de más de 100.000 habitantes, y está en las faldas del Cerro Rico, donde durante un siglo y medio se situó la mina de plata más grande del mundo (hasta mediados del XVII). Sus calles ofrecen vestigios únicos de su opulento pasado como la catedral, la iglesia de San Lorenzo, el Arco de Cobija, la Torre de la Compañía o el convento de Santa Teresa.

Cuzco (Perú)

Cuzco -Qosqo, en quechua- fue la capital del Imperio inca y una de las ciudades más importantes del Virreinato del Perú. De ambos hechos enfrentados bebe su historia, que mezcla preciosos edificios de la época de dominio español con impresionantes restos de la civilización precolombina, como los sillares de Sacsayhuaman. Es, además, la puerta de entrada al imponente Machu Picchu, la joya inca.

La altitud de la ciudad peruana de Cuzco -3.300 metros- produce una sensación extraña en el visitante que acrecienta el hechizo de sus calles. Su belleza refulge en la céntrica plaza de Armas y en iglesias como las de la Merced o la Compañía. La ciudad es patrimonio mundial desde 1983 y hay quien la llama la Roma de América por la cantidad de monumentos que atesora.

Trinidad (Cuba)

Trinidad es una de las ciudades coloniales mejor conservadas de toda América, lo que le valió ser considerada patrimonio mundial de la Unesco en 1988. Fue fundada en 1514 por Diego Velázquez de Cuéllar en el centro de la isla de Cuba, una zona donde siglos después (en el XIX) prosperaría la industria azucarera. Los terratenientes que se enriquecieron con este cultivo levantaron lujosas mansiones que permanecen intactas, como detenidas en el tiempo

Lo más interesante de la ciudad cubana de Trinidad es pasear sus calles empedradas, por las que apenas transitan vehículos, y contemplar pausadamente sus viviendas de colores y sus edificios señoriales. Merece la pena alojarse en una casa particular y desayunar un zumo de fruta tropical contemplando la calma de sus plazas. De noche, las escaleras que llevan a la Casa de la Música invitan a sentarse mientras los camareros de distintos bares ofrecen mojitos a los turistas.

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