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El millonario fichaje de Cepeda revoluciona Cuba

El millonario fichaje de Cepeda revoluciona Cuba

Publicado por Miguel Ernesto el 24 de Abril del 2014

¿Qué hará el pelotero Frederich Cepeda con 1,2 millones de dólares? Esa pregunta ha estado en boca de no pocos cubanos después de conocer, no sin sorpresa, que uno de los bateadores más completos del béisbol nacional en el siglo XXI recibió un contrato millonario para jugar por un año con los Gigantes de Yomiuri, de la Liga profesional japonesa.

La calidad de Cepeda sin dudas llamó la atención de los llamados “Yankees de Nueva York de Japón”. Los números del jardinero espirituano en las Series Nacionales son impresionantes: en 17 temporadas tiene un promedio ofensivo de 329, ha conectado 260 jonrones, con un OBP de 474 y un slugging de 564; pero, más allá de estas cifras en el torneo doméstico, probablemente los scouts de los Gigantes hayan valorado con más fuerza la actuación de Cepeda en torneos internacionales, sobre todo en los tres Clásicos Mundiales, en los que ha enfrentado, con éxito, al fortísimo pitcheo japonés.

En 2006, en el juego por el título frente a Japón, Cepeda conectó dos batazos muy importantes —un doble y un jonrón, con los que impulsó tres carreras—, aunque esto no fue suficiente para impedir el triunfo nipón. Tres años más tarde, en el II Clásico, el cubano fue seleccionado como integrante del Todos Estrellas, por su formidable promedio al bate de 500, con 3 cuadrangulares y 10 carreras impulsadas. En los duelos ante los japoneses, Cepeda brilló frente a los envíos del dos veces ganador del premio al Jugador Más Valioso de ese torneo, Daisuke Matsuzaka.

Por último, en la edición de 2013 del Clásico, el espirituano también lució bien en la victoria de Cuba 6 carreras por 3 sobre Japón. Además, Cepeda tiene un amplio currículo en eventos internacionales,  porque fue campeón olímpico en Atenas, 2004 y subtitular en la cita de Beijing, 2008; también ha sido dos veces titular mundial, en 2003 y 2005 y en dos ocasiones ha obtenido medalla de plata en estos certámenes, 2007 y 2009.

A sus 34 años, Cepeda todavía mantiene las habilidades que lo convirtieron en uno de los bateadores cubanos más completos de la última década. El espirituano sabe discriminar muy bien los lanzamientos, por lo que recibe muchas bases por bolas y toma pocos ponches. A esto se añade que es un bateador ambidextro, con poder en las dos manos —ha disparado 64 jonrones a la derecha y 196 a la zurda—; aunque la mayor cantidad de cuadrangulares los ha conectado a la zurda. Su punto débil es la defensiva, porque nunca se ha caracterizado por ser un buen fildeador y la fuerza de su brazo no impresiona.

En la recién concluida 53 edición de la Serie Nacional, Cepeda no estuvo bien en la primera fase, con su equipo de siempre, Sancti Spíritus. A pesar de los malos números —promedio de 252, solo 3 jonrones y 18 carreras impulsadas—, el director de Artemisa, Danny Valdespino, lo seleccionó como uno de sus refuerzos. De inmediato sus resultados mejoraron, porque en los 40 partidos jugados concluyó con un promedio de 341 y 10 vuelacercas. Este “levantón ofensivo” resultó fundamental, porque los scouts de los Gigantes vinieron a chequearlo en varias ocasiones.

Tres días después de que Pinar del Río ganara el campeonato nacional, fanáticos y especialistas del béisbol cubano quedaron sorprendidos al conocer la incorporación de Cepeda a los Gigantes. Los rumores sobre posibles contrataciones de peloteros en equipos asiáticos se habían esparcido durante un largo tiempo por todo el país; sin embargo, el elemento que produjo el “shock” fue el monto de la firma: 1,5 millones de dólares por un año.

