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De Feria en Buenos Aires

De Feria en Buenos Aires

Publicado por Juan Gavasa el 16 de Agosto del 2014

Los mercados al aire libre son una tradición en buena parte de latinoamerica y cada fin de semana muchas de sus capitales despliegan decenas de ferias en sus calles más céntricas. Por ejemplo, la feria de Tristán Narvaja, en Montevideo, una de las más eclécticas y exuberantes del continente: se puede comprar desde animales vivos hasta ordenadores.

Buenos Aires también contó mucho tiempo con esta tradición, aunque durante las últimas décadas los mercados callejeros fueron desapareciendo debido a los vaivenes de la economía argentina. Los pequeños comerciantes no pudieron aguantar el incansable embate de la inflación, las continuas devaluaciones y la competencia de supermercados y cadenas internacionales, que dieron la estocada final. Muchas ferias y almacenes de barrio prácticamente desaparecieron en los años 80, pero rescatamos cinco en las que se puede hurgar periódicamente y nos permite recorrer el corazón de los barrios más representativos de la ciudad.

01 Feria de Plaza Francia

LA RECOLETA

Quizá por la especificidad de sus productos, las ferias de artesanos han sobrevivido al paso de los años y entre ellas está la feria de Plaza Francia, una de las más antiguas, establecida a fines del los 70 en el corazón de La Recoleta. Este barrio supo ser el más aristocrático y elegante de Buenos Aires y, a la vez, el epicentro de su vida nocturna, habitat de personajes como Isidoro Cañones, mítico personaje que representaba al playboy porteño. También alberga al cementerio homónimo, último hogar de muchas figuras de importancia en la historia del país, entre ellas, Eva Perón.

Aquellos feriantes pioneros, de pelo largo, collares y camisolas coloridas vendían productos manufacturados en materiales nobles como madera, vidrio, cobre o cuero en los que convivía una función estética con una práctica. Collares, aros, vinchas, anillos, cinturones o sandalias, la feria pronto ganó adeptos y encontró replicas en otras plazas como San Martín y Belgrano. La dictadura militar iniciada en 1976 terminó con la expansión, pero tras el regreso de la democracia en 1983 los artesanos volvieron a las plazas de Buenos Aires, logrando impular, además, una legislación que protegiera a los feriantes.

En la actualidad, la feria de Plaza Francia es una de las más visitadas de la ciudad, con más de un centenar de puestos que ofrecen desde artesanías tradicionales hasta creaciones más cercanas a las artes plásticas, el diseño y la decoración: mates, productos de talabartería, objetos decorativos en vitrofusión, cerámica o madera, accesorios de moda en piedra o metal y prendas realizadas con telar, y hasta fabricantes de instrumentos musicales.

La feria de Plaza Francia (entre las avenidas Libertador y Pueyrrredón) funciona fines de semana y festivos de 11.00 a 20.00.

02 Feria de Plaza Dorrego

SAN TELMO

Se trata del El ejemplo más notorio de un mercado tradicional que fue expandiéndose con el tiempo en todas direcciones (geográficas y comerciales) por la irrupción de los manteros, figura que ha dividido a feriantes, vecinos y propietarios de negocios tradicionales pues hay quienes los consideran trabajadores honestos y quienes los consideran perjudiciales para los comerciantes que cumplen sí con la ley, pagando permisos e impuestos.

Ubicada en el centro de San Telmo, centro histórico de Buenos Aires y donde se encuentra la mayor concentración de anticuarios de la ciudad, Plaza Dorrego está especializada en antigüedades y entre las diez mejores ferias de su campo en todo el mundo, según la revista National Geographic Travel. Suele tener productos más accesibles que los anticuarios que la rodean, aunque no necesariamente menos curiosos o interesantes.

Porcelanas, cristales y platería, juguetes, relojes, sifones y libros antiguos, así como puestos atípicos como Victor Talking, dedicado a vitrolas, fonógrafos y discos de pizarra, Al divino botón, que solo vende botones antiguos, o Alfa, una clínica de muñecas que se dedica exclusivamente a la reparación y venta de las siempre tétricas muñecas de porcelana. La mayor parte de los objetos en venta se consiguen entre la semana, a veces en transacciones privadas con familias en apuros financieros, y muchos de ellos fueron comprados y traídos desde Europa en tiempos económicos más boyantes.

