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Startups de biotecnología se abren paso en Costa Rica

Startups de biotecnología se abren paso en Costa Rica

Publicado por PanamericanWorld el 22 de Febrero del 2016

Las startups de biotecnología tienen un gran potencial en Costa Rica. Varios de los productos innovadores desarrollados allí podrían provocar cambios en la manera en que se tratan enfermedades y los emprendedores ticos solo esperan por inversiones para lanzar investigaciones todavía más avanzadas.

Christian Marín Müller y Marianne Hütt Cabezas están a punto de iniciar pruebas in vivo (de eficacia y de seguridad con roedores) del nuevo tratamiento para el cáncer de páncreas que desarrollan con su startup Speratum.

Es la etapa previa para convencer a alguna firma internacional, pasar a realizar pruebas clínicas (en humanos) y luego iniciar la comercialización.

El cáncer de páncreas es muy agresivo. Se detecta en 300 000 personas en el mundo al año, usualmente en etapas muy tardías por lo que 80% de enfermos fallece en los siguientes 12 meses.

Al desarrollarse el cáncer, las moléculas que descubrió Marín disminuyen. El tratamiento consiste en sintetizar la molécula, encapsularla, inyectarla y reponerla en el cuerpo. "Con eso, disminuye el cáncer", afirmó Marín.

Parece sencillo. Pero estos proyectos son muy complejos; pueden durar más de 3 a 10 años en la etapa clínica; de cada 10.000 ideas, 200 llegan a la fase en que está Speratum ahora y solo una llega el mercado. La inversión puede superar los $2.000 millones.

A nivel local se tuvo que aprender de permisos, importación y logística de materiales y equipos. Hubo que instalar un laboratorio o cuarto de pruebas en el Centro Nacional de Alta Tecnología (Cenat), el cual se podrá aprovechar en otras iniciativas. Y hay que cumplir los requisitos, protocolos y procesos de la Food and Drug Aministration (FDA) de Estados Unidos, que regula los medicamentos de uso humano.

Hasta el momento, la startup lleva dos años y ha trabajado con fondos de inversionistas, de innovación aportados por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) y de algunas fundaciones. Para la etapa clínica –que puede necesitar el reclutamiento de hasta 100 personas– se requiere el aporte de una firma que compre el proyecto o lo apoye con recursos y financiamiento mediante una alianza.

"Es algo que nunca se ha hecho en el país", destacó Hütt.

Diseño aplicado

David Meléndez, de Avant BioMedical, se apoyó en el diseño, la impresión en tercera dimensión y el escaneo en alta tecnología para aplicarlos en la creación de implantes de sustitución ósea.

Pendiente de la aprobación del registro médico, Meléndez explicó que cuando hay un defecto óseo, o una lesión por un accidente, se hace el diseño del implante. La prótesis se fabrica en titanio, en un material sintético (PMM) o en plástico (PLA o ABS), todos tolerados por el cuerpo humano.

La idea es realizar el diseño y la comercialización desde Costa Rica. La fabricación será también aquí, aunque en una primera etapa se realizaría en el exterior.

En la mira está el mercado de EE. UU., para lo cual también requiere el visto bueno de la FDA. Ya tiene una alianza con una firma de zona franca ubicada en Heredia. También quiere acercarse a fundaciones para alcanzar a nichos de escasos recursos.

La iniciativa la empezó en el 2014. Lo que falta es ese registro médico (paralizado porque hay un vacío a nivel reglamentario) y convencer a los inversionistas.

Los proyectos de este tipo tienen la ventaja de que en el país hay un cambio de actitud para identificar las posibilidades de mercado y aprovechar las capacidades de los profesionales e instalaciones existentes en este campo.

"Costa Rica tiene una oportunidad en biotecnología", afirmó Miguel Rojas, coordinador del Centro de Investigación en Biotecnología del Instituto Tecnológico de Costa Rica.

Lo que se requiere es mayor proactividad del Estado, articular los esfuerzos y respaldo especializado. También, hay que elevar el financiamiento para investigación y desarrollo e integrar a las firmas de informática locales.

Esa es la percepción de los representantes de la Agencia Universitaria para la Gestión del Emprendimiento (AUGE) de la Universidad de Costa Rica (UCR), de las incubadoras ParqueTec y UNA-Incuba, de la aceleradora Costa Rica Open Future y de los fondos Ícaro y Carao Ventures.

"Costa Rica debe concentrarse en generar emprendimientos en áreas en que ya tiene un liderazgo de conocimiento o know how global, pero que no han sido usadas como canteras de innovación clase mundial", dijo Carlos Mora de la Orden, miembro del comité consultivo de Auge.

Diversidad

Cada vez aparecen más emprendimientos en biotecnología. Es una "ebullición", si bien todavía "menos de una decena son proyectos viables", dice José Luis Fernández Cabrera, de Inversiones y Capitales Rotativos (Ícaro).

Con la cantidad hay más diversidad, nuevos enfoques y proyectos en más áreas: fertilizantes y químicos orgánicos, adhesivos, pinturas y aditivos para comida. También, detergentes, fármacos, energías renovables y biocombustibles. Se cuentan desarrollos para aumentar la eficiencia en producción, sustitutos de alimentos y nuevos materiales.

Entre las startups se menciona a Mimedtics (diseña dispositivos médicos en ortopédica con tecnología 3D), a Laboratorio Nacional de Alta Tecnología (Lanotec) y Bioenergy Solutions (biocombustibles a partir de residuos orgánicos), y a Cibus 3.0 (biodiesel a partir del suero de la leche).

Rambuhealth es un emprendimiento que desarrolla un aditivo en forma de polvo –que se incorpora a las bebidas y alimentos– a partir de la extracción de antioxidantes de la cáscara de rambután (mamón chino).

Esos antioxidantes tienen efectos anticancerígenos, antiinflamatorios, antitumorales y antiedad. Además, con él se puede prevenir y atacar enfermedades como la diabetes y la hipertensión arterial.

El equipo de trabajo de esta startup lo integran Hider Rojas Moya, Eric Cubero Román y Yerling Carrillo Mayorga.

Su idea es explorar el mercado local y luego exportar a Norteamérica, Japón y Europa, regiones en las que crece el consumo de alimentos saludables.

Fabrice Vaillant fundó Siwa hace un año después de ofrecer su idea de jugos saludables con frutas orgánicas a empresas privadas del país. En seis meses se trasladará del laboratorio del Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CITA), de la UCR, a sus propias instalaciones.

El proyecto se concentra ahora en la producción de jugos de pipa con probióticos, de mora y de piña sin conservantes químicos.

Además, se destacaría las propiedades de la mora para bajar los triglicéridos, antioxidantes, anticancerígenos y para regular la glicemia (azúcar en la sangre). De la pipa con probióticos se resaltaría cómo ayuda a personas que tienen problemas con lácteos. De la piña, para ayudar la digestión.

Vaillant creó una membrana de cerámica con canales y poros para detener los microorganismos de los jugos. Actualmente, como prueba, vende ¢500.000 por mes en una feria en Escazú. Su idea es producir 2.000 botellas por hora y exportar jugo de piña para lo que requiere $100.000.

También hay otras ideas en camino. Por ejemplo, explora, junto con la escuela de Deportes de la UCR, la posibilidad de una bebida natural para deportistas.

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