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La fiesta del tambor de La Habana

La fiesta del tambor de La Habana

Publicado por Leyden Figueredo el 26 de Marzo del 2014

Cuba ha tenido históricamente el privilegio de contar con excelentes músicos. Muchos instrumentistas del país gozan de fama mundial por su virtuosismo y sus sellos únicos. Los percusionistas cubanos son factor muy importante en ese sello que caracteriza e impregna a la música cubana, que la distingue en todo el mundo.

La percusión cubana alimenta los ritmos de las músicas de América y de la salsa latina, el moderno rock internacional y hasta la batería sinfónica de la música de tradiciones de concierto. En todas partes se reconoce a Cuba como una potencia del tambor cuya historia se remonta a los indígenas con sus tambores Mayohuacán.

Guillermo Barreto (1929-1992)  o “Pata de Loro”, como se le conocía por su peculiar forma de caminar con pasitos cortos, fue, por decirlo de algún modo, un músico genial, fuera de serie y heredero de su padre. El primo, Bebo Valdés, estaba inmerso en la creación de su ritmo Batanga, cuando Barreto comenzó a incursionar en la percusión con la orquesta del maestro Obdulio Morales.

Barreto se convirtió en un extraordinario  percusionista, uno de los mejores de todos los tiempos. Se destacó como uno de los grandes bateristas cubanos desarrollando una riquísima carrera musical.

Sobre sus cualidades como percusionista expuso Armando Romeu; flautista, saxofonista, orquestador, director de orquesta y maestro de muchos de los jazzistas cubanos.

“En la percusión no todo se estudia en los libros. Y él tiene un oído musical privilegiado. Es un lector de particella excelente y entiende cualquier cosa, a primera vista. Hace más de cincuenta años que dirijo orquestas y no resulta fácil hallar un percusionista de su talla. Uno de sus mayores valores está en la estabilidad rítmica. Como sabe trabajar con orquestas grandes, respalda por completo la sección de metales. Por ejemplo, en los arreglos de jazz por lo general las trompetas están agudas y si detrás no tiene un baterista capaz de respaldarlas, con la misma fuerza, surge un desbalance. Eso no sucede con Barreto."

En su juventud Barreto trabajó en los cabarets Tropicana y en Sans Souci y compartió escenario con Nat King Cole y Johnny Richards. A pesar del contacto con la escuela estadounidense, el drummer se calificaba a sí mismo como “guardián de la clave cubana”.

En 1958, junto a Frank Emilio Flynn, fundó el Quinteto de Música Moderna que después se transformaría en Los Amigos. Para las nuevas generaciones resultó un descubrimiento la incursión de Los Amigos en esa pieza de museo viva e invalorable, el filme “Nosotros la música”, del realizador Rogelio París.

Tata Güines atacaba las congas; Frank Emilio, el piano y Barreto, los timbales. Orlando (Cachaito) López y Orlando Hernández en el contrabajo; Jesús O\'Farrill como flautista; Helio Valdés en el violín, Roberto García en los bongoes; en la percusión menor Gustavo Tamayo (güiro, quijada y claves) y Ricardo Pérez (güiro).

Pero Barreto deslumbraba por su soberbio y virtuoso baqueteo, que sobresalía en los “solos”, y también como acompañante.

Sin abandonar Los Amigos fue uno de los grandes fundadores de la Orquesta Cubana de Música Moderna, junto a Chucho Valdés, Enrique Plá, Paquito de Rivera, Carlos del Puerto, y Carlos Emilio Morales. Los “duelos” entre Plá y Barreto fueron antológicos. Esa orquesta refrescó el panorama musical isleño, pletórico de ritmos (Mozambique, Pilón, Pa´ca, Simalé, Dengue) y sacó a la palestra a jóvenes músicos que harían época en años posteriores

Barreto siguió su decursar, y ofició de productor en los discos Aché y Aché II, de su compañera en la vida Merceditas Valdés. En agosto de 1992 falleció repentinamente por una afección en el corazón. Poco antes de su deceso había asistido a la mezcla del disco The Spirits of Havana de la canadiense Jean Bunnet.

Cada año con los albores de marzo llega a Cuba el retumbar de los tambores, anunciando el comienzo de una ceremonia devenida sagrada para los percusionistas de la musical Isla del Caribe: la “Fiesta del Tambor Guillermo Barreto In Memoriam” auspiciada por el baterista Giraldo Piloto Barreto, director de la orquesta cubana Klimax y sobrino de Guillermo Barreto.

El macro evento reúne a un gran número de percusionistas de la isla y a muchos profesiones y aficionados del mundo, que se dan cita en un evento en el que el repiquetear de los tambores es fuente de unión, fiesta y devoción.

Este año el “Festival Internacional Fiesta del Tambor Guillermo Barreto in Memóriam”, conocido mundialmente como “Havana Rhythm and Dance Festival”, contó con la participación de unos mil seiscientos artistas nacionales y extranjeros.

Se sumaron al festival las estrellas Aldo Mazza, de Canadá, el joven tumbador Takafumi Nikaido, de Japón, y el fuera de serie suizo-norteamericano Jojo Mayer, de notable carrera como baterista, quien por primera vez asistió a la cita cubana.

El encuentro mantiene sus espacios, que gozan de gran aceptación por parte de los participantes y el público, como clases magistrales, conciertos de música bailable y jazz. Y por primera vez acogió  una competencia internacional de baile de casino.

Incluyó  también varios conciertos, entre los que destacan el del Teatro Karl Marx por  la celebración de los 50 años de la casa discográfica EGREM, con la presencia del Buena Vista Social Club, Yoruba Andabo, Manolito Simonet y su Trabuco, Havana D’Primera, Klímax y la compañía de baile de Santiago Alonso.

El Festival del Tambor Guillermo Barreto In Memoriam es el instante en que la percusión actual se une a la danza de forma indisoluble, desde su génesis, y marchan  por  el mismo camino permitiendo ofrecer una idea bien amplia de la  tradición cultural ancestral, española y africana.

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