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El E-commerce sigue creciendo en Venezuela pese a las dificultades

El E-commerce sigue creciendo en Venezuela pese a las dificultades

Publicado por Dubraswka Aguilar el 22 de Octubre del 2014

De acuerdo con Carlos Jiménez, consultor y emprendedor especializado en negocios y mercadeo, el e-commerce en Venezuela se debate entre obstáculos y oportunidades. Si bien es cierto que las limitaciones económicas representan una dificultad tangible para este modelo de negocios, la crisis de abastecimiento que atraviesa el país sudamericano también podría convertirse en un reto para los más visionarios.

En un mundo que vive una verdadera revolución tecnológica, y en donde Mr. Google pareciera tener todas las respuestas, el internet alcanza a 48% de los latinoamericanos; es decir, se cuentan unos 285 millones de consumidores en este lado del planeta. Así lo sostiene Tendencias Digitales, una empresa de investigación de negocios electrónicos en la región, liderada por Jiménez. Según los datos que manejan, con base en 15 países, Venezuela se ubica exactamente en el promedio regional: 48%. Y aunque está muy por debajo de las estadísticas del cono sur (70%), figura por delante de países centroamericanos, cuya penetración ronda 20%.

Sin embargo, y pese a que el índice de uso de internet en Venezuela sería de un 88,8%, como lo expresa una infografía publicada por Tendencias Digitales en abril de 2014, el país se vuelve atípico en cuanto a los hábitos de compra a través de transacciones electrónicas.

Por ejemplo, mientras Google indica que 26% de los consumidores a escala global realiza sus compras on-line en los meses previos a la temporada navideña, el venezolano lo hace apenas al iniciar el año, con el fin de utilizar su cupo electrónico cuanto antes y así adelantarse a una eventual devaluación de la moneda.

Esta preocupación no es infundada. El gobierno, por medio del Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex, anteriormente denominado Cadivi), establece un límite anual de divisas para los venezolanos. Además del método de subastas (SICAD) y de los cupos para estudiantes y turistas, está lo que se conoce como cupo electrónico, destinado al pago de bienes y servicios en páginas web y/o aplicaciones extranjeras. Históricamente, el monto oficialmente autorizado para internet ha sufrido varias reducciones, pasando de los 3.000 dólares anuales cuando comenzó el control cambiario en Venezuela, en el año 2003, al máximo de 400 dólares por año que se permite en la actualidad.

Es así como Cencoex, tras la figura de su cupo electrónico anual de dólares, ha definido de manera indirecta las reglas del juego. “En estos 15 últimos años, el comercio electrónico B2C (del comerciante al consumidor) ha estado más caracterizado por compras en sitios internacionales para ganar ventaja del subsidio que impone el cupo de divisas, y por transacciones entre particulares y empresas pequeñas a través de la plataforma de MercadoLibre, que les ha permitido vender por internet sin necesidad de acometer un desarrollo particular o de enfrentarse a las dificultades que imponen las instituciones financieras para otorgar un botón de pago.” le resume Jiménez a Panamericanworld.

Vale acotar que este subsidio impuesto permite a los venezolanos adquirir los bienes o servicios a una tasa oficial de Bs. 12,00 por dólar, a diferencia del mercado paralelo o negro donde la moneda norteamericana se cotiza por encima de los Bs. 90,00.

Por otra parte, la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico sostiene que son muy numerosas las denuncias de fraude al realizar compras en línea. En declaraciones citadas por el portal Banca y Negocios, el presidente de este ente, Richard Ujueta, señala que Venezuela “está retrasada con respecto a la región” debido a la inexistencia de una factura electrónica emitida por el ente recaudador venezolano, Seniat, lo cual, a su juicio, le otorgaría al usuario una mayor seguridad sobre la transacción a realizar.

Aunque ciertamente las limitaciones son muchas, no todo está perdido y tal vez las empresas consigan la forma de adaptarse. “Hay muchos inhibidores, como la oferta de desarrolladores capacitados, las dificultades para obtener un botón de pago y las limitaciones en los servicios de mensajería, entre muchas otras. Sin embargo, Venezuela exhibe cifras de e-commerce respetables, lo cual hace prever que, si esas barreras se sortearan, el crecimiento del sector sería importante.” apunta Carlos Jiménez.

La propia dinámica de la economía venezolana ha hecho que esta historia aún esté buscando su propia identidad y las grandes marcas apenas comienzan a descubrirse en la red. Según Jiménez, los grandes comercios no se incorporaron al e-commerce desde sus inicios y recientemente han empezado a tener presencia en la web algunas firmas emblemáticas. Por ello, para el presidente de Tendencias Digitales, el comercio electrónico en Venezuela es muy sui géneris.

Lo que queda por preguntarnos es: ¿representa Venezuela un obstáculo o una oportunidad para el comercio electrónico? Tal vez, un poco de ambas.

“En general es un obstáculo porque al deprimirse la economía, también el e-commerce se limita. Sin embargo, eso no significa que no haya oportunidades puntuales para bienes difíciles de encontrar en un mercado con problemas de desabastecimiento y escasez.” concluye Carlos Jiménez.

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