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Cubanos en ligas profesionales, ¿quién da el primer paso?

Cubanos en ligas profesionales, ¿quién da el primer paso?

Publicado por Miguel Ernesto el 05 de Abril del 2014

Cuando en junio de 2013 los medios de comunicación cubanos dieron a conocer que el pelotero Michel Enríquez, uno de los bateadores más consistentes en los últimos 15 años en las Series Nacionales, había firmado un contrato para unirse a los Piratas de Campeche de la Liga profesional mexicana de béisbol los seguidores del deporte en este país comprendieron que aquel era un hecho histórico.

El contrato no era millonario—nada que ver con los recibidos por otros peloteros cubanos que juegan en las Grandes Ligas—, ni la estancia de Enríquez fue muy prolongada, pues una lesión en la rodilla provocó su rápido regreso a Cuba; sin embargo, su nombre entró en la historia, porque por primera vez en más de cincuenta años un pelotero en activo en las Series Nacionales recibió el permiso de las autoridades deportivas cubanas para insertarse en una liga profesional.

Luego, a los Piratas arribaron otros dos jugadores, ambos de la provincia Granma: Yordanis Samón, quien tampoco permaneció mucho tiempo en la selección por su pobre rendimiento y Alfredo Despaigne, considerado el mayor slugger en el béisbol nacional. Este fornido atleta brilló con el equipo mexicano e, incluso, igualó una marca de esa Liga, al disparar seis imparables en un partido. El monto total de su contrato no fue revelado; pero la parte cubana sí aclaró que Despaigne recibió el 80% del dinero, mientras la Federación retuvo el 20%.

La práctica del deporte profesional quedó prohibida oficialmente en Cuba a partir del 19 de marzo de 1962, mediante la Resolución 83-A del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER). Durante casi cuatro décadas poco se habló sobre el tema y solo a finales de los años noventa y en el primer lustro del siglo XXI hubo algunos movimientos. Por ejemplo, varios de los mejores voleibolistas cubanos lograron insertarse en la fortísima Liga italiana; pero la experiencia no duró mucho tiempo. Esas leves modificaciones no se aplicaron en el béisbol.

El único pelotero que, sin salir definitivamente del país, pudo jugar para un club profesional fue Omar Linares, reconocido como el bateador más completo en Cuba después de 1959. El “Niño” —como le decían, por la expresión infantil en su rostro— se retiró de las Series Nacionales en 2002 y ese mismo año se unió al equipo Dragones de Chunichi, de la Liga Japonesa de Béisbol Profesional, con el que estuvo durante tres temporadas, hasta 2004.

CONTEXTO PARA ENTENDER EL CAMBIO

El deporte cubano no atraviesa por su mejor momento. Cada vez parecen más lejanos los días de los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992, cuando la delegación nacional terminó en un impresionante quinto lugar, con 14 títulos. El segundo lugar en la tabla de posiciones en los Juegos Panamericanos, detrás de Estados Unidos, ya no está seguro ante la presión que imponen Canadá y México. Incluso, ni siquiera el dominio en el área centroamericana es tan abrumador como lo era apenas una década atrás.

La crisis económica, iniciada con la desaparición del Campo Socialista y la desintegración de la URSS, obligó a disminuir el presupuesto designado por el gobierno para el deporte. Esto influyó en la contracción de las competencias organizadas en el país y también en la presencia de delegaciones cubanas en eventos foráneos; además, la reducción presupuestal afectó la calidad de los entrenamientos; mientras, las instalaciones, al no recibir el mantenimiento necesario, cayeron en un triste abandono.

