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Un emprendedor cubano convertido en mecenas del Arte

Un emprendedor cubano convertido en mecenas del Arte

Publicado por PanamericanWorld el 30 de Octubre del 2015

Pedro Luaces, conocido como “Pedrito el escultor”, se ha convertido en el Rey Midas de Pinar del Río. La más occidental de las provincias cubanas, famosa por la calidad de su tabaco y la belleza del Valle de Viñales, desde hace unos años exhibe cambios en su arquitectura; la mayoría frutos del proyecto cultural comunitario Fidias, dirigido por este hombre que llegó al arte por casualidades y necesidades personales.

“Llego al mundo del arte a través de un amigo que me comenta sobre personas interesadas en coleccionar pinturas, esculturas y arte decorativo en general”, nos asegura.

En 1988, y con una preparación autodidacta, Pedro fundó un taller junto al artista pinareño Abel Barreto: en un primer momento solo se restauraban obras que pertenecían a movimientos como el Renacimiento, el Art Nouveau y el Art Decó.

“A medida que fue creciendo el taller empecé a reproducir las obras. Cuando alcancé cierto nivel de perfección vi la oportunidad de hacer réplicas de obras clásicas, sobre todo de la escultura griega. Contraté a otros artistas y a jóvenes estudiantes de las escuelas de arte de la provincia”.

El proyecto de Pedro Luaces es el único en Cuba autorizado para hacer piezas de marfil de colmillo de elefante, materia prima cuyo uso y comercio está prohibido si tiene menos de 100 años de antigüedad.

“Para trabajar con esta materia prima se saca un permiso del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) en Cuba. Ellos controlan la cantidad de marfil, el peso y las obras en las que se usa. Además se da un parte trimestral lo consumido y el sobrante”.

Una parte de los permisos la da el CITMA, para comprobar que el marfil no proviene de hechos ilegales mientras que la Oficina de Patrimonio corrobora la antigüedad de la pieza y demuestra que la obra puede deshacerse para usar el marfil en otra.

El proyecto cumple pedidos de clientes de Estados Unidos, Brasil, México, Argentina, España, Israel, Rusia, Alemania, Italia, Francia y Austria, los cuales en muchas ocasiones proveen las materias primas para la restauración de sus obras. Estos coleccionistas pueden traer el marfil siempre y cuando se registre en el CITMA.

También deben pedir un permiso a la Oficina de Patrimonio e informar el tiempo que estará la pieza en Cuba, y cuando se concluya la restauración se le concede la salida.

Todos estos procesos de legalización de la materia prima permiten que el comercio se haga de forma legal y las obras sean valoradas en más de 10 mil dólares. Las piezas más costosas son las de bronce y marfil y los precios varían en dependencia del tamaño, la cantidad de material utilizado, la relevancia artística y el nivel de deterioro de la obra.

LOS AVATARES DE FIDIAS

Tal y como se acusó al escultor griego Fidias de la malversación del oro destinado a la estatua de Atenea, muchos han criticado al proyecto pinareño por su concepción empresarial, fruto de la diversidad de líneas de producción. Sin embargo, esta lógica de trabajo es parte de su estrategia de comercialización.

Entre las estrategias para mantener la estabilidad empresarial de Fidias está lograr que los 170 trabajadores cuentapropistas y artistas adscritos al Fondo Cubano de Bienes Culturales, no carezcan de atenciones materiales ni esperen a fin de mes para cobrar un salario. Tampoco se tienen que preocupar por la falta de materiales o herramientas de trabajo, la mayoría adquiridas en el exterior. Todo está garantizado en pos de que el negocio no se detenga.

“No podemos permitir que los artistas por necesidad vendan a precios irrisorios las obras que les cuestan trabajo realizar. Somos un equipo donde se tienen en cuenta las prioridades, desde lo personal hasta lo profesional”.

Si las obras se demoran, se les adelanta presupuesto para que vayan viviendo, de forma tal que trabajen concentrados y sin preocupaciones personales. Eso ha llevado a que el proyecto se consolide como un lugar de trabajo seguro.

Pero no solo el bienestar de los trabajadores posiciona a Fidias como empresa bien lograda. Además del permiso para trabajar con marfil, solo ellos poseen una galería propia en la cual venden sus esculturas, las cuales una vez compradas pueden volverse único ejemplar o ser repuestas al instante.

El gobierno de Pinar del Río también ha acudido a Fidias para renovar o construir un edificio, teatro, discoteca o monumento. Anualmente el proyecto dona a las autoridades locales más de 270 mil pesos cubanos en obras escultóricas, materiales para la construcción, e incluso servicios de sus propios integrantes.

Entre las colaboraciones más importantes están: el Teatro José Jacinto Milanés, el Palacio de los Matrimonios, el centro nocturno El Faraón, el parque La Güira y algunas cafeterías y mercados de la ciudad pinareña, necesitados de una restauración eficaz.

Centro nocturno El Faraón

“Fidias no es un peso para el presupuesto del Estado cubano”, afirma Luaces. “Cuando hay que comercializar, comercializamos, cuando hay que trabajar por la Patria, se trabaja por la Patria. No podemos volvernos un problema ni una amenaza para el sistema. Convertirnos en la solución es nuestra filosofía, que piensen en Fidias como una ayuda.”

Pedro Luaces no solo es el dueño de este proyecto cultural comunitario, sino que también dirige un negocio que le permite convertir en oro lo que toca y con ello hacerse casi imprescindible para las autoridades, no solo de Pinar del Río. Su capacidad de aprovechar el arte como mercancía lo convierte en una de las personalidades más importante dentro de los artistas y, sobre todo, de los cuentapropistas en Cuba.

Texto y Fotos: Claudia E. Dupeirón García / PanamericanWorld - Cuba

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