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Seis galerías de arte que deberías visitar en La Habana

Seis galerías de arte que deberías visitar en La Habana

Publicado por PanamericanWorld el 10 de Septiembre del 2018

Con diversidad de perfiles curatoriales, por iniciativa de los propios artistas o como instituciones prestigiadas en los circuitos de promoción del arte cubano, las galerías de arte en La Habana viven un momento de expansión. Son una estrategia de negocios y, también, formas específicas de concebir y repensar el arte cubano. PanamericanWorld muestra seis galerías que ilustran los distintos caminos de la comercialización de arte en la capital cubana.

Galería Habana

Surgida en 1962, mantiene hasta hoy el objetivo de promocionar las artes visuales de artistas cubanos contemporáneos, con la diferencia de que en el siglo XX exponían obras de Mariano Rodríguez y Wifredo Lam –entonces contemporáneos-, y ahora lo hacen de Roberto Fabelo y Carlos Quintana. También apuestan por la heterogeneidad de las artes visuales, desde la pintura y la escultura hasta la imagen audiovisual, aunque sean estas más difíciles de poner en el mercado de arte.

Para Chrislie Pérez, especialista principal de la galería, se trata de un trabajo global, porque además del espacio y funciones propias de la galería, tienen el proyecto Subasta Habana, única subasta que existe en Cuba.

“Ahí se comercializa la obra de los artistas de la vanguardia, que ya no son artistas contemporáneos. En ese sentido la galería es muy orgánica, porque si desde la exhibición podemos trabajar con los contemporáneos, también desde Subasta Habana lo hacemos con artistas de generaciones previas. La subasta se realizó hasta el 2012, en el 2014 se hizo una edición especial, y desde entonces no se hace físicamente. Lo que tenemos es la variante de la subasta online, que funciona todo el año.”

¿Cuántas exposiciones inauguran al año?

“Normalmente tenemos seis o siete exposiciones al año, con una duración que oscila entre uno y tres meses, porque ese tiempo nos permite promocionar la obra, ubicar al artista, y la labor de gestión de venta, colocar la obra en el mercado, darla a conocer a los coleccionistas. Tenemos un grupo de coleccionistas que nos siguen y hemos tratado de mantener una nómina amplia de artistas, y eso siempre trae buenos resultados en cuanto a la gestión de comercialización de las obras.”

¿Cómo seleccionan a nuevos artistas para integrar Galería Habana?

Es una galería ya reconocida, y por eso somos cuidadosos a la hora de incorporar nuevos artistas. El trabajo es arduo y preferimos profundizar y mantener el trabajo de los que ya tenemos. Lo que sí hacemos es invitar a nuevos artistas a exposiciones colectivas, ver cómo se insertan, sus resultados comerciales, y que su obra no solo tenga valor comercial, sino que posea un apoyo conceptual, que aporte a cuestiones estéticas y del arte. Siempre realizamos exposiciones personales con artistas que sí pertenecen a la nómina de la Galería, pero las exposiciones colectivas las hacemos al menos 2 veces al año y son una buena oportunidad precisamente para diversificar la programación y como oportunidad para nuevos artistas.

Estudio Taller Gorría

En el barrio de San Isidro, en el corazón de La Habana Vieja, es posible visitar uno de los proyectos culturales más interesantes de la capital cubana: la Galería Taller Gorría (GTG). La idea de este proyecto cultural fue del muy reconocido artista Jorge Perugorría, el mejor actor de las últimas décadas en Cuba; aunque es su hijo, Adán, de 20 años, el que tiene a su cargo la gestión de este emprendimiento.

"Esta es la primera Galería que surge en esta zona de La Habana Vieja como espacio expositivo de arte contemporáneo, con una gestión privada. GTG es un proyecto cultural, comunitario, que busca tener un impacto social en el barrio de San Isidro, que es la punta del Casco histórico de la capital cubana y una de las partes menos atendidas por la Oficina del Historiador, a partir de que en esta zona no hay estructuras arquitectónicas de un valor patrimonial, ya que casi todas son viviendas. La idea es buscar maneras para que artistas lleguen a este barrio, que todavía tiene muchos espacios demolidos o en mal estado constructivo, y construyan aquí sus estudios. Nosotros estamos haciendo arte en la calle. Tenemos proyectos de pintar murales en varias calles. Nos gustaría traer a este barrio el distrito de arte, que ahora está en el Vedado, donde hay varias galerías cerca y las personas interesadas en arte pueden verlas todas. La idea es hacer eso aquí, que puedan caminar y ver el arte en la calle. GTG también produce conciertos; además, hicimos un taller de arquitectura y urbanismo para niños dentro de nuestra instalación y, como cierre, los llevamos, en un ómnibus, a conocer un poco más su ciudad. Queremos hacer otros talleres, cada dos meses", aseveró Adán Perugorría.

