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ENTREVISTA: Alberto Lescay, el “dueño” del bronce en Cuba

ENTREVISTA: Alberto Lescay, el “dueño” del bronce en Cuba

Publicado por Leyden Figueredo el 03 de Abril del 2014

Históricamente las esculturas se han realizado en bronce, ya sea por la técnica de moldeo en arena como por la técnica de la cera perdida. Este metal funde a cerca de 1300 grados, por lo que la infraestructura necesaria para moldearlo no es de fácil acceso.

Sacar del bronce figuras imperecederas, que desafían el tiempo y parecen tener vida propia, no es ningún problema para Alberto Lescay, un escultor universal por su obra, que le ha dado la vuelta al mundo por los valores que promueve.

Pocos como él han dominado el espacio físico a su antojo. Sus creaciones se mueven con una soltura impresionante, tanto en entornos naturales como urbanos, para crear espacios que combinan los escenarios con grandes figuras metálicas.

Lescay siempre refleja en sus trabajos con fuerte fundamento la cultura nacional con un fuerte halo de lo místico, lo espiritual, y un toque de lo personal.

Entre sus obras escultóricas podemos mencionar, además, el Monumento al Espíritu Guerrero, en Puerto Cabello, Venezuela; y el  Monumento al Neg Mawo, sobre un diseño original del artista martiniqueño René Corail, en Le Lamentin, Martinica;

Pero es en su tierra natal, donde más se valora a Alberto Lescay, porque a pesar de haber realizado 35 exposiciones personales y haber participado en múltiples exposiciones colectivas en Cuba y en otros países, Lescay  le  ha regalado a su ciudad natal notables símbolos de la cultura cubana.

En su oficina localizada en la barriada de Vista Alegre, Santiago de Cuba,  Alberto Lescay se hace acompañar de dos fotografías. En la primera se muestra la figura ecuestre de Antonio Maceo, obra de grandes dimensiones emplazada en la Plaza de la Revolución que lleva el nombre del héroe cubano. En la otra, el Monumento al Cimarrón, que se encuentra en el mundialmente famoso poblado El Cobre.

De todas sus obras, ¿acaso son esas sus dos preferidas?

Sí, posiblemente sean mis obras preferidas. Imagínate que la escultura de Antonio Maceo es un icono de la ciudad y creo que uno de los de Cuba también. Maceo es uno de los hombres más corajudos de la historia nacional, santiaguero además, y mi guía personal. Sus enseñanzas y ejemplo he tratado de imitarlos en mi vida personal y profesional.    

Mientras que la idea del Cimarrón nació de una conversación con un hermano mío, el intelectual Joel James Figarola, fundador de la prestigiosa Casa del Caribe que organiza cada año la Fiesta del Fuego.

La pieza del Cimarrón, 12 o 15 años antes de su fundación y emplazamiento, ya la había imaginado, me gusta mucho todo ese concepto que gira alrededor de esa figura de la cultura cubana y de la historia.

Además me encanta lo que sucede todos los días entorno a ella, y en especial con el evento cultural más importante de la región, el Festival del Caribe, donde se le rinde tributo al cimarrón. También me encanta el lugar donde está ubicada, el entorno natural de El Cobre, sobre una colina llena de la energía de las luchas antiesclavistas, y la manera especial en que las personas se comunican con esa escultura. Lo mismo van allí  personas a depositar ofrendas que a bautizar a un niño, a hacer fotos de cumpleaños y bodas.

Ambas figuras son muy fuertes, tienen un gran significado para mí.

Otra razón de que ambas fotografías están conmigo en mi oficina es que son excelentes instantáneas realizadas por mi hermana, Gladys Lescay, que lamentablemente falleció muy joven. Por lo tanto, acompañarme de esas imágenes, es sentirme cerca de ella también, y un tributo a su memoria.

¿Por qué escogió la escultura monumentaria como un modo principal de expresión artística?

Me permite situarme en espacios públicos, abiertos. El compromiso de una obra es mayor así, se emplaza en un espacio colectivo y va a influir en muchas personas. Es la escultura llamada transeúnte, sin fronteras. Por eso la hago con el máximo celo para que funcione en lo estético y lo social.

Santiago de Cuba se acerca a los 500 años de su fundación. ¿Piensa Lescay regalar otros iconos a la antigua villa española?

Pienso que tengo que dar oportunidad a otros artistas porque ya existen en la ciudad varias obras mías, y a veces siento vergüenza. Por eso no sé. Yo tengo salud, ideas, y deseos, pero la ciudad se está llenando de piezas de Lescay…

Aunque no personalmente, la Fundación Caguayo que dirijo contribuye al embellecimiento de la ciudad, mediante las ediciones del Simposio de Escultura Ambiental René Valdés Cedeño donde artistas de todo el país apoyan al mejoramiento de la imagen visual de Santiago de Cuba

Con casi 20 años, ¿Cómo ha contribuido la Fundación Caguayo para las Artes Monumentales Aplicadas en la sostenibilidad de esa vertiente artística en Cuba y otras naciones?

La fundación se creó en 1995 y desde entonces hemos contribuido en Santiago de Cuba y en el resto del país a la realización de obras monumentales a gran escala, siempre con el objetivo de favorecer la inserción de las piezas de las artes visuales en la vida social del cubano.

Para ello siempre hemos priorizado el trabajo de los talleres de fundición artística en bronce de Caguayo, algo que económicamente es difícil de sostener porque no se realizan monumentos todos los días y es una de las especialidades más difíciles a nivel mundial en el trabajo y creación de piezas monumentales.

Con el tiempo hemos logrado demostrar una calidad que ha garantizado, a su vez, un prestigio. Ello ha conllevado a que vengan a nuestras instalaciones artistas de todas las provincias de Cuba y de otras naciones.

Otra clave que ha posibilitado éxito en las fronteras nacionales y fuera de ella es la integración con otras instituciones similares.

¿Cuál ha sido el principal aporte de Caguayo en casi dos décadas?

Ofrecer un soporte a los artistas que trabajen el desarrollo de las artes visuales monumentales.

En Cuba existe una excelente formación de creadores en las academias, pero en la práctica enfrentaban el gran problema del financiamiento, especialmente aquellos que pretendían crear obras de gran formato.

Caguayo ofrece alternativas, no solucionamos el problema completamente, pero sí hemos contribuido decisivamente, porque muchos artistas han visto concretar sus ideas gracias a nuestra institución, que incluye la fundición, pero también el soporte, producción, promoción.

Las obras de Alberto Lescay se encuentran diseminadas por varias provincias de Cuba. Pero quizás sean en Santiago de Cuba donde más resaltan y se rodean de anécdotas, abandonan el frío bronce para adentrarse en la idiosincrasia de las personas y se llenan de mitos que caminan de boca en boca.

Obras emplazadas en el extranjero

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