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Odelín, rectas de un lanzador con nombre extraño

Odelín, rectas de un lanzador con nombre extraño

Publicado por Miguel Ernesto el 10 de Abril del 2014

Su nombre es prácticamente impronunciable. Esto no es un secreto para nadie en Cuba, así que sus compañeros de equipo, la prensa especializada y los fanáticos llaman a Vicyohandri Odelín Sanamé simplemente “Viyo”. A sus 34 años, este experimentado lanzador, que ha jugado en 17 Series Nacionales, no piensa en el retiro. Campeón olímpico, mundial y panamericano, su gran sueño es alcanzar, algún día, el título de Cuba. 

La velocidad de las rectas de Odelín ya no sobrepasa, como sucedía una década atrás, las noventa millas; pero el largo tiempo sobre el montículo lo ha convertido en un lanzador habilidoso que impresiona, especialmente, por su serenidad, el amplio dominio de la zona de strike y un variado repertorio de lanzamientos, en el que destaca un rompimiento hacia fuera y en la zona baja. Esta es su principal arma y los bateadores derechos sufren ante cada uno de estos rompimientos.

Natural de la provincia de Guantánamo, a los seis años se trasladó para Camagüey junto a sus padres y allí  creció y se hizo pelotero.

¿Cómo llega al béisbol?

La pelota siempre me llamó la atención y en el barrio todo el tiempo los muchachos nos reuníamos para jugar. Comencé en las categorías infantiles y por los resultados fui ascendiendo en la pirámide de formación del alto rendimiento en Cuba.

¿Cuáles eran sus ídolos de la infancia?

Orestes Kindelán, Antonio Pacheco, Omar Luis Martínez y Luis Ulacia eran verdaderos extraclases y fue un honor para mí compartir con algunos de ellos en el equipo nacional.

En 1998, “Viyo” debutó, a los 18 años, en la 37 Serie Nacional con el equipo de Camagüey. ¿Cómo recuerda esa experiencia?

Pese a subir pocas veces al montículo, considero que el estreno no fue tan mal. Esa Serie sirvió para adaptarme a un nivel más exigente y poner más empeño en los entrenamientos.

En breve tiempo Odelín se convirtió en el primer lanzador de Camagüey. La 40 Serie Nacional, en la temporada 2000-2001, fue la de la consagración, porque “Viyo” guió a su equipo a la etapa de play off; pero allí los camagüeyanos cayeron ante Santiago de Cuba, que en esa época era conocido como “La Aplanadora”, porque conquistó tres títulos nacionales consecutivos. La excelente actuación de Odelín en el certamen doméstico le permitió integrar el equipo cubano que conquistó, en 2001, el título de campeón mundial, en el torneo celebrado en Taipéi de China. Allí trabajó en cuatro partidos y obtuvo una victoria, con un promedio de carreras limpias de apenas 0,79.

¿Por qué fue tan especial el Mundial de 2001?

Fue la última ocasión que peloteros como Kindelán, Linares, Pacheco, Ulacia y Germán Mesa vistieron el traje de la selección nacional y compartir con ellos fue una bonita experiencia. Además, creo que ha sido uno de los mejores equipos Cuba, porque había una excelente combinación de juventud y experiencia. En lo personal, estuve bien, me dieron la responsabilidad de abrir el choque por la discusión del título ante los norteamericanos y no defraudé.

¿Cuál es el juego que nunca olvidará en su carrera deportiva?

Sin dudas, el partido del Primer Clásico Mundial,  en 2006, cuando derrotamos a Puerto Rico, en San Juan, 4 carreras por 3. Cerré ese desafío con un ponche al receptor  Iván Rodríguez. Considero que fue un torneo inolvidable y, aunque perdimos ante Japón por la discusión del título, esa medalla de plata supo a oro.

¿Qué ha sucedido con Cuba en las ediciones siguientes del Clásico Mundial?

Por momentos falla el bateo y luego el picheo. Creo que ha faltado liderazgo. Además nos han puesto en la zona de Asia a eliminarnos con el campeón y subcampeón de las primeras versiones. No obstante, nuestra pelota tiene calidad para volver a discutir una final.