Obispo 453

Este es un negocio privado de iniciativa familiar, que apuesta por la comercialización de pinturas.  “Tenemos el suvenir artesanal, pero lo que más movimiento tiene son las pinturas. Nos visitan muchos extranjeros de Europa y Estados Unidos, que tienen mucha cultura y entendimiento de lo que es la pintura, la acuarela, y por tanto eso se vende muy bien. Tenemos óleo en lienzo, pintura acrílica, papel manufacturado y técnica mixta, tenemos obra hechas al carboncillo y laca, collage. Son varias técnicas, y hay un público para cada cosa. Lo importante es no perder la idiosincrasia cubana, que sea arte cubano y que recuerde Cuba tanto dentro del país como en el extranjero. Por eso los motivos son la cotidianidad cubana, el ambiente habanero específicamente”, explica Eladio Miranda.

“Vienen muchos cubanos también, tanto visitantes como dueños de negocios privados, restaurantes o casas de alquiler, que quieren comprar cuadros para su negocio. Hay personas que encargan determinado tipo de obra, y se acercan aquí porque lo que promovemos como arte les convence. Hay una cosa curiosa, y son las personas que vienen aquí porque quieren ponerse en contacto con el artista y encargar un cuadro de familia, algo así como los retratos del siglo XIX, y las personas quieren tener al óleo un retrato y un recuerdo de sus familiares. En eso hay como un resurgimiento muy interesante.”

¿Por qué decidieron emprender este negocio?

“Antes existía una galería aquí, pero no funcionaba porque no había un buen criterio de selección, ni tenían claro el concepto de lo que estaban buscando para mostrar en el espacio. Por supuesto, eso fracasó, y entonces mi esposa, mis suegros, toda la familia, decidimos retomar el proyecto nosotros mismos. Yo estudié pintura cuando era joven, y no sé pintar ni soy artista, pero sí tengo conocimientos sobre el arte, y cómo comercializarlo. Empezamos de cero, pero preparamos el espacio, nos pusimos en contacto con artistas, con proveedores, empezamos a buscar pinturas que tuvieran no sólo una salida comercial, sino también valor artístico, y la experiencia ha sido increíble. Han venido personas que quieren mostrar sus obras aquí, porque es un entorno que permite apreciar el arte en este estilo de pintar la cotidianidad, que es el concepto general de la galería.”

¿Cómo seleccionan las obras?

“Cuando vamos a incluir un pintor nuevo, todos opinamos al respecto, vemos el acabado de la obra, el tema que aborda y que se corresponda con lo que pretendemos aquí, la calidad de la técnica utilizada es muy importante, no importa qué técnica sea, siempre que tenga calidad y valor artístico. Hay personas que nos han venido a proponer determinadas obras de arte, pero les hemos tenido que decir que este no es el espacio para un arte más elitista o especializado.”

Estudio Taller Figueroa-Vives

No es solo una galería, también es un espacio de generación de todo tipo de proyectos artísticos sobre el arte cubano contemporáneo. Cristina Figueroa afirma que hace 20 años era algo un tanto indefinido, por lo novedoso que resultaba.

“La idea era tener un espacio donde se exhibían obras y se generaban exposiciones en diferentes instituciones tanto en Cuba como fuera de Cuba. Un poco a lo que fuera surgiendo. Nos hemos ido organizando un poco más, con un trabajo más estructurado de promoción cultural y de exhibición, desde hace unos 3 años más o menos, cuando empezamos a colaborar con la embajada de Noruega en Cuba. Ellos eran muy activos en el ámbito cultural, nos invitaron a colaborar juntos, y a partir de ahí hemos establecido un proceso de trabajo en el cual inauguramos exposiciones, cada dos o tres meses. “

¿Qué tipo de exposiciones?

“Son exposiciones que tienen mucho que ver con fenómenos sociales y cómo el arte puede reflejarlos, o viceversa. Muchas veces vinculando artistas, pero también a promotores culturales o gestores sociales, y ese es el perfil que hemos estado trabajando. Eso sí, siempre nos enfocamos en el arte cubano contemporáneo, con artistas jóvenes y otros ya consagrados. A la par, hacemos una constante investigación para exhibiciones, dentro y fuera del estudio, y la producción de libros o catálogos. En ese sentido destaca mucho mi madre, Cristina Vives, en el tema de la producción de libros de arte, que pueden ser de arte cubano, o monográficos de artistas. De todas formas, el estudio se mantiene como un punto de encuentro en el cual recibimos vistas de escuelas, de academias, grupos de artistas, etc.”

Dentro del arte contemporáneo, ¿cuáles manifestaciones artísticas incluyen?

“Casi siempre tenemos variedad en las manifestaciones artísticas, porque trabajamos con una idea, no con una manifestación específica. Primero trabajamos el concepto, y luego buscamos qué manifestaciones artísticas lo abordan, cuáles artistas lo han tratado. Por ejemplo, la última exposición que inauguramos trata el tema de la noche, y tiene materiales audiovisuales de películas, de documentales, fotografía documental y fotografía conceptual, todo con el tema de la noche. Esta última exposición se llama La noche redimida y mezcla a realizadores audiovisuales, como Damián Saínz y Roger Gutiérrez, con fotógrafos como Juan Carlos Alón. Por eso casi siempre tenemos exposiciones colectivas, y precisamente estamos viendo la posibilidad de invitar a un artista cubano y hacer una exposición personal, para cambiar un poco la dinámica.”

