Síguenos:

Los libros se vuelven virales en América Latina

Los libros se vuelven virales en América Latina

Publicado por PanamericanWorld el 27 de Abril del 2015

Desde la ventana de un taxi, Luis Gusmán observa la interminable fila de adolescentes inquietos que, en grupo o solos, pretenden ingresar a La Rural. Es el mediodía de un sábado de abril y en el mismo predio donde se instala cada año la Feria del Libro, este fin de semana se montó el Club Media Fest. Gusmán no sabe quién es el Rubius. Ni el resto de las estrellas que aparecen en el line-up del primer festival de youtubers en la Argentina. Y mientras el taxi avanza, el autor de El frasquito se pregunta: ¿Qué leen estos chicos? ¿Cómo leen?

Ambas preguntas son atinadas. En tres días, el Club Media Fest convocó a más de 30 mil personas y la comunidad de youtubers en habla hispana ya asciende a 50 millones de adolescentes en todo el mundo. Las palabras claves están dispuestas sobre la pantalla: comunidad, adolescentes. Son el futuro. Alguien lo señaló en Facebook: “Cada generación necesita inventar algo que sus padres no puedan comprender”. Un fenómeno dentro de otro fenómeno es el de los booktubers, los youtubers que recomiendan libros en la plataforma de You Tube. Funcionan con la misma dinámica: encerrados en sus habitaciones, por lo general con una biblioteca de libros flúo de fondo, le hablan a cámara (o a esas “personitas del otro lado de las pantallas”) para recomendarles sus últimas lecturas en un lenguaje ameno y descontracturado. Tienen secciones como “book tag”, “book haul” o “wrap up”. Las “book tag”, por ejemplo, utilizan variaciones de la cultura pop para elegir sus libros (con los personajes de ToyStory podría explicarse cuál fue el libro “amigo fiel” o el que llevó al lector “hasta el infinito y más allá”). En tanto, en las “book haul”, los booktubers muestran, periódicamente, las últimas novedades que llegan a sus manos, ya sean envíos editoriales o compras. Por último, en las “wrap up” hacen un relevamiento de lo que leyeron durante el mes. Harry Potter , Divergente , Maze Runner , los libros de John Green y Eleanor & Park de Rainbow Rowell son algunos de los títulos y autores que predominan en estas reseñas.

En la biografía de su blog (iameveling.blogspot.com), Evelyn Torres se define como adolescente, blogger, youtuber, booktuber y algún día escritora. Subió un video titulado “Guía booktuber” donde, a través de algunas preguntas sencillas, explica de qué se trata todo esto. Considera que las reseñas que se publican deben tener una opinión sincera del booktuber, sea a favor o en contra, pero siempre con una fundamentación. Una de las preguntas que suelen hacerle es dura: “¿los booktubers sólo leen literatura juvenil o literatura basura?” Evelyn no anda con vueltas: “No”, responde. “Cada booktuber tiene sus gustos. Por ser booktuber no estamos obligados a hablar de clásicos, pero no por ser jóvenes significa que no los leamos.” Según dice en el video, se convirtió en booktuber porque en su entorno nadie leía literatura que a ella le gustara y no tenía con quién comentar qué le parecían los textos que llegaban a sus manos. Se pasaba el día en YouTube y empezó a ver booktubers de Estados Unidos, España o México, y entonces se dio cuenta de que nadie recomendaba libros que pudieran conseguirse en el país. A pesar de cierta exposición, con la que no se siente tan cómoda, se convirtió en una de las primeras booktubers de la Argentina. A partir de sus videos, dice Evelyn, suele encontrar a alguien que tenga una posición diferente sobre el mismo libro. Y de ese modo siempre puede aprender algo nuevo.

