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El sonido del silencio en paraísos escondidos de México

El sonido del silencio en paraísos escondidos de México

Publicado por PanamericanWorld el 14 de Marzo del 2016

México es uno de los países más visitados de Latinoamérica. Pero, ¿es posible encontrar, en esa enorme y muy poblada nación un lugar tranquilo, solitario, sin el ruido de las grandes ciudades? Aquí compartimos destinos escondidos en el México profundo en los que es posible disfrutar del sonido del silencio.

Puerto Escondido, Baja California Sur

Se trata de un destino poco conocido en el Mar de Cortés y localizado dentro del Parque Nacional Bahía de Loreto, al sur de la población de Loreto. Es menos conocido incluso que este último, pero su belleza es impactante, pues por un lado tiene a la Sierra de la Giganta y, por el otro, al mar, que en esta zona forma un puerto natural bastante interesante.

El sitio cuenta con el Tripui, un pequeño hotel -prácticamente el único, además de un área para casas rodantes-, que es muy recomendable para familias o para viajeros que recorren la Baja en coche o en velero. Aunque no es un alojamiento demasiado pretencioso, no le falta absolutamente nada. No está en la playa, pero es relativamente fácil caminar hasta ella. Además, el lugar invita a hacer todo tipo de actividades, como kayak (no es raro que el mar parezca un espejo), explorar las islas del parque nacional en viajes ecológicos o de pesca, salir a ver ballenas, hacer expediciones a pie o en 4x4 por la Sierra de la Giganta y practicar esnórquel.

Puerto Escondido se puede visitar todo el año, aunque es en los meses de invierno cuando hay mayor ambiente, por los norteamericanos y canadienses que se refugian ahí durante la temporada. Además en esta época es muy factible ver ballenas.

Playa El Volador, Jalisco

Aunque este paraíso está ubicado en la muy popular Bahía de Banderas, sólo se puede llegar a él por barco, lo que le da un carácter recóndito y hermoso. Allí se encuentra Xinalani, un lugar de retiro que es ideal para quienes hacen yoga o surfean y necesitan descansar en serio en un sitio ecológico pero de lujo, rodeado de exuberante naturaleza.

Desde aquí pueden emprenderse expediciones de una mañana a las Islas Marietas para ver pájaros bobos de patas azules y, en temporada, también ballenas. Además, el hotel organiza un paseo a un parque de tirolesas, recorridos por la selva, viajes al legendario pueblito pesquero de Yelapa y tours de esnórquel al parque marino de Los Arcos.

El lugar se encuentra en la Bahía de Banderas, al sur de Puerto Vallarta. Hay que tomar un taxi al muelle de Boca de Tomatlán, para desde ahí desplazarse en taxi acuático o en transporte del hotel a la Playa El Volador, donde está Xinalani.

Laguna de Atezca, Hidalgo

 

Esta diminuta pero muy bonita laguna se encuentra rodeada de bosques de coníferas en plena sierra hidalguense, al norte de la Barranca de Metztitlán. Tiene una pequeña isla al centro, en la que se puede desembarcar, y la laguna es tan pequeña que puede rodearse a pie utilizando los senderos; también se rentan lanchas de remos (durante los fines de semana).

La Laguna de Atezca se localiza a unos 15 minutos de Molango, el pequeño pueblo que le sirve de base. A pesar de ser un paraíso mucho más rústico que los anteriores, es pintoresco, con casas de teja roja y conserva un conjunto religioso de gran valor: la Parroquia y Ex Convento de Nuestra Señora de Loreto, construidos nada menos que en 1546.

Aún puede apreciarse la decoración original en las columnas del claustro y un impresionante campanario en el atrio del templo. Además, en los locales alrededor de la plaza principal se venden pastes preparados con la receta original.

Aunque hay algunos hoteles sencillos dentro del pueblo, te sugerimos acampar en la zona de camping de la Laguna de Atezca. Así podrás disfrutar realmente la paz del lugar.

