Síguenos:

Gibara: cine pobre pero rico en ideas

Gibara: cine pobre pero rico en ideas

Publicado por Leyden Figueredo el 01 de Mayo del 2014

Gibara, o "La Villa Blanca", como muchos la llaman, es un poblado de la provincia de Holguin que cautiva con su belleza paisajística y sus mogotes,  que destaca como marca identificativa del territorio la montaña Silla de Gibara.

En ella la historia, la arquitectura, el urbanismo y la naturaleza se mezclan y dan como resultado uno de los más notables centros históricos cubanos del siglo XIX, declarado monumento nacional y que atesora apasionantes leyendas e  historias desde su fundación en 1817.

Hasta esta recóndita villa del noroeste de Cuba cada dos años llegan cineastas de todo el mundo para celebrar  el Festival de Cine Pobre "Humberto Solás o Festival Internacional de Cine Pobre de Gibara, como se bautizó desde su fundación en abril de 2003. Constituye un evento cinematográfico de alto nivel estético y de elevada calidad.

Su creador y presidente fundador fue el destacado cineasta cubano Humberto Solás. En esta primera edición se realizó un desfile que recorrió la Calle Independencia, la principal de la villa, en el que participaron los artistas invitados, acompañados por alrededor de seis mil personas, gran parte de ellos de la Villa Blanca. Este desfile se realiza cada año, sumando cada vez a un número mayor de personas.

Desde 2009 el Festival adoptó el nombre de Festival Internacional de Cine Pobre “Humberto Solás”, luego de la desaparición física de su fundador en ese mismo año.

El manifiesto del Cine Pobre se basa en que Cine Pobre no quiere decir cine carente de ideas o de calidad artística, sino que se refiere a un cine de restringida economía que se ejecuta tanto en los países de menor desarrollo o periféricos, así como también en el seno de las sociedades rectoras a nivel económico-cultural, ya sea dentro de programas de producción oficiales, ya sea a través del cine independiente o alternativo.

Según declaraciones de Humberto Solás, “hoy día, es la revolución tecnológica en el cine, la portadora de eficaces medios de resistencia a este proyecto despersonalizador, al consolidarse progresivamente nuevas posibilidades técnicas, que como en el caso del video digital y su ulterior ampliación a 35mm reducen notablemente los procesos económicos de la producción cinematográfica. Ello repercute en una gradual democratización de la profesión, al desequilibrar el carácter elitista que ha caracterizado a este arte vinculado inexorablemente a la industria“.

Cada año el  Festival es considerado como un espacio luminoso que irradia luz por si mismo. Lester  Hamlet  actual anfitrión absoluto del evento confiesa que   “si hoy lo hago es porque siento que tengo la responsabilidad de continuar dándoles a las personas que confían en el Festival la oportunidad que yo tuve: mostrar las obras de Humberto, colocarlas a consideración de un jurado”.

Hasta Gibara llegan obras desde lugares muy diversos: Serbia, Brasil, Angola, Japón. En Cine Pobre, entonces, uno ve al hombre de todas partes. Y no solo participan cineastas jóvenes.

Cierto es que ellos suelen ser más arriesgados que muchos de los cineastas de otras generaciones. Cierto es que se desenvuelven mejor en el espacio del cine pobre porque las estructuras de producción son las que ellos mismos crean y los métodos de producción son tan libres como el propio creador. Pero cuando Humberto empezó a armar todo esto no era un joven que empezaba.

El riesgo de filmar un cortometraje con un teléfono celular —ese ejercicio ya tan cotidiano— es promovido, conceptualizado y mostrado como Cine en Gibara. Y así se consume: nadie allí espera el Festival para ver El hombre araña ni ninguna película de megaproductoras. Cine Pobre ha sido, también, un espacio de formación de audiencias.

Dentro de los espacios de debate sobresale el intercambio entre artistas del mundo del cine, las artes plásticas y las letras vinculados a la creación cinematográfica. En esta oportunidad los temas que se tratan son: el audiovisual como herramienta de cambio; la diversidad sexual y otros vicios; el comienzo de la era del cine digital y sus sistemas actuales, y la dirección de arte y fotografía, teniendo la luz como metáfora, entre otros.

El comienzo de la era del cine digital es una de las cuestiones más debatidas en estos momentos en la Villa Blanca entre realizadores del séptimo arte, y convergen ante una mirada utópica de aquellos que vivieron los años en los cuales era el celuloide el que primaba.

A partir de los años 80 y con un mayor auge en los 90 del siglo pasado se insertó la era digital a las producciones cinematográficas, y aunque el fenómeno de esa tecnología ha recibido una gran publicidad en los últimos tiempos, aún se siguen trabajando otros formatos.

En los apartados de ficción, documental y video creación que concursan en el Festival Internacional de Cine Pobre participan filmes que los autores de manera independiente lograron culminar con presupuestos limitados y conceptos renovadores en los formatos de video analógico, digital, 16 mm, o 35 mm.

El cortometraje Split Screen de James Griffiths, presentado en la noche inaugural del festival, fue grabado íntegramente con un teléfono celular Nokia, y logró acaparar la atención en las redes sociales cuando se dio a la luz por primera vez, siendo un buen ejemplo de cómo hacer cine con cualquier tecnología, resaltando que lo más importante es el mensaje que le lleve al espectador.

Durante los días del Festival, los gibareños respiran y conocen un breve desarrollo sociocultural: interactúan con gente de otros lugares en sus propias casas, los artistas locales muestran su talento a otros ojos, los pobladores van al cine al lado de quienes para ellos son “los artistas reales”.

Este año el festival esta dedicado a las tradiciones culinarias de Gibara, en homenaje a la cultura de Gibara y, sobre todo, a la creatividad de su gente. Poniendo de manifiesto la sensibilidad que conecta  a una mujer que se las ingenia en la cocina para hacer maravillas con el pescado y una actriz que llora desconsoladamente el día de su boda. La dos son artistas igual.

La homenajeada principal de este año es la artista cubana Luisa María Jiménez, la cual posó para el fotógrafo Pedro Coll.

Otra de las programaciones incluye el estreno de los 11 cortos filmados en la Villa de los Cangrejos durante los días de la edición anterior dos años atrás.

Gallery: 

Facebook comments



Monthly newsletter featuring articles hand picked by our country managers from the best content across PanamericanWorld.



Monthly newsletter featuring articles hand picked by our country managers from the best content across the Caribbean Region on PanamericanWorld.