De los entrenadores con los que ha compartido en el equipo nacional, ¿con cuál se ha sentido mejor?

Todos al final son buenos seres humanos. Yo me caracterizo por hablar poco, me concentro mucho en mi trabajo y en subir al montículo para ganar. He compartido con muchos entrenadores y, por ejemplo, Alfonso Urquiola y Rey Vicente Anglada son personas que se acercan mucho a uno.

Después de 50 años de ausencia, Cuba regresó a la Serie del Caribe, esta vez representada por Villa Clara. El director Ramón Moré decidió incluir a seis jugadores de refuerzo y Odelín fue uno de los elegidos. El torneo se celebró en Isla Margarita y el equipo villaclareño no estuvo bien, pues solo logró una victoria, gracias al formidable trabajo realizado por Odelín quien se mantuvo las nueve entradas y apenas permitió dos jits a los bateadores de los Indios de Mayagüez, de Puerto Rico.

¿Cómo vivió el reto de enfrentar a los boricuas en la Serie del Caribe?

Para los que no confiaron y dijeron que Odelín no hacía falta en el equipo, el torneo demostró lo contrario. Tras la lesión de Freddy Asiel Álvarez no se había decidido quién iba a lanzar el juego contra los Indios de Mayagüez. Entonces pedí la bola al director Ramón Moré y salí al terreno a hacer lo mejor que hago: lanzar y ahí está el triunfo.

¿Qué le falta a Odelín en su carrera deportiva?

El título nacional. Soy campeón olímpico, mundial y de otros eventos de la Federación internacional. El estar hoy como refuerzo de los Industriales es una oportunidad y cada vez que salga al montículo de lanzar voy a tratar de dar mi aporte, para lograr el título añorado.

¿Qué le parece la nueva ley que permite la contratación de atletas en equipos profesionales?

Es una buena idea. Ayudará a subir el nivel del béisbol en Cuba. Será un incentivo espiritual, económico y también eso ayuda al país. Creo que podría frenar las deserciones.

¿Cómo valora el nivel de la pelota cubana actual?

El béisbol cubano nunca se va a acabar. Todos los días salen atletas con mucha calidad, lo que hay que darle seguimiento y una mayor atención. Creo que la variante de jugar en el extranjero va a ayudar mucho en eso.

¿No ha pensado en el retiro?

No, todavía me siento en excelentes condiciones físicas. Espero seguir jugando y aportando triunfos para la provincia y el país.

Fuera de los terrenos de béisbol, “Viyo” es una persona reservada y muy hogareña. Sus dos pequeñas hijas captan la mayor atención y, además de bailar con la música salsa, asegura ser “una persona tranquila que valora mucho la amistad. Me gusta la literatura de aventuras y el plato del arroz con potaje de frijoles negros.”

Bajo la máxima de entrenar duro y subirse al montículo con mucha decisión, Vicyohandri Odelín, el “Viyo”, ha construido una exitosa carrera, no exenta de obstáculos, que ha sabido sortear con una combinación de rectas y lanzamientos de rompimiento. En las últimas dos décadas, muy pocos han sido mejores que él en la pelota cubana.

Estadísticas de Vicyohandri Odelín en 16 Series Nacionales completas:

Juegos lanzados: 317
Juegos ganados: 124
Juegos perdidos: 94
Promedio de carreras limpias: 3,30
Ponches: 1118
Bases por bola: 547

Principales resultados en eventos internacionales:

Campeón Olímpico Atenas, Grecia, 2004 y subcampeón en Beijing, 2008

Campeón Mundial, Taipéi de China, 2001 y subcampeón en Panamá, 2011

Campeón Panamericano, Santo Domingo, República Dominicana, 2003 y medallista de bronce en Guadalajara, 2011

Campeón Centroamericano, Cartagena de Indias, 2006

Subcampeón Primer Clásico Mundial de Béisbol, 2006.

Por Yodeni Masó / M. Gómez. PanamericanWorld. La Habana

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