UNA NUEVA POLÍTICA PARA EL DEPORTE CUBANO

Apenas seis meses atrás el hecho de que un deportista cubano, sin tener que abandonar definitivamente su país, fuera firmado por un equipo profesional era impensable; sin embargo, en el marco de las reformas económicas que implementa el gobierno de Raúl Castro llegó la tan esperada modificación en la forma de remuneración de los atletas.

Mediante esta nueva política, los atletas recibieron mejoras salariales y, especialmente, se les permitirá incorporarse a clubes extranjeros, aunque este proceso todavía no ha comenzado a funcionar, por lo que los casos de los peloteros Cepeda y Alfredo Despaigne —quien ya juega nuevamente con los Piratas de Campeche, de la Liga mexicana de béisbol— pueden considerarse excepciones. De acuerdo con Jorge Luis García, jefe de la Dirección Jurídica del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), para el segundo semestre de 2014 está previsto que comiencen los contactos entre las Federaciones nacionales y los clubes foráneos.

Los atletas que se contraten en el exterior recibirán el 80% del monto del contrato y deberán abonar el 4% de esa cifra en impuestos; mientras, el otro 20% quedará en manos de la Federación que represente a ese deportista. De acuerdo con varios medios de comunicación japoneses, el contrato de Cepeda con los Gigantes está valorado en 150 millones de yenes (1,47 millones de dólares), por lo que el cubano recibiría, aproximadamente, 1,2 millones y la otra parte del dinero sería para la Federación nacional de béisbol.

CUBANOS EN EL BÉISBOL JAPONÉS

En 1955 el matancero Roberto “El Chico” Barbón firmó con los Bravos de Hankyu y se convirtió en el primer pelotero latinoamericano contratado por un equipo japonés. Barbón jugó entre 1955 y 1966 en la Liga profesional nipona y dejó una huella importante, ya que fue el primer pelotero en esa competición que sobrepasó los mil jits y es el máximo robador de bases entre los jugadores occidentales. Además, estuvo incluido en dos equipos Todos Estrellas de la Liga del Pacífico, en 1958 y 1959.

Entre 1955 y 2012 otros seis cubanos participaron en campeonatos profesionales de Japón. En esa pequeña lista aparecen Humberto Fernández, Román Mejías, Antonio González, conocido como  “El Haitiano”, Zoilo Versalles, Orestes Destrade y Omar Linares, quien tras retirarse del béisbol cubano vistió durante tres temporadas el uniforme de los Dragones de Chunichi; aunque sus resultados no fueron los mejores.

La incorporación en 2013 del slugger matancero Michel Abreu a la Liga japonesa quizás haya cambiado la percepción de los directivos de equipos de ese país hacia los peloteros cubanos. Con los Hokkaido Nippon Ham Fighters, Abreu tuvo una formidable temporada, en la que terminó como líder en jonrones en la Liga del Pacífico, con 31 vuelacercas. En la temporada 2014, además de Abreu, otros cuatro cubanos que no viven en el país aparecen en las nóminas de clubes nipones: en el Nippon Ham también milita el pinareño Juan Miguel Miranda; mientras el villaclareño Yuniesky “Riquimbili” Betancourt está con los Búfalos de Orix, el habanero  Bárbaro Cañizares con el Soft Bank y el camagüeyano Leslie Anderson—quien formó parte del equipo cubano en el II Clásico Mundial—juega con los Gigantes, en un contrato de un año, valorado en 500 mil dólares. Sobre la presencia de este antiguo compañero, Cepeda declaró que era un “excelente pelotero que ponía en alto el nombre de Cuba”.

DECISIÓN UNÁNIME

Encontrar un consenso generalizado sobre cualquier decisión en el béisbol cubano suele ser muy difícil; pero esta vez todo el mundo parece estar satisfecho con la contratación de Cepeda. El primero en mostrar su alegría fue el espirituano.

