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Polo Montañez, un Guajiro Natural dueño de Un montón de estrellas

Polo Montañez, un Guajiro Natural dueño de Un montón de estrellas

Publicado por PanamericanWorld el 20 de Septiembre del 2016

Las estrellas fugaces son las que más se esperan para pedir cosas buenas. Son las más brillantes porque pasan muy cerca, las más sencillas. De ellas siempre queda el grato recuerdo de haberla visto, sentido e incluso, alcanzarla en la pequeña oportunidad de la lejanía.



Así, como una estrella fugaz, pasó el cantante cubano Polo Montañez. Un hombre de pueblo, de carbón, árbol, laguna. Un compositor nato, sin saber de la filosofía o la matemática del Do, Re, Mi. Sin estudiar en un conservatorio de música. Sin aprender de un experto. Así pasó por la vida, la fama y se quedó en la memoria de los cubanos y de los enamorados del mundo, este “Guajiro Natural”. Dicen quienes lo acompañaron en su carrera musical que Polo Montañez componía mientras caminaba o montaba un tractor, mientras nadaba, bajo la lluvia, el sol o la luna, cuando sembraba la tierra... y hasta durmiendo.



Polo afirmaba que las canciones le salían del alma, que no hacía arreglos ni copiaba la letra en un papel hasta que el tema no estuviese completo. La sentía primero, luego la tarareaba, pedía el acompañamiento con el TRES y al final, como para que además de en su mente, pudiese conservarse en un cuaderno, la escribía. Era de andar pausado, como los animales cuando caminan libres en el campo. De hablar sencillo, sin rebuscamientos ni citas directas aprendidas en la escuela. Animaba, junto a su padre y 12 hermanos, las fiestas de su pueblo natal “El brujito” de la localidad de Las Terrazas en la provincia de Pinar del Río, al occidente de Cuba.



Cuentan que con apenas 7 años golpeaba los cueros de una tumbadora en las “guarachas” familiares; y a los 12 ya interpretaba tonadas guajiras (campesinas) en serenatas y celebraciones campestres. La fama llegó a Fernando Borrego Linares-nombre puesto por los padres a Polo Montañez- cuando tenía 44 años y con su grupo, que seguía los “arreglos” musicales emergidos de la voz del Guajiro Natural, tocaba en el Hotel La Moka, de dicho pueblo. 



Fue allí donde lo vio por primera vez en 1999 el productor de la casa discográfica Lusafrica, quien encantado con el sonido del pinareño lo llevó a Colombia a cantar con la reconocida Cesária Évora y, más tarde, patrocinaría dos de sus discos hechos mientras vivía: Guajiro Natural, en 2001 y Guitarra mía, en 2002. En menos de un año —la segunda mitad del 2001— pasó a encabezar las listas de éxitos de las radios cubanas con el tema "Un montón de estrellas".



Y cuando esté en el cielo.

Cuando ya esté en la cima...

Voy a luchar por eso

Por mantenerme arriba




Reconocidos cantantes como Marc Anthony, quien versionó el famoso tema Flor Pálida; Rubén Blades, Andy Montañez, Margarita Francisco, Cándido Fabré, Francisco Repilado (Compay Segundo), Eliades Ochoa, Adalberto Álvarez, Danny Rivera y Gilberto Santa Rosa, han interpretado las letras del Guajiro Natural.



Su voz, peculiar quedó en el imaginario musical de miles de cubanos y otros miles de extranjeros que lo conocieron en vida o supieron de él cuando ya no acompañaba físicamente el pentagrama.



Su nutrida obra de compositor sobrepasa el centenar de canciones, las mayorías inéditas y comprendidas en diversos géneros musicales. En la casa que habitaba en Las Terrazas permanece su incansable amiga la guitarra a la que le dedicó el tema que dio título a su segundo disco. 

Quizás, cuando en la noche serena de este pueblo, se escuchan las cuerdas sonar es porque la guitarra de Polo entona aquellos temas que nadie podrá cantar.



El Guajiro Natural fue el primer y único cubano de formación autodidacta que obtuvo Discos de Oro y Platino. Vendió más de 40 mil copias que lo posicionaron, a principios de este siglo, como el artista cubano más escuchado. Su música, hecha de tabaco, café, yunta de buey y carbón llegó a Francia, Portugal, Bélgica, Holanda, Italia, México, Ecuador, Costa Rica; y la que declaró su segunda patria Colombia, a la cual le dedicó también una canción.



La última canción



La última canción que se me ocurra debe ser

creo que debe ser romántica

una canción sentimental que lleve tanto amor

que bañe el corazón de lágrimas.




Un aura de misticismo envolvió al cantante luego de su muerte, ya que se sostiene que él mismo profetizó su meteórica carrera y su fallecimiento con el tema “La última canción”.

El 26 de noviembre de 2002 a las 11:20 de la noche, seis días después de que su auto impactara contra un camión, Polo Montañez dejó de cantar para el mundo.



El último minuto de mi vida debe ser,

creo que debe ser romántico

donde pueda decir la última verdad

de amor, de desamor y desengaños.




Tras permanecer una semana ingresado en el Hospital Carlos J. Finlay de La Habana, 47 años después del 5 de junio de 1955 y con solo 24 meses de fama y popularidad, el dueño del montón de estrellas, ascendía a brillar junto a ellas. 



El último rincón donde me esconda debe ser

creo que debe ser amargo

un lugar bien oculto, donde pueda hasta llorar

que nadie sepa de mi llanto.




Tiempo después, el intérprete y compositor José Valladares hizo un tema en su honor titulado Cazador de Estrellas, interpretado por varios artistas como Pedrito Calvo, Paulo FG, Jenny (vocalista de la agrupación cubana Los Van Van) entre otros. En 2004 la disquera que acompañó al Guajiro Natural, Lusafrica puso a la venta un CD Memorias y un año después el DVD El Guajiro.



El único futuro de mi vida debe ser,

creo que debe ser extraño

no creo que la suerte, ahora me venga a sonreír

después de haber vivido tantos años.

No soy de los que creo fácilmente al despertar

que el día puede ser exacto

hay días para mí, que me entretengo nada más

mirando los colores de mi cuarto.

Por eso en el último minuto intentaré

hacer mi corazón elástico

me quedan todavía muchas cosas por saber

por eso lucharé hasta el cansancio.

Aunque el último rincón donde me esconda debe ser

creo que debe ser amargo

un lugar bien oculto, donde pueda hasta llorar

que nadie sepa mi llanto.

El único futuro de mi vida debe ser

creo que debe ser extraño

no creo que la suerte ahora me venga a sonreír

después de haber vivido tantos años....

el último minuto de mi vida debe ser romántico.

Por: Claudia Dupeirón / PanamericanWorld - Pinar del Río

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