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Feria Internacional del Libro en Cuba convoca a miles de lectores

Feria Internacional del Libro en Cuba convoca a miles de lectores

Publicado por Miguel Ernesto el 19 de Febrero del 2014

Casi dos siglos y medio después de que abriera sus puertas, la Fortaleza San Carlos de La Cabaña continúa impresionando. Los españoles comenzaron a construirla en 1763, en la ribera alta del puerto de La Habana, con la idea de que aquella enorme instalación militar intimidara a corsarios y piratas.

La metrópoli colonial decidió nombrarla en honor a Carlos III, aunque el monarca ibérico probablemente no estuviera del todo complacido con la forma en que avanzó el proyecto, porque tardó 11 años en terminarse y su costo fue exorbitante.

La Fortaleza es uno de los lugares más emblemáticos de La Habana. Desde allí, justo a las nueve de la noche, todos los días, se dispara el famoso “cañonazo”, una ceremonia que recuerda la que realizaban los españoles, también a esa hora, como señal para que cerraran las puertas de la muralla que rodeaba a la actual capital cubana, entre los siglos XVIII y XIX.

Catorce años atrás, la Fortaleza inició un cambio en el imaginario popular: dejó de ser únicamente el “sitio del cañonazo” para convertirse en la sede principal de la Feria Internacional del Libro, el evento cultural más importante que se organiza en Cuba.

La Feria Internacional del Libro se extiende, en La Habana, por un período de diez días, siempre en el mes de febrero. Luego, el evento visita las principales ciudades del país, aunque solo por una semana. Desde 2000, la Fortaleza ha recibido la visita de millones de personas que cruzan el imponente Túnel de la Bahía —considerado una de las siete maravillas de la arquitectura cubana— para llegar hasta La Cabaña y disfrutar allí de una interesante unión entre literatura, música y artesanía.

Los organizadores han dedicado cada edición del siglo XXI a dos escritores, uno de ellos ganador del Premio Nacional de Literatura y otro merecedor del Premio Nacional de Ciencias Sociales. Esta elección resulta muy importante para los autores, porque diversas editoriales reeditan la mayoría de sus obras. Además, el Instituto Cubano del Libro (ICL) —la principal institución organizadora del evento— invita a un país que recibe la posibilidad de traer a La Habana a sus autores y editoriales más destacadas.

Historia de la Feria

La historia de la Feria puede dividirse en dos etapas: la primera entre 1982-2000 y la segunda desde ese año hasta la actualidad. En el primer período tuvo una frecuencia bianual y transitó por varias sedes. Por ejemplo, acogieron al evento el Palacio de Bellas Artes, el hotel Habana Libre, el Palacio de Convenciones y el recinto expositivo Pabexpo.

De acuerdo con Edel Morales, vicepresidente del ICL, “después de un período de estructuración, durante la década de los 90, la Feria empezó a realizarse en Pabexpo, mejorando su nivel de especialización, pero no pasaba de ser un evento al uso, más bien dedicado a editores, con una considerable presencia de público, pero todavía insuficiente para la manera en que el lector cubano solía acercarse a los libros.”

La Feria cambió notablemente a partir de su traslado, en 2000, a la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña. Según Morales, “la primera modificación tuvo que ver con la ampliación de las posibilidades del acceso del público a los libros, o sea, se hacía necesario un esfuerzo editorial especial para aumentar la cantidad de ejemplares que llegarían a los lectores.”

También se estructuró un plan de publicaciones muy amplio que posibilitó el aumento de la cantidad de títulos y ejemplares publicados, que llegó a rozar, en algún momento, los 10 millones. “Hubo un momento en que los lugares donde se celebraba la Feria del Libro se extendieron hasta casi 40, a lo largo de todo el país.” Luego vino una readecuación, por causa de problemas económicos y se redujo el total de ejemplares.

La segunda línea de modificaciones, aseguró Morales, estuvo más dirigida a “la promoción de los autores, a la posibilidad de que publicaran y estuvieran visibles, estructurada a partir fundamentalmente del desarrollo de las editoriales territoriales y la ubicación de una base poligráfica propia (…) que permitían que un autor de cualquier municipio del país con un libro verdaderamente valioso pudiera publicarlo con relativa facilidad o, al menos, con mayores posibilidades de las que existían hasta el momento.”

La Feria de 2014

La XXIII edición de la Feria Internacional del Libro en Cuba está dedicada a la escritora pinareña Nersys Felipe, Premio Nacional de Literatura de 2011, una autora imprescindible de la literatura infantil y al historiador Rolando Rodríguez, Premio Nacional de Ciencias Sociales de 2007. Ecuador es la nación invitada.

Felipe considera que el hecho de estar “en una Feria en la que se publiquen todos mis libros al mismo tiempo es una delicia y creo que la literatura para niños se ha visto honrada, al mismo tiempo que se me ha honrado a mí. A veces es una literatura a la que se le ha dado un poquito de lado, que no se la valora bien y esto ha venido a realzar y a visualizarla un poquito más. Por otra parte, creo que la oportunidad de intercambio entre escritores y lectores es invaluable. Ayuda a acercar al niño al autor, a que este no sea una firma en un libro, sino una persona de carne y hueso, que se ríe, llora y está allí. Lo mismo digo para los adultos”, concluyó la escritora.

Mientras para Rodríguez, “las Ferias han alcanzado un ritmo mucho más vertiginoso en los últimos años, con mucha mayor participación que las que se hacían en el Parque Central por ejemplo. Me alegra mucho sobre todo ver a los niños y sus padres, algo esperanzador si se tiene en cuenta que serán quienes perpetúen una estirpe de lectores”, aseveró el reconocido historiador.

