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Lázaro Valdés, el último pianista de Benny Moré

Lázaro Valdés, el último pianista de Benny Moré

Publicado por PanamericanWorld el 10 de Septiembre del 2015

Lázaro Oscar Valdés fue el último pianista de la Banda Gigante del Benny Moré. En esta entrevista, el experimentado músico cuenta cómo fue su relación con Benny, uno de los artistas latinos más importantes de todos los tiempos.

Benny Moré sigue siendo el máximo representante de la música cubana: simboliza el guateque campesino, la descarga, la bohemia, el café, el bar, el cabaret, el teatro, el espectáculo. Es el más grande cantor de América, compositor, orquestador y director de orquesta. Aprendió empíricamente, pero con un genial oficio. Es el Bárbaro del Ritmo, la leyenda, el mito.

Valdés se mantuvo en la Banda Gigante de 1958 a 1963, es un músico de estudios superiores, director de orquesta, compositor, orquestador, investigador de la música y el folclor.

Nació en el barrio de Cayo Hueso, La Habana, donde se desarrollaron muchos de los familiares de la dinastía de los Valdés (Oscar, el cantante y percusionista de Irakere, Alfredito, Vicentico, Marcelino, Lázaro Oscar y Lazarito (Lázaro Moisés Valdés), director de la orquesta Bamboleo.

— ¿Cómo era el Benny en los ensayos, grabaciones y presentaciones?

En la preparación de sus grabaciones lo decidía todo, con el apoyo de su orquestador. Podía dictar magistralmente los arreglos, con acordes y todo, sabía lo que quería. En las presentaciones en público, cambiaba todo en medio de la actuación. El clima emocional que lograba no lo alcanzó nadie en el mundo. Se acercaba al oído de los instrumentistas, del pianista, de la base ritmática y ya la banda era otra cosa. Como cantante era entonado y muy afinado de oído absoluto, te lo aseguro yo. Todo eso lo podía hacer nada más que un genio sobrenatural como Benny.

 — ¿Viajó con Benny?

 Fuimos a tocar en 1960 a Miami, no admitió que lo situaran en otro hotel, separado de los músicos.

 — ¿Cómo persona que me puede decir del Benny?

 Adoraba a su madre que asistía a sus presentaciones, le fabricó su casita como se lo prometió. Les prestaba dinero a sus músicos y no les cobraba. Sus presentaciones eran muy correctas.

— ¿Qué recuerda de sus últimas presentaciones?

 La actuación en el último Festival Papel y Tinta de 1963, frente al Capitolio fue apoteósico, lo más grande de Cuba. Las presentaciones en el Salón Mambí, en el parqueo de Tropicana fueron de leyenda.

 —Ahora, hablemos de Lázaro Oscar Valdés.

 Yo nací el 17 de diciembre de 1940, viví en 1946 con mi papá en México, donde tocaba con el director de orquesta José Sabre Marroquín, quien llegó a ser director musical de Lucho Gatica. Allí conocí al Benny, había dejado al conjunto Matamoros y se quedó en la ciudad, donde llegó a grabar con Pérez Prado. Yo viví ese gran momento de la música cubana en México. Ya en La Habana, en 1958, el trombonista Generoso Jiménez me recomendó para La Banda Gigante. Debo aclararte que el Benny tuvo dos orquestas: Una a partir de 1953 y otra en 1958.

 — ¿Cómo valora la condición musical de Benny?

 Siempre me impresionó su tonalidad vocal, su ritmática, en eso era una estrella. Dominaba la clave y el ritmo, con esas posibilidades, su experiencia y genio, le bastaba para ser el director de la banda más famosa de Cuba. Era un gran músico y excelente cantante, muy cubano. Tenía lo que tenía que tener.

 — ¿Cuándo fallece el Benny que hace usted?

Lázaro Peña, presidente de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) me pidió que continuáramos con la banda, me designaron su director.

 — ¿Dirigió otras orquestas?

 Sabor de Cuba, después de la salida de Bebo Valdés. Trabajamos en el Teatro Martí con el bufo de Pous y Sanabria. En esa etapa escribí música para libretos de Enrique Núñez Rodríguez, tarea difícil.

— ¿Qué hace usted actualmente?

 Dirijo el grupo Son-Jazz, fusión de lo cubano, lo afro y el jazz.

 — ¿Ha publicado sus investigaciones?

 Publiqué un libro sobre el Origen y las raíces del Son, se difundió en México y Panamá.

— ¿Cómo va la música cubana?

 Nosotros los instrumentistas de hoy tocamos diversos estilos musicales, pero aconsejo a los nuevos músicos que mientras no dominen la auténtica y genuina música cubana (la de los tumbaos y montunos), no pueden valorarse de verdaderos músicos cubanos; y es muy lamentable que un músico cubano no domine y comprenda la gran música nacional, la que admira y aprecia todo el mundo. Eso es todo.

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