Otra expresión de la crisis fue la constante salida de atletas, de todas las especialidades, hacia disímiles lugares en el mundo, en la búsqueda de mejores opciones competitivas y económicas. La Habana considera esto como “robo de talentos”, un problema con el que tienen que lidiar las naciones subdesarrolladas. Un solo dato ilustra esta situación: en los últimos veinte años han salido del país más de 300 peloteros. Era imprescindible introducir un cambio…

UNA NUEVA POLÍTICA DE REMUNERACIÓN Y CONTRATACIÓN

El 27 de septiembre de 2013 se dio a conocer que el Consejo de Ministros de Cuba había aprobado una nueva política de remuneración para atletas, entrenadores y especialistas. Esta modificación buscaba perfeccionar al deporte, generar más fuentes de ingresos, mediante los impuestos aplicados, buscar calidad y rigor en las competencias, así como incrementar los salarios de los atletas de manera gradual.

Entre los elementos más llamativos de la nueva política estuvo la autorización para que los atletas pudieran contratarse en equipos profesionales en el exterior, “protegidos por el INDER y las Federaciones Deportivas, sin ser tratados como una mercancía”. No obstante, en la declaración se aclaró que estos deportistas tendrían que estar presentes en Cuba para las competencias fundamentales del año.

Precisamente este concepto fue el aplicado en el caso de los tres peloteros que firmaron con los Piratas de Campeche, pues el contrato establecía que todos debían participar, con sus equipos, en la Serie Nacional de béisbol.

CONSENSOS

Esta novedosa aproximación al deporte en Cuba fue muy bien recibida por atletas y entrenadores. De acuerdo con Yuliesky Gourriel, considerado el pelotero cubano más completo del momento y, sin dudas, uno de los que más atención recibirá de los scouts de diferentes clubes profesionales, el cambio “es una buena opción. Creo que  hace tiempo los peloteros estaban esperando esa oportunidad, que beneficia principalmente a los atletas, al medirse en otro  nivel y ayudará mucho en los eventos internacionales a los jugadores del equipo nacional. Personalmente, siempre que nos autoricen, estaría dispuesto a jugar.”

Mientras, el veterano jardinero central de Industriales, Carlos Tabares, expresó su apoyo total a la medida. “Una vez más podemos demostrar que la calidad del béisbol cubano puede imponerse en tierras extranjeras. Va a ser muy bueno para los atletas, ser más profesionales en su trabajo, ver un mejor oficio de béisbol, copiar todo lo positivo y que ellos también copien todo lo positivo de nosotros. Creo que si se está pensando y se va a hacer que sea lo más pronto posible, porque va a ser beneficioso para nosotros. Con mi forma física actual puedo jugar por tres o cuatro años más en cualquier país y lo voy a hacer bien, porque tengo la experiencia, la maestría, la maldad y, sobre todo, muy buena preparación”, concluyó el carismático jugador.

Dos defensores de la segunda base y líderes de los archirrivales del béisbol cubano, Héctor Olivera, de Santiago de Cuba y Rudy Reyes, de Industriales, también mostraron su complacencia con la nueva política. “Eso ayuda a enriquecer un poco más el béisbol y, como pelotero, uno tiene que probarse en todas las ligas del mundo para saber lo que puede dar”, aseveró Olivera, ya recuperado de la lesión que lo mantuvo alejado un largo tiempo del terreno; mientras, Reyes aseveró: “es una idea magnifica para seguir elevando el nivel de nuestro béisbol y de cada uno. Siempre y cuando tenga la oportunidad me gustaría jugar.”

Otro de los que mostró su aceptación fue Osleni Guerrero, el mejor jugador de bádminton de Latinoamérica. “Nos da la posibilidad de insertarnos en la elite mundial, tener mayor participación internacional. Es algo que se debe poner rápidamente en práctica, que los atletas puedan salir y entrar y que cuando estén en Cuba demuestren lo que han podido aprender y representar al país con la convicción de victoria””

Su entrenador, Roberto Mollinedo, aclara que hasta ahora ellos no han tenido contacto con ninguno de los principales clubes; “pero de haberlo sería muy bueno. Creo que los muchachos tienen la oportunidad de conocer un escenario competitivo que no tienen normalmente, por las condiciones económicas que tiene el país (…) No hay ningún límite para realizar la contratación. Se hace el proceso legal siempre dejando bien en claro los principios de nuestro movimiento deportivo, respetando eso y las necesidades competitivas del país no hay ningún impedimento en que nuestros atletas puedan ser contratados”, concluyó.

