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Rodrigo García, en las antípodas de Macondo

Rodrigo García, en las antípodas de Macondo

Publicado por PanamericanWorld el 31 de Octubre del 2015

Rodrigo García se ha construido una carrera importante en el mundo del cine. Ha dirigido siete largometrajes, entre ellos Cosas que diría con solo mirarla (2000) o Madres e hijas (2009), aunque en su más reciente obra el hijo de Gabriel García Márquez ha decidido sorprender. Su filme Last Days in the Desert tiene al actor Ewan McGregor encarnando a Jesucristo.

La imaginación del realizador es la culpable de que Jehová sea el protagonista de Last Days in the Desert. "Se me ocurrió esta historia de él saliendo del desierto y cruzándose con un padre y su hijo, que tienen un conflicto", dice. McGregor interpreta a un Jesús sediento, insatisfecho tras no haberse podido comunicar plenamente con su padre tras 40 días de meditación y rezos en soledad. "Pensé siempre en un Jesús humano. No sé cómo dramatizar ni trabajar con lo divino", asegura el realizador. Sin embargo, McGregor interpreta un rol dual. Lo visita un hombre que dice ser el diablo, que es su fiel reflejo. De esta forma el realizador acentúa los conflictos internos del protagonista.

Hijo del premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez, Rodrigo sabe bien las batallas que se deben librar al escribir para poder contar una historia elemental, pero profunda. Su guión es un sencillo retrato de Jesús atestiguando la vida de una familia que habita una tienda beduina. Pero Last Days in the Desert es también una reflexión sobre la paternidad, incluida la relación entre Jesús y Dios. "Imposible saber cómo me llegó la historia, pero sé que vino del subconsciente".

El guión de la película solo tiene 60 páginas. "La primera vez que se lo mostré a agentes y actores en Estados Unidos me dijeron que les gustaba, pero me preguntaban dónde estaba el resto", dice García. Solo seis actores intervienen en la obra con personajes que no tienen cambios de vestuario, sino capas que se van quitando y poniendo a lo largo de la película. Todo es polvo y agua.

Con la sencillez como premisa, García tuvo que acudir a un maestro de la fotografía para dar fuerza a la imagen con elementos tan escasos. El equipo de filmación no contó con servicio eléctrico ni con tramoya mientras rodaba en el parque nacional de Anza Borrego, en el sur de California. La filmación fue similar al de un documental. Eligió al dos veces ganador del Óscar Emmanuel El chivo Lubezki, con quien tiene una larga amistad que se originó cuando ambos vivían en México. "Quería que el desierto fuera bello, pero también inhóspito. No quería que fueran postales del desierto", dice el director. La sencillez de la historia de García es toda una declaración de intenciones en Hollywood de hoy.

Adaptar a Gabo

Rodrigo García se ha atrevido a escribir sobre Jesús, un personaje que puede ser polémico en manos de la ficción, como sucedió con La última tentación de Cristo (1988) de Nikos Kazantzakis y Martin Scorsese. Aun así, el realizador colombiano prefiere aventurarse con eso antes que adaptar una de las obras de su padre, Gabriel García Márquez, fallecido en abril 2014. "No tendría sentido", comenta. El creador de exitosas series de televisión como In treatment y Six feet under asegura que su mundo creativo es muy diferente al de Gabo. "El hecho de que yo dirigiera una adaptación de un libro de mi padre sería más noticia que la película en sí". El futuro creativo de Rodrigo García está en las antípodas de Macondo.

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