Síguenos:

Mariel Hawley: la natación cambió su vida

Mariel Hawley: la natación cambió su vida

Publicado por Ricardo Vázquez el 20 de Enero del 2015

El deporte puede ser el pilar de una forma de vida, pero hacerlo además por una causa noble enaltece al ser humano. Y este es el caso de Mariel Hawley, nadadora mexicana en aguas abiertas, con muchos kilómetros recorridos en el agua que han significado la sonrisa de muchos niños.

Desde el punto de vista deportivo, hasta hoy es la primera mujer mexicana que completó los tres nados que conforman la triple corona de natación de aguas abiertas.

Esto significa que ya realizó de manera individual el maratón de nado alrededor de la Isla de Manhattan, de 46 kilómetros, y lo hizo el 6 de junio de 2009. Posteriormente, en el 12 de agosto de 2011 nadó el Canal de la Mancha, siendo la sexta mujer mexicana que logra un cruce individual y recorrió 57 kilómetros en 14 horas 33 minutos. Finalmente, el 25 de agosto de 2012 realizó el Canal de Catalina, este es el menos conocido de los tres nados emblemáticos y va de la Isla de Santa Catalina a la costa de California, a la altura de Palos Verdes, Long Beach. Es muy simbólico porque se hace de noche y lo recorrió en 11 horas con 27 minutos. Es la primera mexicana en nadar este canal de manera individual y con ello completó la triple corona de natación en aguas abiertas.

Mariel Hawley tiene muchos años nadando y muchos kilómetros recorridos, pero para ella esta actividad deportiva se convirtió en un compromiso de vida, nadar para beneficio de cirugías para niños con labio y paladar hendido. Y es que cada kilómetro que ha pasado en el agua en estos recorridos se ha traducido en cirugías para niños a través del programa “Quiero Sonreír” y de la generosidad de las instituciones Grupo Martí y la Fundación Alfredo Harp Helú.

Ella misma describe que esto es lo que llena de satisfacción su vida y que sigue celebrando hasta hoy. PanamericanWorld entrevistó en exclusiva a la atleta mexicana, que es mucho más que una gran deportista; es una gran inspiración y un gran ejemplo de vida, porque no piensa en la hazaña deportiva, en una medalla o un campeonato, sino en poder ayudar a un niño con un esfuerzo deportivo.

¿Desde cuándo nadas?

Aprendí a nadar casi al mismo tiempo que aprender a caminar, pero creo que llevó mucho más kilómetros  recorrido en el agua que caminando. Inicié en competencias tradicionales de alberca, hasta como los 11 o 12 años. Nado los cuatro estilos y lo sigo haciendo hasta la fecha, compito en pruebas convencionales en alberca donde soy campeona nacional de natación master en México de 2002 hasta la fecha. Estas pruebas de alberca me mantienen entrenando todo el año, en tanto las pruebas en aguas abiertas quizá se organizan una vez al año, pero la competencia de natación en alberca me generan otro tipo de entrenamientos, como velocidad, resistencia, que me hacen mucha falta para los eventos de aguas abiertas, para las largas distancias.

¿Cómo fue el paso de las albercas a las aguas abiertas?

Cuando tenía 11 o 12 años dejé de competir, porque mis padres no quisieron que me distrajera de los estudios. Hoy tengo 45 años de edad y cuando era pequeña para mis padres fue fundamental que yo continuara mis estudios. En aquella época los grandes deportistas dejaban los estudios, entonces la visión era distinta, parecía que la actividad deportiva estaba peleada con la académica, que había que dejar una por la otra, además  no tenía edad para tomar una decisión y no tuve opción. Hoy vemos que las cosas son distintas y creo que se pueden realizar ambas actividades al mismo tiempo, para mí el desarrollo integral de un niño o joven tiene que tener ambos, tanto estudios como deporte, pero hace 35 años la visión era distinta.

Sin embargo, dejé de entrenar como actividad competitiva, pero seguí nadando como actividad física, como parte de una rutina de hacer ejercicio. Seguí nadando hasta que me embaracé de mi primer hijo (Eduardo) que hoy tiene 15 años; al poco tiempo me embaracé de mi hija Andrea, fueron muy cercanos, se llevan año y medio, pero a los dos meses de haber nacido mi segunda hija, volví al agua con el objetivo de retomar esa rutina de actividad física que he tenido toda mi vida, más que para competir.

Después de los embarazos retomé mi vida y la natación, retomar el rumbo que tuve y justo en ese momento al regresar a nadar me invitan dos amigas a participar en un triatlón, en un relevo, y como yo era la que nadaba me tocó esa disciplina y desde entonces participo en aguas abiertas.