Viralizar es la cuestión

En el año 2008, el crítico Lee Siegel publicó Against the Machine ( El mundo a través de una pantalla , Tendencias), donde subraya que el aforismo de Marshall McLuhan (“el usuario es el contenido”) se ha convertido en el principio fundamental de la cultura de Internet y un territorio gobernado por el “prosumidor”. El concepto viene de Alvin Toffler (uno de los futuristas de los negocios en los años 70) y en esa conjunción de productor y consumidor está la clave. Ya no existe tiempo para la privacidad y el ocio. Digamos, mejor, que la privacidad, el ocio y los gustos son asimilados por el negocio. Una encuesta de Bowker’s Books & Consumers señalaba hace algunos años que el 75 % de los compradores de libros en el Reino Unido habían utilizado redes sociales para decidir sus compras. Viralizar es la cuestión. Y eso es, justamente, lo que generan los booktubers. Aunque puedan ser considerados “stars” de la red, no son estrellas inalcanzables: son chicos normales que les hablan a chicos normales con sus mismos gustos, sus mismos códigos y esos códigos (verbales, gestuales, referenciales) son marcas de identidad comunitaria. Consciente o inconscientemente, ellos utilizan una retórica que empatiza con su audiencia. Y las editoriales empiezan a entenderlo. De eso se trata la “desmasificación” (otra vez Toffler): el fin de la estandarización y un nuevo amanecer para la individualidad y la diversidad cultural. La “mente colmena” del mercado. Plataformas como Goodreads (inglés) o Lectorati (español) también funcionan con esta dinámica comunitaria: son los usuarios (booktubers o no) quienes recomiendan qué leer. No prevalece la autoridad sino la identificación estética y afectiva con los materiales.

Las ferias dedicadas al libro como Frankfurt, Londres y Buenos Aires observan estos fenómenos con curiosidad. En Buenos Aires, por ejemplo, organiza el concurso “Quiero ser el booktuber de la Feria”. Es un dato pero no es el único. En la última edición de la Feria del Libro Infantil de Bolonia, la más importante del género, se organizó un programa focalizado en los desarrollos para la edición digital, en busca de reconocer desafíos y oportunidades en el nuevo contexto de migración al e-book. Un lugar preponderante en este universo ocupan las aplicaciones (apps) literarias para teléfonos móviles o tabletas. Para adultos abundan las que están dedicadas a la obra poética de Pablo Neruda, por ejemplo, o los book trivia (al estilo “Preguntados”) o las que están coquetean con la literatura y el turismo como “Deep South Literary Trail Guide”, con la que pueden perseguirse los pasos de escritores sureños como William Faulkner y Eudora Welty, y permite, a la vez, abordar sus textos y observar sus casas, museos, monumentos. Además alertan de tours y eventos, recomiendan restaurantes, bares y hoteles con temática literaria como The Mockingbird Cafe, en la bahía de St. Louis. Desde luego contiene una guía exhaustiva y actualizada de librerías por la zona que uno recorre. Sin embargo, uno de los proyectos más recomendables es la aplicación The Waste Land (La tierra baldía) , que aborda el poema de T. S. Eliot, uno de los textos esenciales de la poesía del siglo XX. El material resulta imperdible: entrevistas con 35 especialistas como Jeanette Winterson o Seamus Heaney para entender las referencias del texto, grabaciones del poema leído por Eliot o Ted Hughes y la alternativa de explorar el manuscrito original del autor con las marcas de edición realizadas por Ezra Pound.

Aunque debemos señalar que el mayor avance de estas plataformas se produce en la literatura infantil. Tiene sentido: los post millennials nacen con una pantalla en la mano y navegan con intuición por sus interfaces. En The Digital Area, se presentaron desarrollos y cambios en la industria del libro infantil a partir del trabajo de las compañías dedicadas a la innovación, a las técnicas de edición y al desarrollo de narrativas para nuevos editores. Para apoyar estas iniciativas, la feria organizó, junto a la Children’s Technology Review de Estados Unidos, “The Bologna Ragazzi Digital Award”, dirigido a editores y desarrolladores con innovaciones en cualquier lenguaje o plataforma tanto en ficción como en no ficción. El proyecto “My Very Hungry Caterpillar”, de la empresa irlandesa StoryToys, obtuvo el primer premio con una adaptación de esta popular historia sobre una oruga, diseñada, ilustrada y escrita por Eric Carle en 1969. Según el jurado, se trata de una “aplicación ejecutada de manera brillante, con una ingeniería sin costuras y diseño visual 3D”. De este modo, los responsables de StoryToys consiguieron adaptar la obra de Carle con una efectiva capacidad de inmersión, interactividad y humor. Una aplicación que pone el dedo del niño en el centro de la historia para ayudar a la oruga en cada etapa de su vida. Fundada en 2008 por los hermanos Aidan y Kevin Doolan, StoryToys es una empresa dedicada exclusivamente a las apps para teléfonos móviles, que desarrolló el concepto de “digital pop up book”, una idea que cautivó al mundo cuando lanzaron, en 2010, una adaptación de “Rumpelstiltskin”, el célebre cuento de los hermanos Grimm.

Link To Full Article: 

Facebook comments



Monthly newsletter featuring articles hand picked by our country managers from the best content across PanamericanWorld.



Monthly newsletter featuring articles hand picked by our country managers from the best content across the Caribbean Region on PanamericanWorld.