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La Habana vibra con la danza

La Habana vibra con la danza

Publicado por Leyden Figueredo el 06 de Noviembre del 2014

Asistir a una noche de ballet en Cuba resulta una experiencia mágica. Las luces iluminan la escena de forma tal que se observa un ballet transformado en patrimonio nuestro y bailarines que se entregan en cuerpo y alma mezclando técnicas, experiencia e inspiración al interpretar con excelencia papeles clásicos.

La Habana, ciudad seductora por sus eventos artísticos, se viste de plácemes por estos días con la celebración del Festival Internacional de ballet de La Habana bajo la guía de la Primma Ballerinna Assoluta Alicia Alonso. Es uno de los eventos trascendentales de la cultura nacional cubana que con carácter no competitivo arriba este año a su edición número 24 en virtud de una estrecha colaboración  entre el Ballet Nacional de Cuba (BNC), el Instituto Nacional de la Industria Turística y otros organismos culturales de la Isla.

Entre los más antiguos de cuanto se celebran a escala mundial, el festival permite al público disfrutar de las actuaciones y de la obra creadora de prestigiosas figuras de la danza universal demostrando el desarrollo alcanzado por el ballet cubano.

Los invitados en este 2014 proceden de 61 países y 73 compañías de prestigio mundial. Entre ellos vale mencionar el American Ballet Theatre (Estados Unidos), el Ballet de la ópera de Niza (Francia), el Joburg Ballet de Sudáfrica, el Ballet de Hong Kong, por solo mencionar algunos.

Bajo el lema: Por Shakespeare, la danza, en esta vigesimocuarta edición el BNC rememora el 450 aniversario del natalicio del poeta y dramaturgo inglés William Shakespeare, con reposiciones y nuevos aportes de coreógrafos extranjeros; y por la parte nacional recuerda al maestro Fernando Alonso, ícono del ballet cubano y uno de sus más grandes pedagogos a un año de su muerte y 100 de su natalicio.

La versión creada por Alicia Alonso para el BNC: Shakespeare y sus máscaras o Romeo y Julieta, fue seleccionada para descorrer las cortinas del Festival. La singular pieza en un acto, que viera la luz en Valencia (España) en julio del 2003, y luego en diciembre del propio año en el Gran Teatro de La Habana; constituye un rotundo éxito en cada lugar por donde pasa, porque es de esas obras diferentes que atrapan al espectador.

Y aunque hay muchas versiones por el mundo de la obra de Shakespeare llevadas al ballet con la música de Prokofiev, y también de Berlioz, entre otras; la de Alicia es distinta, porque utilizó por vez primera la que Charles Gounod creara para su ópera homónima, a partir de una adaptación musical de Juan Piñera.

Shakespeare y sus máscaras embrujó el inmenso escenario del coliseo de Miramar con una función fresca llena de inusitados matices, conducido orquestralmenente a la perfección por el maestro Giovanni Duarte.

Otro regalo del 24 Festival lo es la reposición de La bella durmiente, con coreografía de Alicia Alonso sobre la original de Marius Petipá a partir de un cuento de Charles Perrault. Después de cuatro años lejos de las tablas la obra regresa con muchas caras nuevas ocupando posiciones en los distintos niveles, algo que llama la atención de críticos y espectadores que comprueban la capacidad de renovación de la compañía cubana.

Las coreografías de Alicia, con pocos recursos, resaltan en términos generales por el poder de síntesis y sabios cortes que sin atentar contra la grandeza de las obras, las aligeran y hacen más dinámicas y asequibles al público de hoy, respetando el estilo.

En cada pieza el público puede encontrar un detalle nuevo, el vocabulario danzario de los coreógrafos es amplio y muy bien diseñado como si fuese pura arquitectura sólida y muy acorde en cuanto a la realización de las obras.

Pese a que muchos de los bailarines participantes jóvenes que se enfrentan al clásico por primera vez,  se notan en algunos momentos altas y bajas durante  el baile pero ninguna que llegue a desagradar al espectador.

Vale destacar las presentaciones de Viengsay Valdés, Lissi Baez, Victor Estévez, Gretel Morejón, Serafín Castro y Alfredo Ibáñez entre otros, quienes enfrentan el movimiento y lo traducen en arte planteando ideas con su cuerpo a través de dinámicas que sacuden al auditorio. Muestra de la preparación física extrema que los nutre.

Con total éxito se presentó en dos ocasiones la compañía Pontus Lidberg Dance ( Estados Unidos - Suecia), dirigida por el coreógrafo, director de cine y afamado bailarín sueco Pontus Lidberg. Faune, Within labyrinth within, This was writtenon water y Tactile fueron más que suficientes para quedar atrapados en las redes artísticas que lanza al espectador el afamado creador.

No solo se puede disfrutar de la danza, las artes plásticas como ente inseparable se muestran en estos días de Festival por disímiles espacios de la ciudad en numerosas exposiciones que sesionan de manera colateral presentando  pinturas, grabados, dibujos y fotografías de reconocidos artistas cubanos y extranjeros.

La fiesta aun no culmina, el próximo viernes será la Gala de Clausura en la Sala Avellaneda del teatro Nacional de Cuba donde compartirán escenario bailarines de Cuba y otros invitados para cerrar con broche de oro con un estreno mundial para mostrar al mundo el virtuosismo que cada 2 años se da cita en Cuba.

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