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Marin Cilic arrasa al japonés Nishikori en la final del US Open

Marin Cilic arrasa al japonés Nishikori en la final del US Open

Publicado por Juan Gavasa el 09 de Septiembre del 2014

Golpe a golpe, Marin Cilic, de 25 años, conquistó este lunes el Open de Estados Unidos en una final con sabor a relevo generacional, con aroma de cambio. El croata destrozó a su compañero de aventura hacia lo más alto, el japonés Kei Nishikori, de 24 años, por 6-3, 6-3 y 6-3 en una hora y 54 minutos, una exhalación. El encuentro dejó el rastro de un martillo de casi dos metros clavando un clavo tras otro hasta sepultar a su rival. Cilic jugó como si tuviera cuentas pendientes con el tenis tras su suspensión de cuatro meses por dopaje del año pasado, que le impidió, precisamente, acudir a Flushing Meadows. La suya fue una exhibición de rabia e implacable técnica por la que se llevó tres millones de dólares y su primer título grande.

“Ganar un Grand Slam es como un sueño, algo irreal. Lo he soñado toda mi vida. Es un momento enorme para mí, para mi equipo, para los que no se han rendido y me han apoyado siempre. Considerando todo lo que ha pasado esta semana, los rivales que he tenido, puedo decir que esto es un milagro”, declaró el croata con la sonrisa grabada en su rostro, el trofeo de Nueva York al lado y su teléfono móvil sonando sin parar por la cantidad de gente próxima que quería felicitarle. “He hablado con mi padrino en Zagreb y me ha dicho que hay ambiente de Copa del Mundo. Mi familia lo ha celebrado también, aunque ellos empezaron a celebrarlo cuando llegué a cuartos de final. Yo lo celebraré esta noche por todo Manhattan. Espero que mañana no sea Resacón 4”, bromeó.

Ni a los aficionados croatas ni a la familia del tenista le faltan motivos para la fiesta. Cilic tiene ya su nombre entre los grandes. El estadounidense Pete Sampras fue en 2002 el ultimo campeón en Nueva York salido de más alla del Top 10. Y hacía mucho tiempo, exactamente desde el Open de Australia de 2005, que en una final no estaba ninguno de los Big Four (Djokovic, Nadal, Federer y Murray, tres tipos que entre todos suman 40 títulos del Grand Slam). Con su triunfo en Queens, Cilic pasa del puesto 16 de la clasificación profesional al selecto club del Top 10 (noveno). Su camino hacia el torneo de maestros de Londres está expedito tras una hazaña que mueve el tablero del tenis mundial. “La gente quiere ver a los cuatro primeros en los Grand Slam. Atraen público, grandes audiencias en televisión, patrocinadores…. Pero un día se irán y tendrán que venir otros. Creo que el próximo año va a haber más competencia en el circuito”, pronosticó Cilic.

La final fue un monólogo del croata. Los primeros movimientos insinuaron lo que iba a ser el partido. A Nishikori le esperaba un tormento con el descomunal servicio de su rival. En un mero espejismo, el japonés tuvo una bola de ruptura en el primer juego del primer set. No la aprovechó y el duelo se volcó del lado de Cilic. A base de aces (sumó 17 durante el duelo por solo dos de su rival) y derechazos, arrinconó a su contrario, incómodo de principio a fin, hasta arrebatarle el servicio en el sexto juego. En el noveno, aprovechó la primera de las tres pelotas de set de que dispuso para firmar un parcial de 6-3 en apenas 33 minutos. Nishikori sufría sin ese calor extremo, sin esa humedad, sin todos esos elementos adversos que había superado dramáticamene para derrotar en las anteriores rondas al primer (Djokovic), tercer (Wawrinka) y quinto (Raonic) cabezas de serie.

Los 22.000 espectadores del Arthur Ashe Stadium asistían estupefactos a lo que allí sucedía. Más allá de la curiosidad de ver a dos novatos disputando el último torneo grande de la temporada, el partido estaba resultando demasiado desequilibrado, demasiado extraño como para subir la temperatura de la grada. El público amagaba con apoyar al japonés, pero la superioridad del croata enfriaba el ambiente y dejaba poco margen para la hazaña. El segundo set confirmó el pronóstico.

La apisonadora volvió a romper el servicio de Nishikori en el tercer juego. El japonés tuvo su oportunidad en el cuarto, con dos bolas de break, pero volvió a desaprovecharlas. Como castigo, Cilic le endosó en el siguiene juego tres aces seguidos con la bola a más de 200 kilómetros de velocidad. Resultó incluso cruel. Con 4-2 en el luminoso, el pupilo de Goran Ivanisevic sumó otras dos rupturas hasta el segundo 6-3 parcial. Habían transcurrido solo 70 minutos de partido.

La tercera manga solo ofreció como novedad los intentos desesperados de los aficionados locales por sostener al japonés, visiblemente cansado y sin recursos para contrarrestar el juego plano de su rival. Romper el servicio al croata es misión complicada. En días como el de este lunes, casi imposible. Le bastaba con un saque directo, uno de muchos, para recomponer la situación. Nishikori tuvo su última oportunidad en el séptimo juego. Tuvo tres pelotas de ruptura que podrían haber dado algo de emoción a la batalla. No lo logró. En apenas cuatro minutos más, los que duró el último juego, Cilic selló su pase a la gloria. Sin duda lo pasó bien. “Mi fortaleza mental ha ido mejorando, pero creo que lo más importante de mi juego es que ahora disfruto en la pista, me divierto, me siento más relajado”.

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