De acuerdo con la información ofrecida por Zulaika Romay, presidenta del ICL, la Feria reúne este año a representantes de 42 países de América Latina y Europa. En la muestra participan 500 intelectuales, editores, traductores y artistas y se lanzarán unos 700 títulos, con más de 2,9 millones de ejemplares. Las principales actividades del evento pueden seguirse, en streaming, a través del sitio www.justin.tv/feriadellibrocuba.

Ecuador tiene en La Cabaña tres pabellones, ocupados por 20 editoriales que, en su conjunto, colocan en venta más de 10 mil ejemplares. Muchos esperaban la anunciada visita del presidente Rafael Correa, para presentar su libro “De Banana Republic a no república“; sin embargo, el mandatario no pudo asistir y en su lugar estuvo, en la inauguración, el canciller Ricardo Patiño. Además, también presentó un poemario de su autoría (“Geografías torturadas”) María Fernanda Espinosa, ministra de Defensa del país sudamericano.

Para Luis Carlos Mussó, ganador en seis ocasiones del Premio Nacional de Literatura de Ecuador, “esta invitación de honor que nos ha hecho la Feria del Libro es una oportunidad para la proyección mundial de las letras de mi país, por el gran reconocimiento que tiene en la región latinoamericana, lo cual contribuye a la promoción de obras y creadores ecuatorianos entre un público conocedor, como el cubano. Tenemos una gran tradición literaria que no es conocida internacionalmente como resultado de una falta de cohesión entre los actores de la promoción literaria, como los críticos, instituciones, casas impresoras, editores y libreros”, aseguró el laureado escritor.

Un criterio similar defiende Edgar Allan García, autor ecuatoriano de más de 40 obras, muchas de las cuales se estudian en varios programas escolares. Para él, lo más impresionante en La Habana ha sido ver “las multitudes entrando a la Feria, a los stands, es una barbaridad. Esto solo lo observo cuando a Ecuador entra un grupo de rock extranjero, cuando hay un show especial de un artista, entonces hay colas y colas comprando las entradas, entrando, llenando y abarrotando los lugares. Pero cuando se trata del libro, la asistencia es exigua, triste verdaderamente, en parte porque la lectura es una deuda muy grande que se arrastra desde décadas, muy poco se lee y para los escritores eso es terrible”, comentó.

La Feria, más allá de lo comercial

El movimiento en la siempre concurrida zona del Capitolio habanero aumenta notablemente durante la Feria. Para facilitar la transportación hacia el otro lado del Túnel, los organizadores del evento coordinaron ómnibus que, en poco más de 10 minutos, trasladan a los interesados hacia la Fortaleza. La entrada al recinto es barata, apenas tres pesos (CUP); aunque el principal problema es la larga cola que debe hacerse para acceder a un ticket. En los cuatro primeros días del evento, La Cabaña recibió más de 100 mil visitantes, según datos de Karel Leyva, también vicepresidente del ICL.

Los libros pueden adquirirse en dos monedas: la mayoría de las editoriales cubanas venden sus obras en pesos cubanos (CUP); mientras, las extranjeras comercializan sus ofertas en pesos convertibles (CUC, 1 cuc =24 cup). Entre los libros más demandados aparecen los diccionarios, obras con temáticas infantiles, ficción, otros de corte histórico y también los de autoayuda.

Los textos comercializados en CUP tienen precios que oscilan entre 5 CUP (0,25 USD) y 40 CUP (1,70 USD), muy inferiores a los de otras partes del mundo; sin embargo, no pocos de los visitantes cubanos en la Feria explicaron que todavía parecían altos, a partir del salario medio en el país que no supera los 25 USD mensuales.

El choque entre literatura y mercado es muy evidente en la Feria. De acuerdo con Rafael Bernal, ministro de Cultura, la Feria “no es solo vender libros, sino crear alrededor del libro todo un conocimiento, una serie de acciones que fomenten la sed por la cultura, el saber, que se ponen a disposición de la población. Hay muchas personas interesadas en venir a las Ferias, lo ha demostrado el intenso ir y venir del público, sobre todo en La Cabaña (…) Lo que hacemos está dirigido sobre todo a los jóvenes, hacia la nueva generación, para formar seres humanos con una sensibilidad para las artes, las letras, al tiempo que realzamos autores que, muchas veces, son virtualmente desconocidos y precisamente el espacio de la Feria sirve para reivindicarlos de alguna manera a la vista de todos.”

Mientras, para Pablo Rigal, director del sitio web especializado Cubaliteraria, la Feria, antes que un evento puramente comercial, “es un espacio para propagar cultura, promoverla, y qué mejor manera que difundir la palabra escrita en forma de libro. En nuestro caso esta labor la llevamos a cabo en formato digital. En nuestro Pabellón ponemos a disposición de los lectores interesados más de 15 mil textos en formato pdf, doc, epub, y otros, para que se lleven a casa volúmenes de su interés, desde títulos de ficción hasta obras de ciencia y técnica o autoayuda. También tenemos dos mil revistas de diversas partes del mundo. Todo totalmente gratuito. Si quieren obtener la biblioteca completa, solo tienen que traer un dispositivo y llevársela. La intención es difundir el conocimiento. Lo más importante de la Feria  no es vender, sino que llegue a manos de los lectores lo que ellos quieren leer”, explicó Rigal.

La Feria Internacional del Libro cerrará sus puertas en la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña el próximo domingo 23; pero la fiesta de la literatura continuará en otras partes de Cuba. Irá a las provincias occidentales; luego se trasladará a la región central y terminará, el 9 de marzo, en la zona oriental del país. 

Por M. Gómez / M. Ramón  Con información de Yeneily García. PanamericanWorld. La Habana

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