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México vive un boom tecnológico de startups

México vive un boom tecnológico de startups

Publicado por Juan Gavasa el 23 de Octubre del 2014

Para iniciar una start up el primer paso es tener una idea. De la idea se parte a la tecnología y de ahí a la inversión. La fórmula parece sencilla y ha hecho célebre a Silicon Valley, el valle al sur de San Francisco que se convirtió en sinónimo del concepto. En pocas palabras: el que emprende una start up —el que une la idea, la tecnología, la inversión y la ejecuta— es un emprendedor. Y México se ha convertido en un terreno fértil para el concepto: la industria movió 730 millones de dólares en 2013.

La fórmula del talento es tarea cumplida en el país azteca, opina Claudio Cossio, cofundador de Interesante.com. “Hay buenos programadores, hay buenos creativos, hay buenos diseñadores, pero montar la empresa es otra cosa”, reflexiona en un café en la Ciudad de México.

La atención de Silicon Valley sobre México no es nueva. Se trata de un mercado importante: el más amplio en español del mundo, y uno crucial para Estados Unidos, donde 32 millones de sus más de 318 millones de habitantes son de origen mexicano. “Es un mercado que está creciendo y que seguirá creciendo durante los próximos 15 o 20 años”, afirma Cossio.

Este interés se traduce en la inversión de ejecutivos de Facebook, Amazon y Google en start ups mexicanas. David Weekley, extrabajador de Google y Facebook, emprendió junto con Santiago Zavala y César Salazar Mexican VC, el primer fondo de capital de riesgo que presta dinero a emprendedores para convertir sus ideas en herramientas útiles y tangibles. Una start up puede ir desde una aplicación que sirva para localizar la farmacia más cercana, hasta otra que permita hacer cargos a tarjeta de crédito. El objetivo es simple: hacer que la tecnología sirva. Y que el que tenga la idea cuente con el dinero para llevarla a cabo.

Pero no solo de talento vive una start up. ¿Qué falta para que México dé el gran salto adelante y se convierta en una potencia en el mercado, como lo ha hecho India? Un emprendedor responde: preparación para la administración. “Mira, digamos que mañana un fondo te da 250.000 dólares. El 90% de los que reciben ese capital lo gastarán en un coche o en una casa al día siguiente. Solo el 10% lo gastará en invertirlo en que la empresa germine”.

El hecho es que son pocas las empresas que, fuera del círculo de los egresados directamente de Silicon Valley, han germinado en México. Está el caso de Miguel de Icaza, que en los noventa incursionó en Linux (el entorno que rivalizó con el entonces invencible Windows), y fundó Xamarin, una herramienta que facilita a los programadores construir plataformas móviles. Su idea ha levantado ganancias de más de 12 millones de dólares.

Otro ejemplo, también emprendido por mexicanos, es PayAllies, una plataforma creada para reemplazar el pago en tarjetas de crédito a través de la web cuando en América Latina solamente el 13% de la población tiene acceso a la banca electrónica. ¿Su respuesta? Una aplicación sencilla que permita el pago a través de efectivo u otra forma externa sin necesidad de pasar por el crédito. Los fundadores, Carlos Rivera y Carlos Grajeda, son mexicanos. ¿Otro más? LastRoom: una aplicación dedicada únicamente a la localización del mejor sitio para alojarse en cualquier ciudad. También desarrollada por mentes mexicanas.

Un paso más adelante: el Centro de Tecnología e Innovación de México (CTIN), que impulsa más de una treintena de proyectos similares (todo fundado en las ideas de jóvenes emprendedores mexicanos) basados en el lema de que están convencidos de buscar gente que está decidida a “enfrentar retos”.

El Gobierno mexicano también se ha sumado al llamado de los emprendedores. El Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem) gestiona programas que apoyen a micro, pequeñas y medianas empresas. El fondo oficial destinado para 2014 es de 9.377 millones de pesos (unos 690 millones de dólares).

La idea principal y concreta es unificar estos esfuerzos. Start Up Next, en Guadalajara (Jalisco, occidente del país) reunirá entre el 4 de noviembre próximo hasta el 9 de diciembre a varios de los emprendedores mexicanos con los posibles inversores para sus ideas. El gran reto, plantea Cossio, es cómo cristalizarlas y que se conviertan en una planta fértil y firme y no solo en ideas que se quedan en el aire.

“El gran reto que tenemos en México es que no solo se trata de generar productos, sino de comercializarlos en otras industrias. Hay que pensar en grande”, afirma. Existe el caso de empresas que han sido fundadas en México, comenta, pero por egresados de universidades estadounidenses. “Hay grandes ingenieros, profesionales y diseñadores egresados de las universidades de México y que tienen ideas. El punto es utilizarlas”, explica. Una vez más, el país tiene los recursos, el secreto está en saber cómo explotarlos.

El evento de Guadalajara planea reunir a un nutrido grupo de creativos y emprendedores con los chicos que tienen las ideas y la energía para llevarlas a buen puerto. ¿El reto? Saberlas administrar y entender que, en las aguas tecnológicas, el mercado mexicano es un pez más en medio de un mar infestado de tiburones. Los que conocen Silicon Valley lo describen como uno de los terrenos profesionales más competitivos del mundo, pero la fórmula está clara. Idea, talento, disciplina e inversión. El resto queda a la responsabilidad del emprendedor. En cuanto a la competitividad, Cossio resume seguro: “El que no tenga paranoia, es que no está emprendiendo”.

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