Tapijulapa, Tabasco

 

Uno de los Pueblos Mágicos menos conocidos del país es la comunidad zoque de Tapijulapa, por lo que constituye un verdadero paraíso en medio de la selva alta de la entidad tabasqueña. Está suspendida entre los ríos Oxolotán y Amatán, rodeada de árboles exóticos como ceibas y amates, y dotada de experiencias culturales bastante auténticas, pues tiene una súper gastronomía de origen prehispánico, edificios coloniales interesantes y algunas tradiciones bizarras que vale la pena conocer, como el ritual llamado “la pesca de la sardina ciega”, que se realiza cada año antes de comenzar Semana Santa.

En cuanto a la comida, hay que probar el mole de pollo envuelto en hoja santa, el totoposte preparado (una tostada gigante de carne deshebrada con chile amashito), el chote (caracol de río) y toda clase de tamales. Si de cultura se trata, vale la pena visitar la Iglesia de Santiago Apóstol y, un poco más lejos, el Templo y Ex Convento de Santo Domingo de Guzmán, ubicado en el pueblito de Oxolotán, a 17 km de Tapijulapa.

El resto del tiempo hay que dedicarlo a la selva. Para sucumbir a sus encantos plenamente, visita el Parque Villa Luz y nada en sus cascadas, haz el circuito de tirolesas en la reserva ecológica de Kolem Jáa -donde te sugerimos hospedarte- y después descansa en sus pozas o sólo recorre tranquilamente los senderos en busca de flores exóticas. Las veinte cabañitas de Kolem Jáa están ubicadas detrás del otro lado del río, por lo que hay que subirse a una pequeña lancha para llegar a ellas.

La Boquilla, Oaxaca

 

Esta playa, una de las más secretas en los alrededores de Puerto Ángel, es fascinante por sus pequeñas dimensiones, que le dan un carácter de paraíso íntimo, abarcable, alejado de los problemas del mundo. Es una gran recomendación para disfrutar del mar y de la arena de la costa oaxaqueña, sin ruido y sin grandes hoteles.

Además de pasar los días tomando el sol, el mar es perfecto para chapotear durante horas, para hacer esnórquel o para tomar prestado uno de los kayaks del hotel y explorar las rocas de la bahía. En el Hotel Bahía de la Luna, que ofrece once pintorescas casitas, ideales para familias, también organizan recorridos de buceo o pesca, con ayuda de proveedores externos.

A media hora de carretera están las playas de la Riviera Oaxaqueña -Mazunte, Zipolite y San Agustinillo-, mientras que a menos de 10 min se localiza Puerto Ángel, el pueblo de pescadores que a pesar de no tener tanta fama turística, tiene buenos restaurantes de mariscos frescos y una simpática bahía con un muelle donde es posible ver a los pescadores en acción.

Cobá, Quintana Roo

 

La antigua ciudad maya de Cobá, la gran rival de Chichén Itzá, deja de ser un paseo de ida y vuelta desde la Riviera Maya para convertirse en un destino donde descansar. En plena selva, con vista a las lagunas que rodean los principales edificios de la zona arqueológica, se esconde un hotelito de la marca Coqui Coqui, un concepto de lujo que no deja de lado su arquitectura “eco exótica” perfectamente adaptada al entorno (la construcción utiliza un tipo de piedra similar a la materia prima de las pirámides). Con buena comida, un servicio impecable y una decoración sencilla, casi sensual, esta opción transforma la visita a Cobá -la ciudad de los sacbés o caminos blancos-, en una experiencia sensorial de varios días.

Además de hacer kayak en las lagunas, andar en bicicleta por la selva y caminar, una de las ventajas de quedarse aquí es la posibilidad de visitar la zona arqueológica después de comer, cuando ya prácticamente todos los turistas se han marchado y no quedan más que el silencio, el ruido del viento y el revuelo de las aves preparándose para el atardecer.

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