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Gabriel García Márquez, privadamente público

Gabriel García Márquez, privadamente público

Publicado por PanamericanWorld el 21 de Octubre del 2015

El archivo personal del Premio Nobel de Literatura, el colombiano Gabriel García Márquez, fue adquirido a finales de 2014 por el Harry Ransom Center (HRC) de humanidades de la Universidad de Texas en Austin. Ahora está archivado en 78 cajas de documentos, 43 álbumes de fotos y 22 cuadernos de recortes y notas, parcialmente digitalizado y abierto para consulta.  

Daniela Lozano, la archivista que ha supervisado la catalogación, destaca que las fotografías resultan especialmente reveladoras del mundo del autor. Todos los derechos de publicación siguen perteneciendo a la familia García Márquez, por lo que hay materiales que no se han digitalizado y solo se pueden consultar en Austin.

El centro Harry Ransom es un panteón de las artes. Aquí se guardan colecciones privadas de documentos de autores como James Joyce, David Mamet, Arthur Miller, J. M. Coetzee o William Faulkner. Además, alberga material personal del actor Robert de Niro, una increíble colección del productor de cine David O’Selznick o las libretas de reportero en las que los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein tomaron las notas para sus informaciones del caso Watergate.

Tras medio siglo de adquisiciones, el HRC apostó fuerte el año pasado por la literatura latinoamericana cuando surgió la oportunidad de adquirir el legado de García Márquez. Su familia contactó con el centro con García Márquez aún vivo. La compra se cerró en 2,2 millones de dólares (1,94 millones de euros). Latinoamérica supone una prioridad para la Universidad de Texas en Austin y la compra del archivo le sirve de plataforma para consolidarse como referencia estadounidense en este campo.

El archivo ha impulsado al HRC a completar la colección con dos compras más, por el momento: una copia mecanografiada y corregida de El coronel no tiene quien le escriba y, sobre todo, 48 cartas que Gabo escribió a su amigo Plinio Apuleyo Mendoza en los años sesenta que arrojan luz sobre los pensamientos más íntimos de García Márquez en el periodo de su producción del que existen menos textos guardados.

César Salgado, profesor de español y portugués de la universidad tejana que ha asesorado sobre García Márquez al HRC, destaca que el material revela la evolución de un escritor desde que pasaba hambre en un cuchitril de París hasta que se convirtió en una estrella mundial. De sus primeros trabajos apenas queda nada. Es a partir de El otoño del patriarca (1975) cuando empieza a guardar borradores y correcciones. “Hay un momento en el que sabe que va a ser un escritor consagrado y cambia la forma en que guarda papeles”, explica Salgado.

El material se vuelve ingobernable cuando Gabo empieza a utilizar el ordenador —la colección incluye tres computadores suyos—. Escribe, imprime y corrige a mano, explica el investigador José Montelongo, profesor de literatura del Instituto Teresa Lozano de Estudios Latinoamericanos de la citada universidad. Hay hasta nueve versiones de En agosto nos vemos, la novela no publicada que seguía corrigiendo en sus últimos meses.

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