Síguenos:

A días del esperado debut oficial con el Barcelona, Luis Suárez habló por segunda vez desde el mordisco en el Mundial

A días del esperado debut oficial con el Barcelona, Luis Suárez habló por segunda vez desde el mordisco en el Mundial

Publicado por José Peralta el 14 de Octubre del 2014

Castigado sin fútbol de verdad, relegado a partidos intrascendentes como el del lunes ante Omán, Luis Suárez está a punto de cumplir su condena. Cuatro meses sancionado y callado, hablando en dos ocasiones. Una tras ser presentado como nuevo futbolista del Barcelona y otra para conceder una entrevista a la revista oficial del club azulgrana. No elude en las cuatro páginas impresas el asunto espinoso, aunque nadie menta a Giorgio Chiellini pero sí la disculpa como razón de ser. «Perdón implica arrepentimiento», sentencia en un momento dado, aunque si algo escuece en su ser es entrar en el vestuario del Camp Nou, el estadio de sus sueños de infancia, y no sentirse peón del balompié, sino mero turista que visita las instalaciones.

"No me sentía jugador de fútbol. Eso fue lo peor, porque uno comete errores y aceptarlo siempre es bueno, pero lo que más te indigna es no sentirte profesional, no sentirte un trabajador más como todos los jugadores, eso es lo que más daño me hacía", relata sobre los dos primeros meses de castigo, en los que pensaba que era "un invitado".

Por suerte, el TAS le permitió hacer vida de currante del gol y controlar las ansias de balón al disputar encuentros de carácter amistoso como el del lunes frente a Omán (0-3). Con botas rosas y puntería en rojo con dos goles, uno con cada pie, demostró sus cualidades con la camiseta uruguaya, que poco deja a la imaginación por si se le quiere ver fuera de forma. Eso sí, en el minuto 75 hizo gestos y dos minutos después fue sustituido. Dos dianas y la sensación de que está a punto. Aunque para ello se ejercitara en las tinieblas en los primeros compases del castigo.

"Estaba en un gimnasio con un preparador físico. Trabajábamos en un cuadrado de diez por diez y era difícil y complicado evitar que la gente te viera y te hiciera alguna foto [...]. La mentalidad era la de trabajar duro para que cuando me tocara entrenar con los compañeros pudiera estar a su nivel", comenta, tras superar una lesión en el menisco, previa al Mundial en el que, frente a Italia el 24 de junio, cometió un error del que le costó casi una semana reaccionar.

Arrepentimiento

"Cuando uno pide perdón es porque se arrepiente de lo que hizo. Perdón implica arrepentimiento. También a veces se me ha juzgado por cosas que no fueron ciertas, como el tema del racismo [con Evra, por el que cumplió ocho envites de sanción]. Me acusaron sin ninguna prueba, y eso fue lo que más me dolió. El resto fueron actos en los que yo me equivoqué, yo lo acepté y pedí perdón", cree.

Desde el bocado a esa disculpa pasaron seis días, pero explica el motivo: "Me demoré porque hay que entender que uno es humano y a veces cuesta aceptar la realidad. Me costaba entender y darme cuenta de lo que había hecho. Aquellos días no quería saber nada de nada, sólo quería estar con mi mujer y mis hijos, que fueron mi apoyo, pero no quería escuchar a nadie, ni hablar con nadie, no quería aceptarlo".

Ahora, a punto de que acabe el cautiverio, dos razones lo motivan: recoger el miércoles la Bota de Oro y volver a aspirar fútbol el 25 de octubre con el clásico a su vera.

Artículo completo: 

Facebook comments



Monthly newsletter featuring articles hand picked by our country managers from the best content across PanamericanWorld.



Monthly newsletter featuring articles hand picked by our country managers from the best content across the Caribbean Region on PanamericanWorld.

PANAMERICANWORLD PAISES