“Es un sueño hecho realidad y estoy lleno de expectativas. Los Gigantes son un gran equipo y haré todo lo posible por ayudar a la victoria”, aseguró el pelotero quien viajaría a Japón a mediados de mayo y, antes de debutar oficialmente, pasaría por un proceso de aclimatación que incluye su preparación en una liga inferior, hasta que esté listo para incorporarse al equipo principal que juega en el Tokio Dome. En el inicio no estará acompañado por su esposa y su pequeño hijo de cinco años quien comenzará pronto la enseñanza preescolar y la familia no ha decidido si es más oportuno colocarlo en una escuela en Japón o en Cuba.

Para el periodista cubano Rafael Rofes, quien dirige el sitio web Crono Deportes Online, la contratación de Cepeda es una noticia excelente y espera que lleguen nuevas firmas en un futuro cercano. Rofes cree que Cepeda podrá brillar en el béisbol japonés, aunque le preocupa las deficiencias defensivas del cubano y la poca fuerza de su brazo.

Mientras, Marlys Rodríguez, traductora y editora de la página en inglés del Periódico Escambray de Sancti Spíritus—la provincia natal de Cepeda— y autora del blog Cuba Baseball Illustrated, considera que Cepeda “se lo merecía. Desde el año pasado se rumoraba sobre la salida de él y de Yuliesky  Gourriel hacia Asia. Espero, como él mismo dijo, que la salud lo deje jugar y que pueda tener éxito”.

Una idea similar defiende el periodista deportivo Harold Iglesias, del sitio web Cubasí. “La contratación es crucial. Constituye un primer paso, un despegue. Después vendrán otros pedidos, de hecho creo que se manejan en este minuto. Además, hasta cierto punto es un elemento de presión para que las autoridades deportivas de acá se preparen jurídicamente y piensen y revisen en serio nuestra pelota, desde la médula (categoría 7-8) hasta la antesala de la Gran Carpa, las grandes ligas niponas en este caso”, concluyó Iglesias.

El comentarista Mario Ángel Herrera también valoró como muy positivo el paso; aunque le gustaría que pronto fuera posible que no solo los peloteros recibieran la posibilidad de firmar con clubes foráneos. Sobre la capacidad de adaptación de Cepeda al béisbol japonés explicó: “es un gran bateador, ambidextro, tiene poder y tacto, sabe dirigir sus batazos; pero no está habituado a lanzadores rápidos y de mucho control”.

No todos los especialistas parecen estar convencidos sobre las posibilidades de Cepeda en Japón. Para Julio Batista, del periódico Trabajadores, la contratación de Cepeda era un movimiento lógico, porque el espirituano es, por mucho, el bateador más experimentado y quien mejor toma decisiones en el cajón de bateo. “Ahora, la gran pregunta sería si Cepeda, con lesiones incluidas y años de (mal) trato físico en los terrenos y condiciones de la Serie Nacional podrá aguantar las exigencias de los Gigantes. El salario final de Cepeda va a ser de 1,2 millones limpios para él, según lo que se estipuló. ¿Qué podrá hacer con ese dinero en Cuba? Esa podría ser una buena pregunta para hacer y… ¿dejarán los Gigantes que su pelotero de 1,5 millones de dólares juegue en los terrenos de la Serie Nacional, a expensas de lesionarse?”, declaró Batista.

La temporada en Japón comenzó el 28 de marzo y se extenderá hasta finales de octubre. El 30 de noviembre cierra el contrato de Cepeda con los Gigantes. ¿Qué sucederá después? El pelotero aseguró que espera regresar a tiempo para incorporarse al equipo de Sancti Spíritus y jugar en la 54 edición de la Serie Nacional. ¿Soportará tanto el físico de Cepeda? En Japón se juegan 144 desafíos y luego vienen los playoff. En Cuba, 87 más la postemporada. Parece imposible combinar los dos calendarios; aunque, probablemente, esto no le preocupe ahora al cubano que trata de mantenerse en buena forma física para afrontar el mayor reto de su carrera: a sus 34 años será un jugador novato, en la segunda liga de béisbol más competitiva del mundo.

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