Nunca he tenido problemas en nadar donde sea, en aguas abiertas, desde niña nadaba en el mar, en ríos, donde pudiera.

¿Cómo se le das mayor sentido a un deporte?

La natación ha sido una forma de vida, no concibo mi vida sin la natación, por lo que no fue difícil participar al mismo tiempo en alberca y en aguas abiertas. En 2001 participé en triatlón, en el mismo año en el maratón guadalupano en Acapulco y en 2002 participo a nivel masters en alberca. Así estuve algunos años, participando en eventos de aguas abiertas y en alberca.

Para 2006, me reúno con un grupo de amigos nadadores y decidimos que queremos intentar nadar la máxima distancia que se ha recorrido en el Canal de la Manche en relevo, hacer un cruce cuádruple. Entonces, con eso en mente empezamos a trabajar para hacer ese evento, pero al mismo tiempo decidimos que además de querer poner en alto el nombre de México, también queremos que ese evento le dé un beneficio a un tercero, un evento con causa.

El relevo se llamó Sport City México y cada uno de los miembros de relevo, un equipo mixto,  propuso una causa de salud infantil. Para mí la causa del paladar hendido lo tenía muy clara y en casa, porque mi padre fue cirujano reconstructivo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), cuando se jubiló el IMSS lo invita a participar en cirugías de niños con paladar hendido, y yo como voluntaria fue parte de campañas de alguna cirugías y conocía la vida de un niño antes y después de la cirugía.

Propuse la causa, invité a mis compañeros nadadores a la clínica, ellos lo vieron y estuvieron de acuerdo con la acusa y les tengo un agradecimiento especial a ello por estar de acuerdo en nadar por esta causa.

¿Qué te mantiene en el agua?

Me mantiene el saber que estoy poniendo un granito de arena para transformar la vida de alguien más. Esta es parte fundamental de mi motivación, aunque no la única, pero lo que ocurre es que mis logros deportivos como tal adquieren un valor distinto, un valor especial. No es nada más el logro deportivo como tal, sino el contribuir de esta manera en que a través de lo que más me gusta, que es nadar, puedo poner ese grano de arena para beneficiar en una transformación de vida a mucho niños que nacen con paladar hendido.

¿Eres una deportista diferente?

Creo que el deporte lo he hecho con el corazón y cuando lo haces así siempre vez más allá. Dicen que lo esencial es invisible para los ojos. Y en ese sentido realizó mi deporte, en esta etapa de mi vida, con el corazón. Y si bien el deporte es parte integral de mi desarrollo como mujer, como ser humano, como mamá quiero que mis hijos vean más allá de lo que se puede hacer desde el punto de vista deportivo.

¿Qué significa para ti el mar?

El mar significa mucha vida. Mis primeros recuerdos de la infancia son estar sentada a la orilla del mar en Acapulco, Guerrero, de vacaciones. Le tengo mucho respeto y admiración a lo que significa la fuerza del océano y la vida del mar, pero al mismo tiempo me siento muy cómoda cuando he nadado en el mar.

¿Has sentido miedo en el mar?

No he tenido temor. Es una confesión, cuando nadé el Canal de la Mancha no tuve nunca miedo, ni antes, ni cuando estaba cerca la fecha, ni durante los entrenamientos. En el mar, de noche, he nadado muchas veces; la primera vez que nadé en el mar como parte de un entrenamiento me eché al gua, cerré los ojos y nos lo abrí en un par de minutos, pero cuando los abrí dentro del mar y vi esa belleza de fosforescencia que brilla bajo el mar en la oscuridad, me dije, me estoy perdiendo esta belleza. Pero nunca estuve incomoda, solo con precaución. Pero viendo el universo marino brillando ante mis ojos, me sentí parte de ese mundo marino.

Cuando iba a nadar Catalina, es una zona con mucha vida, de muchos lobos marinos que se vuelven alimento de otras especies. Y por ello me han preguntado si no le tengo miedo a los tiburones, pero nunca me he sentido en una situación de alarma.

Sin embargo, cuando la palabra tiburones pasó a mi mente, también el miedo, tuve pesadillas, soñaba que el agua de mar me olía a sangre, al despertar le llamé al capital de la embarcación y le dije que tenía miedo, y él me recomendó que en un frasco de vidrio escupiera, que dejará mi miedo ahí, que lo cerrara y lo tirara a la basura para que ahí se quedara, porque en el agua no me iba a servir de nada ese miedo.

