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Cubanos conectados en su desconexión

Cubanos conectados en su desconexión

Publicado por Miguel Ernesto el 24 de Marzo del 2015

La sátira de concebir un manual para cubanos desconectados que publicara el bloguero Alejandro Rodríguez, en su original bitácora Alejo3399, trasciende la simple mofa. No es solo sarcasmo que los cubanos recurramos a la copia compulsiva de información vía memorias flash, o que, ante la ausencia de Facebook, acudamos a una aplicación móvil para recordar cumpleaños como lo haría la red social más extendida en el mundo.

La pléyade de maniobras para solventar las carencias de Internet en Cuba da cuentas de una sociedad desafiada a insertarse en las dinámicas que favorecen las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en nuestro siglo.

Aunque para 2015 varias circunstancias relativizan el estatus de desconexión de Cuba, todavía el país permanece como uno de los peor conectados en Latinoamérica y el mundo. Las estadísticas disponibles lo confirman: de aproximadamente 835 mil computadoras existentes, cerca de 500 mil están conectadas en red y solo el 25,7 % de la población se considera usuario de Internet. Ese cálculo se agrava cuando la condición de “conectado” equivale a acceder a redes nacionales o al correo electrónico. En ningún caso apunta a usuarios asiduos en el uso y apropiación de los recursos de esa tecnología siempre que así lo requieran.

La apertura del primer servicio de acceso público a Internet llegó en junio de 2013, a casi 20 años de que Cuba se conectara vía satélite a la vastedad de la Red. Aunque la matriz de ese servicio —conocido con el nombre “Nauta”— apuntó al acceso colectivo desde 118 salas de navegación en todo el país, las tarifas impuestas son privativas para la ciudadanía cubana.

Con la promesa de rebajar los costos una vez recuperada la inversión inicial, la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba  (ETECSA) valoró el precio de la navegación full Internet en 4.50 CUC/hora (1 cuc = 0,87 USD). Esta es una cifra elevada, si se tiene en cuenta que el salario promedio mensual no supera los 25 USD. En la actualidad suman más de 146 los “cibers” existentes en todo el país. Las tarifas han disminuido hasta en un 50%; pero continúan siendo impagables para la mayoría de los ciudadanos.

Nauta se inserta en un contexto en Cuba donde —como recuerda la investigadora Mayra Espina— “la caída de la capacidad adquisitiva del salario real y el incremento de los precios, han hecho que los ingresos y el mercado se conviertan en fuerzas altamente diferenciadoras”.

“Ni en sueños podría costearme una hora de conexión a Internet en las salas de Nauta, los 4.50 CUC que cuesta representan la cuarta parte de mi salario”, admite Yaimara García, joven residente en Cuba.

Como parte de la proyección de ampliar los servicios de conexión, desde 2014 ETECSA posibilitó consultar la cuenta de correo electrónico @nauta.cu en los celulares. Una medida no menos conflictiva que Nauta, no solo por las tarifas (1.00 CUC por MB), sino también por la baja calidad, latente en la alta congestión de la telefonía móvil y los desperfectos del propio servicio.

Los despliegues y transformaciones de las telecomunicaciones en Cuba en los últimos años tienen como trasfondo la operatividad del sistema ALBA-1, que enlaza mediante un cable submarino de fibra óptica la Guaira (Venezuela) con Santiago de Cuba. Este enlace inició una era de mayor independencia de las telecomunicaciones cubanas, sentenciadas por la política norteamericana de Embargo a una precaria conexión satelital durante casi 20 años.

No obstante, como reconociera ETECSA, “la puesta en operación del cable submarino no significará que automáticamente se multipliquen las posibilidades de acceso. Será necesario ejecutar inversiones en la infraestructura interna de telecomunicaciones y aumentar los recursos en divisas, destinados a pagar el tráfico de Internet”.

El panorama elevó la temperatura luego del discurso de Barack Obama, el 17 de diciembre de 2014. En sus palabras resaltó que las telecomunicaciones eran uno de los puntos claves en el diálogo con la nación caribeña y adelantó la posibilidad de vender a Cuba tecnologías que facilitaran las comunicaciones.

Apenas dos meses después, ETECSA y la compañía norteamericana IDT Domestic Telecom, INC (IDT) negociaron “un acuerdo de servicios para la Operación de Telecomunicaciones Internacionales, que permitirá la interconexión directa entre Estados Unidos y Cuba”. Este acuerdo incluye, por el momento, solo las llamadas telefónicas directas.

No parece fortuito que empresarios norteamericanos sondeen el terreno cubano. Desde febrero Netflix ofrece -aunque de forma simbólica dada la escasez del recurso conectividad en Cuba- sus servicios de distribución de películas y series de televisión por Internet. Amazon incluiría el envío de compras a la Isla y Apple ha mostrado su interés por la nación caribeña.

Recientemente ejecutivos de Google viajaron a Cuba y aquí intercambiaron con estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) y el Instituto Politécnico “José Antonio Echeverría”. Hubo varias propuestas del lado cubano, desde comercializar en Google Play juegos para móviles hechos por ellos mismos, hasta la colaboración en un simulador para entrenar médicos en el enfrentamiento al ébola, que pudieran desarrollarse más con Google Glass. No hubo respuestas afirmativas; pero los empresarios tampoco cerraron la puerta.  

Antes, Eric Schmidt, presidente ejecutivo de Google, también había visitado La Habana. Estos acercamientos son señales sobre un posible inicio de contactos para futuras negociaciones en materia de telecomunicaciones entre dos países incomunicados formalmente por más de cinco décadas.

Asimismo, en Cuba se retoma el debate en materia de TIC, como quedó demostrado en el primer Taller Nacional de Informatización y Ciberseguridad. Al menos a nivel discursivo, como sucediese ya a inicios de los 2000 con la formalización a determinados niveles del Programa para la Informatización de la Sociedad, se reconoció la relevancia del acceso social a las TIC –y puntualmente Internet- para el desarrollo socio-cultural y económico del país.

Las palabras de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros, vuelven sobre las intenciones del Gobierno de ampliar el acceso a Internet de sus ciudadanos: “existe la voluntad y disposición del Partido y el Gobierno cubanos de desarrollar la informatización de la sociedad y poner la Internet al servicio de todos y a lograr una inserción efectiva y auténtica de los cubanos en ese espacio”.

A pesar de los rumbos posibles de las telecomunicaciones en Cuba, habrá que relativizar en el presente -desde la subjetividad- la idea de que Cuba resulta el país más desconectado de Latinoamérica, a juzgar por el hecho de que la realidad cubana está penetrada de muchas maneras por la lógica digital.

Actualmente, las dinámicas de información y comunicación propias de nuestra era se enriquecen en Cuba desde soluciones muy criollas. La circulación del llamado “Paquete de la semana” –un conjunto de información variado: películas, documentales, series, telenovelas, revistas, libros, fotografías y más, que se distribuye por gran parte del país mediante memorias flash o discos duros-, combinada con la conexión “clandestina” o no institucional de la mayoría de los barrios habaneros, son algunas de las pistas que solventan la desconexión total.

Por: Zuamy Campos. La Habana.

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