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¿Hay vida sin Neymar?

¿Hay vida sin Neymar?

Publicado por Juan Gavasa el 07 de Julio del 2014

Neymar “jugará” mañana la semifinal de la Copa del Mundo contra Alemania y se propone llegar naturalmente a la final del domingo en Maracaná. Aunque desde el sábado guarda reposo por prescripción facultativa en su casa de Guarejá, en el litoral de São Paulo, Scolari le ha pedido que se siente a su lado en el banquillo del Mineirao de Belo Horizonte. Brasil invoca a su 10 con el mismo fervor que piden la gracia de Dios. El martirio del delantero del Barça funciona como motor de la ilusión. La imagen de Neymar evacuado en helicóptero después de la fractura de la tercera vértebra lumbar que sufrió por una entrada de Camilo Zúñiga, lesión que le tendrá inmovilizado no menos de cuatro semanas, funciona como una estampa en la Copa.

El llanto del icono del fútbol brasileño, expresado en el vídeo que colgó en Instagram, es contagioso, de manera que hasta la presidenta Dilma Rousseff corea: “Nadie nos quitará el sueño de ganar el Mundial”. La consigna es “raza, garra y lágrima”, en solidaridad con el drama del futbolista.

A falta del jugador y de fútbol, Brasil apela a la carga emocional, al discurso populista de Felipão, a los consejos de los psicólogos, al recuerdo de sus hazañas futbolísticas en situaciones de precariedad, como cuando se lesionó Pelé, entonces con 21 años, en el Mundial de 1962. El sustituto fue Amarildo, del Botafogo, y marcó tres goles en Chile. La ausencia de O Rey provocó, sin embargo, la explosión del mítico Garrincha, el ídolo del pueblo cuyo cadáver fue velado en Maracaná. “Hay que tener voluntad, empeño y coraje para suplir la calidad de Neymar”, afirma Amarildo. “Yo también me quedé fuera de la Copa una vez, pero Dios hizo un regalo a Brasil con el título”, interviene el propio Pelé a sus 73 años. “Espero que ahora ocurra lo mismo”.

Neymar es un jugador criado en el Santos, y a Brasil le duele especialmente que no pueda disputar la Copa después de haber marcado cuatro de los 10 goles del equipo, servido dos de los córneres que acabaron en gol de los centrales Thiago Silva y David Luiz, y transformado el penalti decisivo ante Chile. Nunca se perdió un encuentro desde que Scolari relevó a Menezes en la selección, donde cuenta 39 tantos en 52 partidos. Antes, desde su debut en 2010, solo se había perdido seis choques, saldados con cinco victorias (Irán, Ucrania, Gabón, Egipto y Dinamarca) y una derrota (Francia). Felipão armó su selección mundialista alrededor de Neymar. El punto final del juego tenía que ser necesariamente el heredero de Ronaldo y Romario.

No se sabe por tanto cómo resolverá el seleccionador el enigma que supone la caída de Neymar. Felipão maneja dos situaciones: sustituir jugador por jugador o cambiar el sistema. Hay dos candidatos naturales a suplir al atacante del Barça: Bernard o Willian. Aunque no se siente importante en el Shakhtar Donetsk, Bernard triunfó con el Atlético Mineiro en la Libertadores y disputó la Copa Confederaciones. A sus 21 años, dotado de una buena técnica, puede jugar en los dos costados y se distingue por su habilidad y rapidez, facilitadas por su baja estatura (1,66m). “Tiene alegría en las piernas”, afirma Scolari, que solo le ha utilizado como suplente en los dos primeros partidos (66 minutos). Bernard es el más parecido a Neymar.

Menos vertical y, en cambio, mejor en el último pase, Willian es un centrocampista estupendo, explosivo y buen llegador, más intenso desde que juega en el Chelsea de Mourinho. Incluso puede ejercer de falso 9. El problema es que no ha jugado más de 39 minutos en la Copa. El técnico podría adelantar también la posición de Óscar y dar cabida a Luis Gustavo, ausente por sanción en el partido ante Colombia. No se descarta que Felipão cambie el dibujo y despliegue al equipo a partir de tres centrales, aún sabiendo que Thiago Silva será baja por sanción, si no prospera el recurso presentado por la federación brasileña, que al mismo tiempo ha pedido una sanción para Zúñiga. Tampoco hay que dejar de lado la entrada de Ramires o Hernanes.

Ha afirmado precisamente al respecto Mourinho que la ausencia de Thiago Silva puede ser “tan o más importante que la de Neymar”. “Brasil necesita a Neymar porque es decisivo en el uno contra uno, desequilibra en ataque, marca goles y es fantástico a balón parado”, explica el técnico portugués. “Ocurre que el juego de Brasil se basa en una estructura defensiva que tiene su factor decisivo en la estabilidad de Thiago”.

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