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Luis Suárez: "Es muy difícil que un jugador de fútbol pase todo lo que pasé yo y siga adelante"

Luis Suárez: "Es muy difícil que un jugador de fútbol pase todo lo que pasé yo y siga adelante"

Publicado por José Peralta el 13 de Noviembre del 2014

La sonrisa demuestra que la felicidad vuelve a acompañarlo. Las palabras justas que los golpes lo hicieron madurar. Es Luis Suárez, uno de los mejores futbolistas del mundo que se adapta a volar en la galaxia de Barcelona. Al que le encanta recordar cuando vacunó a los ingleses. Es el hombre que cuenta, en una charla con los medios escritos de la cual participó El Observador, con sinceridad todas las veces que lloró en los últimos tiempos. Por el castigo de la FIFA, por el miedo de haber arruinado su carrera. Y, sobre todo, por el momento en que tuvo que contarle a su hijita la verdad.  



El lunes se lo vio muy sonriente en la práctica; ¿desde que volvió a sentirse jugador, recuperó la felicidad?

Sí. Pasé momentos muy difíciles, donde estaban mi mujer, mis hijos y mi familia para apoyarme. También mis compañeros, cuyo respaldo fue espectacular. Sus mensajes me conmovían mucho y sabía que ellos estaban conmigo y yo con ellos. Este reencuentro para volver a sentir el ambiente de la gente y del Complejo me hace volver a disfrutar de esos momentos. El lunes, cuando estábamos con Palito (Álvaro Pereira) y Abel (Hernández) trotando, nos reíamos porque un diario en vez de hablar de ola selección hablaba solo de mí. Entonces ellos venían al lado mío riéndose para ver si podían salir en alguna foto (risas).  



¿Cómo recuerda el momento en el que Tabárez le comunicó la sanción que le había impuesto la FIFA por la mordida a Giorgio Chiellini?

Fue después de un entrenamiento. Estábamos en la cancha, todos pendientes porque la noche anterior podía salir la sanción. Me podían decir tanta cantidad de  partidos. Hasta al Maestro le dio una sensación como de: ‘Luis, es la peor noticia que le puedo dar a un jugador de fútbol y no me animo a decírtelo, pero te la tengo que decir’. Justo después del entrenamiento le sonó el teléfono con la noticia. No me puse a llorar porque estaba el Maestro adelante.



¿Y después?

Justo ahí nos reunimos con todos los compañeros para comunicarles. Estuve fuerte. Pero los días siguientes me pasé llorando. Fue una sensación muy rara la de abandonar la concentración. Estaba en Natal. Llamé a mi mujer que estaba pronta para ir a Río de Janeiro y le dije que no se subieran al avión. Mi hija no lo podía creer. Me dan ganas de llorar cuando me acuerdo esos momentos. Cuando mi hija me preguntaba por qué no estaba jugando le mentía, le decía que era por la rodilla. Hasta que en un momento me dijeron que le dijera a la hija la verdad, para que no pensara que tenía un padre perfecto, para demostrarle que podía cometer errores. Tuve que ser fuerte y decírselo y tratar de enseñarle que de los errores se aprende.



¿Qué tiene para decirle al pueblo uruguayo?

Hubo mucha gente que se quejó de que no le pedí perdón a la gente de Uruguay. Cuando pedí perdón a la gente del fútbol era para todos. Me equivoqué. Agradecía a la gente que estaba en casa, a la que me fue a buscar. Al presidente. Pero también la gente sabe el sacrificio que hice para llegar al Mundial. Si le preguntás a los doctores, la recuperación de mi lesión (rotura de meniscos) demanda un mes y medio en adelante, y yo en dos semanas estaba jugando. Hice un gran esfuerzo. En el segundo gol contra Inglaterra llego tambaleando y la rodilla me temblaba. Si seguía jugando, no sé qué me hubiera pasado.



¿Por qué cree que genera lo que genera; tanto lo positivo como lo negativo?

No sé. Cuando cometo errores es lógico que llame mucho la atención. Pero parece que todo lo que hace Suárez vende. Por ejemplo: que yo mande un mensaje a mi mujer de aniversario o de cumpleaños y se monte todo un circo mediático por ese hecho me asombra. Los periodistas saben quién vende y quién no por lo que en definitiva es normal.



En su libro cuenta que antes del pase a Barcelona comenzó a tratarse en forma particular por los reiterados episodios que protagonizó mordiendo jugadores rivales. ¿Qué clase de ayuda recibe?

Es ayuda psicológica.



¿Su nuevo club le ha dado también apoyo en ese sentido?

El club siempre estuvo a mi disposición, pero siempre respetando mis decisiones.



¿Tuvo miedo de que por el episodio con Chiellini y la suspensión no se diera el pase a Barcelona?

Cuando se confirmó la suspensión estaba en una casa en el medio del campo y me largué a llorar porque se me caía todo. Si el pase no se hacía era volver a Inglaterra. Bancarme todo de nuevo, volver a dar vuelta todo de nuevo después de lo que pasó en el Mundial.



Pero por suerte el pase se dio...

