Síguenos:

México, más allá del Chapo Guzmán y el cartel de Sinaloa

México, más allá del Chapo Guzmán y el cartel de Sinaloa

Publicado por PanamericanWorld el 23 de Diciembre del 2015

Existe un México que no conoce más pólvora que la de los fuegos artificiales, ni más drama que el que derraman los boleros y telenovelas. Hay un México en el que la mayor sensación de inseguridad tiene que ver con la eterna duda: ¿tequila o mezcal? Hay un México tan adictivo como el chile y tan denso como el mole que hay que paladear sin prisa pero con ansia.

Ese México palpita en el interior de un país con 31 estados y un Distrito Federal, al borde de una ruta centenaria conocida como el Camino Real de Tierra Adentro, Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 2010, con 60 enclaves destacados. En sus 2.560 kilómetros, desde Ciudad de México a Santa Fe (EEUU), hay cuatro lugares que ya estaban desde hacía años en la lista de la Unesco. Querétaro, Guanajuato, San Miguel de Allende y Zacatecas, conocidos también como los Tesoros Coloniales, son parada y fonda en este recorrido de la vía de la plata.

La ruta tiene que ver con las misiones que se fundaron a lo largo de un camino creado como ruta ineludible para la evacuación hacia España de los metales preciosos extraídos de las minas. Y se vertebra con las leyendas que se han forjado con los siglos. Todo México es un cuento mitad real mitad indemostrable y sus ánimas en pena realzan la belleza arquitectónica.

Santiago de Querétaro

Todo el fragor que hay en la ruta de acceso se torna en sosiego en cuanto se accede a la ciudad vieja de Santiago de Querétaro. Allí no hay semáforos porque se impone la norma del uno por uno y el paseo turístico está ineludiblemente asociado a las leyendas locales. Como la del acueducto. Construido (1726-1738) por el marqués de la villa de Villar del Águila a petición de sor Marcela, una monja clarisa sobrina de su mujer, de la que se había enamorado. Ella se lo agradeció con muchas oraciones por su alma, pero dicen que nunca cedió al cortejo. Sea como fuere, el acueducto, con 1.281 metros, es el tercero más largo del mundo.

Por las calles de Querétaro flota ese ambiente colonial que, tras la independencia de México (1810), solo se vio contaminado con pinceladas del gusto afrancesado del presidente Porfirio Díaz (véase el Teatro de la República, donde se firmó la Constitución de 1917).

La historia política de México, por cierto, ronda al visitante por doquier. Como en la Casa de la Corregidora, adornada con frescos que cuentan las hazañas de los mártires de la revolución (hay que familiarizarse con personajes como el cura Miguel Hidalgo), donde después se impartió justicia y ahora se dirige el gobierno de la ciudad. El ejemplo de Querétaro es una primera toma de contacto con el Camino Real de Tierra Adentro y su esplendor.

Imprescindible visitar el Templo de Santa Clara, el claustro del Museo de Arte (antiguo convento de San Agustín, uno de los más bellos del país), la plaza de la Independencia y el convento de Santa Cruz (1683). Y, si anda sobrado de tiempo, debería acercarse a San Sebastián Bernal, la puerta al valle sagrado otomí, donde una gran peña (considerada una de las trece maravillas del país) domina un perfecto ejemplo de lo que en México llaman los «pueblos mágicos».

San Miguel de Allende

Llegamos ahora a San Miguel de Allende. La espectacular iglesia que domina la plaza, la parroquia de San Miguel Arcángel, es también pura leyenda: da sensación de ser una iglesia altísima pero es solo exhibición de cantera. La iglesia, por dentro, es decepcionante.

Las miles de parejas que eligen esta ciudad para celebrar su boda se hacen la foto delante de la catedral pero eligen otra parroquia de esta preciosa ciudad colonial para la ceremonia, como San Francisco, La Salud o incluso el oratorio de San Felipe Neri.

Hay buenas galerías de arte, restaurantes y hoteles boutique en San Miguel de Allende, donde no se puede perder el Instituto del Nigromante y donde salir por la noche forma parte del ritual.

Guanajuato y Cervantes

El pintor Diego Rivera, marido de Frida Kahlo, nació en esta preciosa localidad de interior donde la cultura fluye como el aire. Cuna del Festival Cervantino, es famosa su universidad y la imagen de la Virgen que regalaron Carlos I y Felipe II a la ciudad y que se conserva en la basílica de la Paz.

Pero si hay algo de este colorido entramado urbano que asombra al visitante (además de las decenas de estatuas de Don Quijote) son los túneles subterráneos que comunican los barrios con el centro, sorteando enormes desniveles. El centro de Guanajuato merece una caminata para visitar el mercado diseñado por Gustave Eiffel, tropezarse con alguna callejoneada (rondas de la tuna), visitar el Museo Iconográfico del Quijote y sus más de 800 piezas, asomarse al palco de las prostitutas en el Teatro Juárez (1903) y llegar al Callejón del Beso.

Zacatecas y metales preciosos

Aquí, todo sucede en torno al mercado y a la catedral, cuya fachada (siglo XVIII y una lección de teología en sí misma) ya merece una visita. En los alrededores está el museo Felguérez de arte abstracto y el Museo de Arte Zacatecano.

Si lo que fuimos a buscar los españoles a América fue, principalmente, metales preciosos, no tendría sentido abandonar el Camino Real de Tierra Adentro sin internarse en alguna de sus minas. La de El Edén de Zacatecas es, probablemente, una de las mejor acondicionadas para el turismo.

Gallery: 
Link To Full Article: 

Facebook comments



Monthly newsletter featuring articles hand picked by our country managers from the best content across PanamericanWorld.



Monthly newsletter featuring articles hand picked by our country managers from the best content across the Caribbean Region on PanamericanWorld.