Aprendí que no hay que dejar que los miedos crezcan, porque crecen y te paralizan. Desde entonces decidí que el miedo no lo quiero cerca de mí. Cuando tengo oportunidad comparto mi experiencia, porque cuando lo hago quizá sirva de inspiración de alguien más o punto de referencia para que alguien más lo utilice para hacer sus sueños realidad.

¿Haces deporte para vivir o vives para hacer deporte?

Vivo para hacer deporte, me fascina nadar. El deporte te da algo que no te dan otras actividades en la vida. Soy abogada y he trabajado en despachos corporativos, en áreas jurídicas de bancos, si no hubiera sido abogada habría sido doctora por mi padre, pero creo que el deporte te da un sentido de pertenencia, un sentido de compromiso personal, de decir quiero ser mejor mañana de lo que soy hoy, es una manera de ir creciendo,  de irte comprometiendo, de exigirse al máximo. Hoy veo a los chavos y jóvenes que no se exigen, que pareciera que todo lo tiene muy fácil y muy hecho.

También el deporte te da satisfacciones muy medibles y mediatas, que puedes ver, pero a la vez te da grandes lecciones de aprendizaje, porque el que crece en el deporte creyendo que ya la hizo, la realidad te ubica y te exige mucho.

¿A qué deportista mexicano admiras?

Es un caso vigente, a Paola Longoria, la conozco desde hace muchos años, es como un ejemplo de lucha cada día, de saber que puede, de nunca darse por vencida. Tenía un récord consecutivo de partidos ganados, y ahora que recientemente perdió, con más razón la admiro porque es una forma de verse ella misma como persona, de saberse deportista como cualquier otro, que no tuviste un buen día y sin embargo eso no te resta, sino que te suma. Tengo una admiración muy especial por ella.

También a la gimnasta mexicana Elsa García, es una niña que tiene un talento excepcional, pero tiene una forma de ver la vida y de luchar cada día por lo que le gusta hacer, que también la admiro. Ella tiene un corazón enorme y eso enseña a la gente que viene abajo, a los jóvenes, a no darse por vencido a la primera, a no sentir que el fracaso puede más que lo que uno puede dar.

¿Y a nivel internacional?

Michael Phelps, tengo una foto con él y digo que es mi novio. Me gusta mucho porque es una persona que ha caído, que ha cometido errores, y el ser el máximo medallista en la historia olímpica no significa que no sea una persona. Todos tenemos áreas de debilidad en la vida y con todo lo volvió a intentar.

También me gusta Andrea Agassi, a quien consideraban una máquina de tenis, por su potencia física, pero le hacía mucha falta crecimiento y fortaleza mental; hasta que no logró la fortaleza mental que necesitaba llegó hasta donde sabemos. No eres una máquina y a veces a los deportistas se les ve así, como los superdotados para alguna actividad y se requiere esa fortaleza que no llega del gimnasio, sino de la mente.

¿Un momento memorable en tu actividad?

Un momento muy especial, todavía volteo hacia atrás y aún me duele la boca del estómago de recordarlo. Fue cuando llevaba 9 horas y media en el Canal de la Mancha, me pesaban los hombros, uno más que otro cada vez que daba una brazada, me dolían las encías por la sal del agua, la lengua la tenía tan hinchada también por la sal que no me cabía en la boca, entonces empezó a rondar en mi cabeza una frase que no digo, que no pienso, que le digo a mis hijos que no la digan ni piensen, pero cuando esa frase empezó a aparecer en mi mente me di cuenta que tenía un problema: “Ya no puedo más”.

Me detuve a la hidratación de cada media hora y dije esa frase: “Ya no puedo más” y me solté a llorar de coraje, de impotencia, de un dolor muy profundo, porque estaba en un problema, pero también la única que podía decir qué iba a pasar era yo. Como haciendo un doble esfuerzo me tomé mi hidratación y decidí que iba a nadar media hora más, no quería darme por vencida, no quería que ese sueño terminara, aun cuando me daba cuenta que mi capacidad física estaba llegando a su límite.

Esa media hora se convirtió en seis horas más, porque en ese periodo de tiempo pasó por mi mente todo lo que me había llevado a estar ahí, a mitad del Canal de la Mancha, y nadie me dijo que todas las condiciones iban a estar perfectas, que iba a ser un día con sol y con aguas tranquilas, como sucede en la vida se presentan muchas circunstancias. Y de esa manera me di cuenta que a pesar del momento tan complicado en el que estaba, la única que va a decidir cómo salirse del agua era yo y decidí que la única forma en que iba a salir del agua era  caminando. Y para salir caminando había que llegar a la otra orilla.

