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México: El difícil de reto de mantener una empresa familiar

México: El difícil de reto de mantener una empresa familiar

Publicado por PanamericanWorld el 30 de Septiembre del 2015

Sostener una empresa familiar resulta cada vez más complicado en México, donde solo el 12% de estas empresas logra sobrevivir al cambio generacional. “Son negocios, no es nada personal.” Esta podría ser la máxima que generalmente implementan aquellos que buscan asegurar el éxito de un negocio o para mantener uno a flote. Pero en las empresas familiares esta fórmula parece mucho más difícil de aplicar.

Las empresas familiares son el 90% de las unidades económicas en el país, según un estudio realizado por Banamex y la consultoría ProfitConsulting. En tanto, a nivel mundial, 80% de las empresas son familiares, menciona el Informe Especial de Llorente & Cuenca Empresas familiares latinas: más gobierno, mejores empresas, elaborado por: Manuel Bermejo, director general de Executive Education y Profesor titular en el IE Business School. Incluso, de acuerdo a McKinsey, 60% de las compañías que cotizan en la bolsa en países emergentes con valoración superior al billón de dólares son de propiedad familiar

Pese a que conforman la mayor parte de los negocios en México y el mundo, son también las de mayor mortandad. Menos de 30% de las empresas familiares avanzan con éxito a la segunda generación y sólo 12% alcanza la tercera, según datos de la Small Business Administration y el Bureau of Labor Statistics. Un pronóstico estimado, generalmente aceptado, es que la esperanza de vida promedio de una empresa familiar es de 25 años, mientras que las gestionadas de manera institucional viven en promedio 50 años, señala el estudio de KPMG Empresas familiares en México: el desafío de crecer, madurar y permanecer.

Un ejemplo de lo difícil que es mantener a flote una empresa familiar, es el propio nacimiento de Fanisilber Asesores, negocio especializado en este tipo de empresas, que se enfoca en la cuestión humana de la dinámica familiar y que Ricardo Fainsilber fundó después de ver cómo el negocio de su familia terminó por distintos problemas.

Ricardo cuenta que en el negocio de su familia había muchos conflictos personales, que ningún consultor pudo solucionar. “Me di cuenta que el negocio no estaba bien y acabó cerrando.” Por eso, estudió una maestría en psicología especializada en dinámica familiar y luego un doctorado en psicología clínica. “Busqué cómo se puede trabajar con familias en esa misma situación para ayudarles a no caer en lo mismo”, recuerda Ricardo en entrevista.

Los retos

Crear una empresa es en sí un reto, pero levantar y mantener una empresa familiar requiere de un doble esfuerzo, ya que hacer negocios con la familia demanda de una mejor planeación para evitar inmiscuir los sentimientos y los lazos que pueden estancar el progreso del negocio.

El Informe Empresas familiares latinas: más gobierno, mejores empresas y Ricardo Fainsilber señalan algunos de los principales retos que una empresa familiar debe enfrentar:

Separar los asuntos de negocio y familia: Sin esta concepción estaremos en una permanente confusión y conflicto de intereses que dificultan mucho el sueño de la continuidad de la empresa familiar.

Definir bien los roles: Si están empezando un negocio, lo más importante es definir bien los roles. Por ejemplo: en la familia existe un padre que es la cabeza de la familia, no por eso él debe ser la cabeza de la empresa. Siempre hay que buscar el mejor rol que pueda uno desempeñar.

Avanzar progresivamente: Como en tantos otros ámbitos, se debe empezar de manera paulatina. Probando, aprendiendo y adoptando aquellas herramientas y prácticas que mejor se vayan adaptando a cada caso concreto.

Una buena comunicación: Tener buena comunicación es básico. Tener todas las reglas bien definidas es lo más importante.

Visión holística: La empresa familiar es un tipo de organización poliédrica. Convergen muchos intereses y se tratan de abordar diferentes retos. Se necesita un cuidado equilibrio para gestionar asuntos de negocio, generalmente marcados por parámetros financieros, con aquellos de familia, donde predominan las cuestiones socioemocionales.

Contar con ayuda en el proceso: La contribución de consejeros independientes es de extraordinario valor añadido. Además de contar con Consejo de Administración y un Consejo de Familia que sean separados y no precisamente que sean los mismos miembros.

El cambio generacional es quizá uno de los retos más importantes a superar para las empresas familiares. Según el estudio de KPMG, sólo 13% de los encuestados ha considerado un proceso de sucesión, que no sólo debe referirse al eventual fallecimiento de un socio, sino a los cambios en la dirección, el retiro voluntario y el paso de la estafeta a quienes vienen detrás.

Es de llamar la atención que más de la mitad de los entrevistados (55%) no esté consciente o preparado y no tenga un plan de sucesión, mientras que 32% admite medidas parciales.

Para Ricardo, el cambio generacional, pero también la falta de rigurosidad en el gasto, son motivos que afectan gravemente al negocio.

“Normalmente cuando las empresas familiares fracasan es porque el fundador salió de la empresa y no estuvo bien planeada y  ejecutada la sucesión. O también porque hay un mal manejo de recursos y no hay claridad. También, por ejemplo, cuando se gastan indiscriminadamente los ingresos sin orden o regla”, afirma.

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