Para las atletas, la nueva política de contratación también despierta muchas expectativas. Según Oyanaisys Gelis, base organizadora de la selección nacional cubana de baloncesto, “la opinión sobre la ley es positiva, porque es la posibilidad que tienen los deportistas de desarrollar sus habilidades. Creo que no debe existir ningún impedimento a la hora de realizar los contratos, ni para nosotras ni para el país. Tuve la oportunidad de jugar en 2005 con el equipo Dinamo de Moscú y para mí fue muy bueno. Ahora se me han acercado algunos clubes, de Mozambique por ejemplo, a solicitar mi servicio y espero que, más adelante, se pueda realizar ese proceso”.

Alberto Zabala dirige a Gelis hace años. El coach principal del equipo cubano que intervendrá en el Campeonato Mundial en Turquía, considera necesaria la medida. “Las muchachas se estarían fogueando con atletas de primer nivel, pero tenemos que hacerlo con mucho estudio y control. Corren el riesgo de que, al rozarse con otros atletas, pierdan nuestros principios: la humildad, la disciplina y la entrega. Tuve la oportunidad de estar trabajando en Rusia casi cinco meses, en el Spartak de Moscú, con dos atletas y noté que al final se vuelven un poco mercantilistas. La idea es buena; sin embargo, debe existir un entrenador que las supervise, que vele por ellas, sin abandonar los valores de nuestro movimiento deportivo (…) Nuestras jugadoras pueden estar  desempeñándose en España, Brasil y China, países estos que ya han mostrado su interés; aunque también habría posibilidades en México, Chile y República Dominicana”, aclaró.

CAMINO AL FUTURO…Y ALGUNOS OBSTÁCULOS

Los criterios de los atletas y entrenadores entrevistados coinciden en resaltar el efecto positivo de la nueva aproximación al deporte en Cuba; aunque para entender mejor el panorama resulta imprescindible incluir en el análisis la influencia del Embargo estadounidense sobre las posibles contrataciones de deportistas, especialmente en el béisbol.

En la temporada 2014 de las Grandes Ligas más de 30 peloteros formados en Cuba integrarán la nómina de 40 atletas en diferentes franquicias. Todos ellos tuvieron que recibir el calificativo de “nacionales desbloqueados” por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), perteneciente al Tesoro de Estados Unidos. Para lograr este “calificativo”, el jugador debe presentar documentos de residencia permanente en otro país y la OFAC tiene que certificar que el dinero no es enviado a Cuba.

Con tantos impedimentos de por medio, ni siquiera la medida aprobada en el Consejo de Ministros permitiría regularizar un diálogo entre la MLB y el béisbol cubano. Antonio Castro, vicepresidente de la Federación Internacional de Béisbol (IBAF) y médico de la selección cubana durante muchos años, es uno de los que ha abogado por un acercamiento entre ambas partes, sobre todo para que los peloteros que ahora juegan en Grandes Ligas puedan representar a su país en eventos internacionales. Las intenciones son aplaudibles; pero es difícil vislumbrar un escenario cercano en el que queden superadas las reticencias y se logren verdaderos acercamientos.

La autorización para la contratación de deportistas cubanos en clubes profesionales es una realidad. Los criterios sobre esta medida entre atletas, entrenadores y seguidores del deporte son todos positivos; pero todavía no se ha hecho oficial la primera firma; aunque no es difícil pronosticar que, ante el interés despertado en equipos de la Liga mexicana, coreana y japonesa, los peloteros tienen las mayores opciones.

Por M. Gómez Con información de Y.Masó. PanamericanWorld. La Habana

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