Galería Inti Álvarez

Esta galería tiene como objetivo promover y visibilizar el trabajo del pintor franco-cubano Inti Álvarez Hauville, quien ha recorrido varias partes del mundo con su arte.

“Todas las obras en la galería son de mi autoría, además en un lugar icónico de La Habana Vieja, porque la Loma del Ángel quedó inmortalizada en una de las primeras novelas cubanas Cecilia Valdés o la Loma del Ángel. Es decir, que no solo es un sitio agradable, en el casco histórico de la ciudad, sino que tiene esa especie de tradición y aura cultural”.

¿Por qué decidió abrirla?

“Para visualizar y dar a conocer más mi obra en Cuba. Está en un sitio con mucha afluencia de visitantes y es un espacio que me permite promover mi obra en Cuba permanentemente. Yo trabajé, por ejemplo, en el Gato Tuerto, monté una exposición mía allí y recibí muchas visitas, vendí algunas obras también, y fui conociendo personas interesadas en seguir mi obra, en ver nuevas piezas. La exposición duró como 8 meses, no dejaba de ser un espacio temporal, y cuando terminé decidí abrir este espacio para exponer mi obra de manera permanente. Ha sido muy importante en ese sentido.”

¿Cuáles obras tiene expuestas?

“En estos momentos tengo una muestra de diferentes exposiciones que he hecho. Son obras sobre todo en lo figurativo, con representaciones cubanas de caballos, bohíos… faltan algunas cosas porque ahora me voy a hacer una exposición en Estados Unidos, pero se pueden ver aquí tres obras de una exposición que hice en la galería La Valse, en París. Esa exposición se llamó Femme Bleue. También tengo obras de una exposición que hice en Francia con el tema de instrumentos musicales, y obras que me ha inspirado una canción de Silvio, El unicornio azul. Tengo varias representaciones de mulatas, esa mujer mestiza que es una referencia cubana muy conocida, y en general siempre trato de vincular mi arte con un objeto o un símbolo de cubanía, desde esa mujer mulata hasta un abanico, frutas tropicales o un gallo de pelea.”

El ojo del ciclón

Esta galería, abierta desde el 2004 por Leo D’ Lázaro, es también un laboratorio de arte y una casa. “Tiene todas las cosas y funcionalidades de una casa, pero desde el punto de vista artístico, y las personas pueden tocar música, jugar con las obras de arte que son interactivas, y las propias obras de arte empiezan a cambiar con esa interacción, de una manera evolutiva. Es muy interesante porque no es un museo pasivo, o contemplativo, sino que pueden experimentar diversas sensaciones, hay diferentes espacios y cambios de luces, varias habitaciones. Me pueden ver a mí trabajando, y tengo un pequeño espacio para mostrar la obra de otros artistas”, aseguró Lázaro.

¿En qué se basa para crear su arte en esa interacción?

“Uso el concepto de arqueología del presente, y el ojo del ciclón es como el lugar donde se hace la excavación de la arqueología del presente. El concepto de excavación del presente consiste en crear una historicidad del presente, y logro esa historicidad a través de la capacidad de asombro en cada espacio, que es distinto al otro. Es como fosilizar el presente, que lo que está pasando ahora es histórico, por eso todos los colores de las obras son en sepia, porque al crear esa historicidad las personas aprecian más al presente, lo visualizan desde una perspectiva distinta. Además, la interactividad con las obras es importante.”

¿Eso no impide comercializar las obras?

“No, y el comprador puede legalizarlas también porque se trata de obras originales. Tengo piezas y también objetos arte. Las personas pueden usarlas de la misma forma que las usarían en sus casas. La computadora puede parecer una estructura reciclada, pero cuando ves que se enciende, que tiene Internet, es una sorpresa. Todo está intervenido de esa forma, desde los asientos hasta el teléfono, que puede parecer un objeto inanimado hasta que te das cuenta que puedes usarlo para llamar. Hay pintura, fotografía, escultura, pero trabajo realmente con todo tipo de materiales, mármol, cemento, metal, depende de lo que me dice la obra. Yo empecé hace 38 años y siempre trabajé con todo tipo de materiales y todo tipo de tamaños.

Su arte también transforma el barrio donde vive, ¿cómo lo logra?

“Esto va a ser algo así como un barrio del arte porque vivimos aquí varios artistas, y todos están muy contentos de ese movimiento de arte que se pone en las paredes de las calles. Hay gente que me comenta que ha visto fotos de eso que está transformando el barrio, en revistas extranjeras, porque llama mucho la atención. Tenemos pinturas, esculturas en fachadas y columnas del barrio. Mi interés es crear, intervenir con mi arte en todo lo que yo pueda. Cuando hago cosas en el barrio, nadie me paga eso, y lo que vendo dentro de la galería es para seguir creando, porque la satisfacción viene de crear.”

Texto y fotos: Beatriz Rosales Vicente

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