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Frenético canto desde la garganta de la tierra

Frenético canto desde la garganta de la tierra

Publicado por Alejandra Romo el 12 de Marzo del 2014

Descenso entre acantilados y pinturas rupestres, se disfrutan al terminar este recital.

Es en la Sima de las Cotorras donde cientos de aves brindan un espectáculo lleno de mucho ruido, vuelo y color, en presencia de los visitantes y locales del municipio de Ocozocoautla, en el estado de Chiapas.

Cada mañana, este gran socavón de 140 metros de profundidad, expulsa desde su interior unas parvadas de pericos verdes, que parecen ofrecer un recital con sus graznidos.

Acto seguido, elevan su vuelo a 20 metros de altura en forma circular. Son cinco vueltas antes de emprender el camino en busca de alimento a lo largo de la Reserva de la Biosfera El Ocote, santuario que protege esta maravilla natural.

Al atardecer, el telón se vuelve a levantar. Es hora de que lleguen las cotorras verdes, como se les conocen en este lugar. Un agujero de 160 metros de diámetro parece succionarlas. Una vez en las entrañas, buscan refugio en las copas de los árboles de 30 metros de altura que se levantan frondosos al interior.

Diariamente, esa gran boca abierta emite el canto de esta especie endémica de México, pero se considera que la mejor época para su observación es desde marzo hasta noviembre.

Para sorpresa de los visitantes, no es el único show que ofrece este recinto. Sus escenarios naturales se pueden disfrutar a través de actividades de aventura que organiza el Centro Ecoturístico Sima de las Cotorras, administrado por los mismos lugareños.

Rappel hasta 140 metros para llegar al fondo. Una vez ahí, se observa una cueva de 70 metros de profundidad con formaciones de estalactitas y estalagmitas. También hay un tour que se conoce como "perimetral interior", donde se admiran más de 30 pinturas rupestres pintadas sobre el acantilado de roca caliza.

No queda otra más que salir escalando. Sólo se tienen que seguir las huellas de las antiguas culturas, quienes dejaron un rastro entre pendientes que se pueden seguir fácilmente hasta la entrada a esta abertura formada por la erosión del agua.

La travesía se termina con un paseo guiado por la Sima El Múju. Son 20 minutos por senderos de selva caducifolia. Aquí también hay pinturas rupestres y observación de aves como la lechuza de campanario.

Para hospedaje y precios de las actividades, consultar en www.simaecoturismo.com

 

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