Aunque la feria solo comprende los más de doscientos puestos ubicados en la plaza, a lo largo de Defensa y otras calles adyacentes se expande hasta el horizonte debido a los manteros que se han ido sumando a la feria, hasta crear un enorme bazar que cubre todo ese espectro de productos entre lo útil y lo surrealista. Ropa de ocasión, CD y revistas viejos, comida, productos al por mayor y hasta objetos que el vendedor trae de su casa propia (o ajena). También hay estatuas vivientes, cantantes de tango, titiriteros y todo tipo de personajes que buscan la atención de turistas afluentes. Aunque la extensión parece abrumadora, la variedad de productos no lo es tanto salvo cuando, cada tanto, aparece un puesto original que renueva el interés de quienes deambulan por el mercadillo.

La feria se monta los domingos en Plaza Dorrego (Defensa y Humberto 1) y calles aledañas.

03 Feria de Caminito

LA BOCA

La Boca es uno de los barrios más antiguos de la ciudad. Se llama así porque está en la desembocadura del río Matanza, más conocida como Riachuelo. Allí, en la segunda parte del siglo XIX, desembarcaron y se instalaron los inmigrantes italianos, especialmente genoveses, que llegaban a Argentina para hacer las Américas. El sueño de muchos, lamentablemente, se truncó porque siempre fue uno de los barrios más pobres de la ciudad, y sede del esquipo de fútbol más popular de Argentina.

La Feria de Caminito, ubicada entre las calles Don Pedro de Mendoza y Dr. del Valle Ibarlucea de La Boca, reúne a artesanos, artistas plásticos y orfebres que producen objetos en cuero, madera, metales, vidrio y cerámica. También está especializada en filete, algo que no tiene nada que ver con la carne: se trata de un tipo de ilustración recargada de cornucopias y colores llamativos, centrada en embellecer la tipografía de una frase. Era la ornamentación típica de los carros que circulaban por la ciudad a finales del siglo XIX.

Junto a la feria está el pasaje que le da nombre, Caminito, un paseo en el que se pueden ver las fachadas de los tradicionales conventillos de chapa acanalada pintada de colores vivos. Durante los fines de semana, cuando funciona la feria, Caminito se vuelve un museo a cielo abierto y gratuito en el que artistas y creadores exponen su obras.

04 Feria de Mataderos

El barrio de Mataderos marca el límite de la ciudad hacia el oeste. A fines del siglo XIX y durante parte del XX funcionaron en la zona los mayores mataderos de ganado vacuno y, aunque en la actualidad han desaparecido, persiste en el barrio la impronta popular de aquella actividad. La Feria de Mataderos, que atrae a más de 15.000 visitantes cada domingo, se caracteriza por ofrecer productos de fuerte huella autóctona. Se trata, de hecho, de una feria de artesanías y tradiciones populares argentinas.

Inaugurada en 1986, hoy suma más de 450 puestos, la mayoría concentrados en productos típicos del campo argentino, redundando en los orígenes del barrio, puerta de entrada a la ciudad de los productos del campo, de los que proceden los vínculos con el gaucho y el trabajador rural que la feria pone de manifiesto. Talabartería de todo tipo, desde rebenques a sillas de montar; platería tradicional; facones y cuchillos; prendas de carpincho y alpaca; cinturones, ponchos, botas y bombachas (pantalones) de gaucho. También mates y puestos dedicados al tango, con zapatos de baile y prendas típicas, porque aunque se trata de un baile urbano, se originó en el arrabal, el lugar donde la ciudad empieza a convertirse en el campo.

Mataderos también ofrece una suculenta oferta gastronómica. El plato más característico es el asado: distintos cortes vacunos a la parrilla (la tira, el vacío y la entraña son los más populares y el lomo el más tierno y caro). También se pueden degustar empanadas individuales (rellenas de carne, jamón y queso, choclo o queso y cebolla), locro (un guiso criollo que tiene sus orígenes en la cultura andina) y dulces, como pastelitos de membrillo con forma de estrella o tortas fritas, similares al buñuelo pero más chatas y secas.

Cada domingo, hay espectáculos de tango y folklore (por lo general se arman bailes en plena calle) y también una exhibición de destrezas gauchescas en la que jinetes con el atuendo tradicional demuestran su habilidad sobre el caballo.

La feria está en el cruce de las Avenidas Lisandro de la Torre y De los Corrales y funciona los domingos  durante todo el día. La programación de actividades artísticas se puede consultar en feriademataderos.com.ar

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