Además, el tiempo que me faltaba por nadar lo iba a hacer como los niños cuando están jugando y les dices que es tiempo de descansar: “déjame otro ratito”. Yo decidí que el tiempo que me faltaba por nadar lo iba a disfrutar, que estaba yo ahí por mi propia voluntad, haciendo lo que yo decidí hacer, y a pesar de que las cosas se pusieron complicadas y difíciles había que terminar.

Fue un poco darme cuenta del por qué estaba ahí y había muchas razones. Una de ellas era las cirugías de paladar hendido para niños,  yo sabía que cada kilómetro significaba una cirugía. Pero la idea era terminar, tengo una familia maravillosa que es mi motor y mi principal equipo de apoyo, y pienso que cuando todo se hace en familia se logran resultados increíbles.

¿Algún momento de riesgo?

Nunca dentro del agua me he dado cuenta que haya tenido algún momento de riesgo. El año pasado nos sacaron del agua a las cinco horas de un evento, porque hubo contingencia de tormenta, donde aunque el mar estaba muy picado, estaba empezando a llover, nunca tuve temor y quería seguir pero el capitán de la embarcación me dijo que había que salirse del agua. Me dijo que mi seguridad era importante, pero en esa ocasión la seguridad de todo el equipo era prioridad, lo que fue una buena lección porque también aprendí a no solo pensar en mí, sino en todo mi equipo; el seguir yo en el agua en ese momento ponía en peligro a los demás. Había 80 embarcaciones en el agua y todas regresamos a puerto.

¿En cinco palabras o frases, qué es nadar en aguas abiertas?

Vida, bendición poderla hacer, mucho entusiasmo, trabajo en equipo y muchas sonrisas.

¿Eres deportista, mamá, profesionista y también escritora?

Escribí un libro que se llama “Días Azules”, significa toda una celebración de lo que he hecho en el agua, en el libro relato lo que significó cada uno de mis nados, lo que pasó en mi mente durante horas en el agua. Digo que un día azul es un día con mucha agua, con cielo azul, con muchas burbujas, con muchas sonrisas, por eso el título del libro.

¿Qué más deseas hacer en la vida?

Quiero dejarles una estela a mis hijos, que les sirva para ir haciendo su propia estela de agua. Quiero seguir con este proyecto porque es una forma de dejarles esta herencia, de compromiso, de hacer las cosas, el entusiasmo, la fortaleza, el no darse nunca por vencidos, así lo voy a seguir haciendo. Y además, que lo que voy haciendo en el agua logre transformar la vida de muchos niños a través del programa “Quiero Sonreír”.

¿Te gustaría hacer otro deporte?

Me gusta el triatlón, ya participe en algunos, ya participe en un Iron Man, me gusta mucho jugar tenis, por deporte no paro.

¿Qué opinas de los deportistas hacen actividades extremas?

Queremos que un evento deportivo signifique mucho en nuestra vida, es una forma de poner en alto el nombre de México. En mi caso es un compromiso personal, quiero que lo que haga en el agua signifique una fortaleza para mi país que tanto lo necesita.

Somos deportistas que por nuestra edad o deporte que practicamos, ya no buscamos un lugar en juegos olímpicos, panamericanos o centroamericanos, pero sí que el nombre de nuestro país brille.

¿Retiro?

No existe en mi vocabulario. Llegará un día en que quizá no pueda nadar 60 kilómetros, pero a lo mejor podré nadar uno y beneficiar a un niño. Seguiré nadando hasta que me muera.

¿Qué mensaje quieres darle a los mexicanos o a quien lea esta entrevista?

Los invito a que tengan una cuenta de ahorro pero de salud, de bienestar, de calidad de vida, y eso se llena con actividad física. Creo que hoy es el mejor día para iniciar tu cuenta de ahorro de salud y tú seleccionas la mejor actividad física, ya sea bailar, nadar, correr, bicicleta, la que quieras pero que te genere actividad física.

Y también los invito a soñar con los ojos abiertos, porque de esa forma vamos venciendo y desafiando obstáculos todos los días para hacer todos nuestros sueños realidad.

Facebook comments



Monthly newsletter featuring articles hand picked by our country managers from the best content across PanamericanWorld.



Monthly newsletter featuring articles hand picked by our country managers from the best content across the Caribbean Region on PanamericanWorld.

PANAMERICANWORLD PAISES