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María Felix, a 100 años de su nacimiento

María Felix, a 100 años de su nacimiento

Publicado por Alejandra Romo el 08 de Abril del 2014

María Félix "nació dos veces", señaló alguna vez el escritor Octavio Paz: como mujer y para esculpir su figura de diva, inspirar a artistas y marcar lo que se conoció como la época dorada del cine mexicano.

La mujer a la que Agustín Lara cantó María bonita se instaló en la memoria de México gracias a una filmografía de casi 50 películas, donde interpretó a mujeres fuertes, capaces de imponerse ante la figura del macho mexicano de su época.

Pero también logró que su historia trascendiera a la pantalla grande. Incluso al retirarse de la actuación se encargó de que su nombre se asociara con los elementos que construyen a una diva —entre ellos los excesos—, al estilo de Greta Garbo, Marlene Dietrich o Marilyn Monroe.

"Fue una leyenda en vida, la veo como una figura de estrella que no tuvo ninguna sucesión en México. Una casi única en la historia del cine mexicano", dijo en entrevista Jorge Ayala Blanco, crítico de cine.

Ella siempre quiso que su edad mantuviera el estatus de misterio. "En México cumplir años es como un pecado. ¿Por qué precisar?", mencionó María en una entrevista en la década de 1990.

Sin embargo se sabe que este martes se cumplen 100 de su nacimiento, ocurrido en la comunidad de Álamos, estado de Sonora, en el norte de México.

En sitios como la Cineteca Nacional, el Palacio de Bellas Artes, e incluso en las instalaciones del Metro en la capital mexicana, se desarrollan durante esta semana homenajes en los que se recuerda a La doña, como se le conoció después de protagonizar en 1943 la cinta Doña Bárbara —dirigida por Fernando de Fuentes, y por su trabajo en la cinta Doña diabla (1949).

A partir de esas películas, en varios de sus proyectos interpretó personajes con características similares: el de una "súper hembra" bellísima, que emplea sus atributos para enloquecer a los hombres, manipularlos y despreciarlos… hasta ser "una mujer fatal a la mexicana", como la describió el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

"La veo como una especie de gran desvirilizadora de los machos mexicanos", comentó Ayala Blanco sobre la huella que dejó María en la cultura de México.

"Es una pionera en más de un sentido… en más de un sentido fue también la emancipada porque no olvidemos que era una mujer divorciada, que crio un hijo. Era todo un emblema para la época", comentó José Felipe Coria Coral, director del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM.

Desde la perspectiva del crítico Ayala Blanco, aunque ella no tuvo una formación como actriz, contó con la ayuda de grandes directores para explotar su capacidad de encarnar el personaje de mujer "aplastante" que se le encomendaba.

"Rendía formidablemente. Casi parecía una gran actriz, cosa que no lo era… era una cosa totalmente instintiva", opinó sobre los papeles de María en cintas como La devoradora, Doña Diabla y Enamorada (1946), donde trabajó al lado de Emilio el Indio Fernández y Pedro Armendáriz.

"Su registro era limitado, no era muy amplio. Básicamente se mantuvo en ese rango de femme fatale (mujer fatal), pero dentro de eso lo hacía bien, era muy convincente en películas como Enamorada o La diosa arrodillada", coincidió García Tsao.

Amor e inspiración

A la par de su ascenso en la industria cinematográfica —trabajó con el director Jean Renoir en la cinta French Cancan—, México conoció los amores de María Félix.

De acuerdo con un texto de Enrique Krauze, publicado en la revista Letras Libres, el primer amor de María fue su hermano Pablo. Sus familiares, al percatarse de la situación, enviaron a Pablo un Colegio Militar, y él moriría joven. "El perfume del incesto no lo tiene otro amor", dijo la actriz, según el relato de Krauze.

Su primer matrimonio fue con Enrique Álvarez Alatorre. Con él tuvo su único hijo, Enrique Álvarez Félix, cuyo fallecimiento en 1996, cuando ella tenía 82 años, significó uno de los momentos más dolorosos de su vida. Antes, la muerte le había quitado a otro amor.

En 1952 se casó con el actor e intérprete Jorge Negrete, otra figura de la época dorada del cine mexicano, con quien trabajó en la cinta de El peñón de las ánimas (1942). Su unión cautivó la atención de la gente. Sin embargo un padecimiento los separó en diciembre de 1953, cuando falleció el charro cantor por un mal hepático.

Otro de sus esposos, Agustín Lara, conocido como El flaco de oro, escribió a la actriz el tema María bonita, una canción que ella consideró como un "regalo eterno"… aunque en algún momento de su vida, Carlos Monsiváis le preguntó si no le aburría escucharla tanto en los homenajes, y ella respondió:

"Mira, yo ya no oigo esa canción, pero sé que los hace felices pensar que me hacen feliz".

Además de El flaco de oro, otros artistas le dedicaron canciones a la belleza y al temperamento de María, quien alguna vez dijo que tenía "corazón de hombre", y prefirió incursionar en el cine europeo, antes de probar suerte en Hollywood.

Juan Gabriel le escribió el tema María de todas las Marías. "María, de todas las Marías, tan bella que hasta te pareces a la madre de Dios", dice la letra.

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