Soy el ejemplo de que si superé todas estas cosas por algo las superé. Soy muy valiente y muy autocrítico conmigo mismo. Es muy difícil que un jugador de fútbol pase todo lo que pasé yo y siga adelante. En ese momento el Barcelona me dio un apoyo muy grande por lo cual estoy agradecido.



¿Pidió perdón para poder ir fichar por Barcelona?

No. Pedí perdón por mí mismo. Porque en ese momento ir a Barcelona solo era una posibilidad, pero no había nada concreto. En ningún momento Barcelona me exigió a pedir perdón.



¿Es verdad que estuvo pasado de kilos o eso fue parte de la guerra periodística que existe entre Madrid y Barcelona?

En ningún momento estuve pasado de peso. Era como dijo el entrenador (Luis Enrique) en un momento: ‘Díganme cuándo lo vieron a Luis Suárez fino’. También dijo que si querían me hacía una liposucción y eso causó mucha gracia. El doctor que hace los estudios en el club me dijo que era uno de los seis jugadores de Barcelona que tenía menos porcentaje de grasa y de peso. Lo que se dijo fue algo que me llamó la atención. Pero me reí mucho y me causó mucha gracia. Sobre todo con los compañeros de la selección que me decían: ‘Gordo no comas más’. Pero no me afectó en ningún momento. Es algo que formó parte del juego periodístico.



¿Es fácil jugar con Messi porque es un fenómeno o es difícil porque es el protagonista de todas las acciones de ataque de Barcelona?

Ya sabía que iba a un club donde las figuras son Leo (Lionel Messi), Ney (Neymar) o (Andrés) Iniesta. Sabía el rol que iba a cumplir y no tengo problema de cumplir esa función. Hay quienes dicen que Messi hace la jugada, yo me desmarco y no me la da. Pero yo mismo hablo con él o con Ney para decirles que les arrastro la marca y que lo aprovechen.  



¿Lo tiene ansioso no haber convertido goles aún?

Es más expectativa que genera la prensa, porque no estoy preocupado. Si no hago goles y ganamos me quedo contento igual. Estoy con ganas de gritar un gol con la camiseta del cuadro que siempre soñé. Pero los delanteros tienen rachas.



¿Qué cosas tiene para mejorar como jugador?

Mi forma de ser, mi forma de luchar los partidos e incluso mi forma de calentarme forman parte de mi ser. Me han hecho ser el Luis Suárez que soy hoy. Desde que empecé en Nacional y la gente me chiflaba porque no hacía goles, del ‘sacalo que este es un perro’. En Groningen me decían que estaba gordo. No puedo perder eso de ir pelear y discutir. Pero sí me aconsejan que en vez de discutir tanto respire, que me calme un poco. Estoy tratando de sobrellevarlo. Es difícil cambiar mi forma de jugar. Pero a su vez no quiero perder esa energía, eso de ir y pelear cada pelota. Siempre juego de la misma manera, pero ahora le pongo el plus de pensar y respirar un poco antes de hacer las cosas.



¿Cómo hace para definir las jugadas?

Soy muy instintivo. Mis compañeros se ríen porque a veces voy a encarar a un defensa, me resbalo, me caigo y sin hacer nada el defensa se cae conmigo, la pelota me queda y sigo derecho al arco. En esos momentos a vecés pensás y a veces no. Hay veces que cerrás los ojos y le pegás como en el segundo gol contra Inglaterra. Otro ejemplo es el primer gol contra Inglaterra. ¡Cómo me gusta decir que le hice goles a Inglaterra! Ahí viene el pase de Edi y ya estaba perfilado para definir al lugar donde quería ponerla. 

¿Después de tanto trato con la prensa, piensa bien en cada respuesta que da?

Si. Cuando uno empieza dice cosas y no las piensa. Ahora cada vez que me hacen una entrevista pienso en lo que digo. Por ejemplo, en esta entrevista no di el nombre del diario que me mencionaba solo a mí ni al supermercado donde no me dejaban comprar las cosas.  



¿Es espontáneo?

Me encantaría ser más espontáneo, decir lo que realmente pienso, responder disparates, lo que siento. Pero por todo lo que genera una persona pública tenés que ser consciente de tener cuidado. Todo el mundo sabe que tengo Facebook, Twitter e Instagram. Pero hay una persona que me lo maneja. Porque donde yo los tuviera en mi teléfono diría cualquier cosa. Siempre dije: ‘menos mal que no tengo ni las contraseñas’. Y eso es algo que me beneficia. ¡Muy bien Luis por lo menos en eso pensás! (risas)



¿Y qué le diría a Blatter si se lo cruza?

(Risas) Necesito más tiempo para pensar eso... Ni fu ni fa para mí.



¿Por qué cree que no está nominado para el Balón de Oro?

Estoy seguro que no estoy por lo que hice en el Mundial. Pero en ese caso valoren a todos los que en el Mundial no hicieron nada. Te duele, porque hice muchas cosas en Liverpool el año pasado. Pero en el fútbol hay revancha. Ya se dará.



¿Cómo sigue su amistad con Steven Gerrard?

Es algo que me llena de orgullo porque es una leyenda del fútbol. Solo usó una camiseta. Ganó una Champions. Desde que llegué siempre me trató espectacular.

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