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Cuba y sus transformaciones económicas

Cuba y sus transformaciones económicas

Publicado por Leyden Figueredo el 17 de Marzo del 2014

Desde hace años los cubanos nos hemos adaptado a escuchar de diversas maneras y de forma cotidiana, que nuestro país se encuentra inmerso en el perfeccionamiento, reestructuración, reforma, rediseño, o cualquier otro término similar, de nuestra economía.

De lo que se trata es de ir poco a poco superando los problemas económicos asociados al Periodo especial. La implementación hace 3 años de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Gobierno cubano, ha convertido a estos en el paradigma por el cual se rige en la actualidad nuestro sistema económico.

Después del colapso de la URSS y la desaparición del llamado Campo Socialista, Cuba sufrió un gran  golpe en su economía. El país perdió el 8º % de su mercado para la exportación e importación, soportó una caída del Producto Interno Bruto en un 35%, y se quedó  de repente sin suministro de combustibles; se puede decir que casi nos detuvimos.

Cualquiera con conocimientos elementales de economía puede suponer que una situación como esa implicaba el despido masivo de trabajadores. En términos macroeconómicos se puede decir que tal situación implicó, en cálculos conservadores, el despido del 60 o 70 por ciento de los obreros.

Sin embargo la decisión del gobierno fue otra y aunque tuvo costos grandes, se basó  en un principio esencial; solventar la crisis con el menor impacto social posible. No obstante hubo impactos negativos grandes.

En función de lo anterior se hizo necesario rediseñar nuestro sistema socioeconómico, y fue por ello que en 1992 se introdujeron una serie de modificaciones a la Constitución cubana; teniendo un peso importante las dirigidas a la economía. Fue así que se establecieron nuevos principios sobre la organización y estructura del sistema económico.

Se partió de reconocer que en Cuba se regiría la propiedad estatal sobre los medios fundamentales de producción, y a continuación se estableció un catálogo de esos medios. Además, en el último artículo señalado se permite la transmisión de esos bienes a personas naturales o jurídicas con el objetivo de favorecer el desarrollo económico nacional, siempre sin afectar a los fundamentos sociales y económicos del estado.

De igual manera se reconoció la posibilidad de crear empresas para la administración de los bienes de propiedad estatal, se reconoció la propiedad de los agricultores pequeños sobre sus tierras y la propiedad personal sobre los ingresos y ahorros precedentes del trabajo propio y otros bienes.

También vale mencionar que se estableció el derecho de los agricultores pequeños a asociarse en cooperativas, con el objetivo de producir alimentos u obtener créditos.

De esta forma quedó organizado constitucionalmente nuestro modelo económico, y en él nos hemos  desenvuelto hasta la actualidad. Aunque a estas transformaciones hay que añadir otras que fueron surgiendo por el camino.

En 1993 se despenalizó la tenencia y uso de divisas extranjeras, sobre todo del dólar estadounidense, y surgió así un mercado minorista donde solo se comercializaban productos en moneda y en pesos cubanos convertibles (CUC).Ya hoy es solamente CUC.

Igualmente entonces se autorizó el desarrollo del trabajo por cuenta propia y comenzaron a tener un peso cada vez más creciente las remesas enviadas desde el exterior por cubanos emigrados.

Luego de sortear los momentos más duros de la crisis y después de un periodo  de crecimiento sostenido de los indicadores macroeconómicos del país, las autoridades gubernamentales han decidido, fundamentalmente desde el año 2006, reestructurar nuestra economía.

Con el objetivo de desarrollar las fuerzas productivas se ha autorizado la ampliación del trabajo por cuenta propia, con el reconocimiento de nuevas modalidades y brindando la posibilidad de que se contrate fuerzas de trabajo por parte de los cuentapropistas.

Además se implementaron las cooperativas más allá del sector agropecuario, sobre todo en áreas como el transporte y los servicios gastronómicos, entre otras.

De igual manera se ha reformulado la política para la inversión extranjera y se ha reconocido la necesidad de favorecer iniciativas de desarrollo local. En definitiva, se ha ido configurando un entorno económico que ya sobrepasa lo regulado en la Constitución.

A lo que me refiero es que el sistema económico de la República de Cuba se rige por los lineamientos de la política económica del gobierno y no por los postulados que al respecto se establecen en el texto constitucional.

Por ejemplo, la Constitución establece que solo existirá propiedad cooperativa en el sector agropecuario, en cambio hoy se ha extendido a otros sectores; y se plantea que los medios e instrumentos de trabajo personal o familiar no pueden ser utilizados en la obtención de ingresos provenientes de la explotación del trabajo ajeno.

Sin embargo, ya es común que cuentapropistas contraten trabajadores, configurándose así una nueva relación laboral, inédita hasta hace no mucho. Es válido aclarar que varios de los principios recogidos por la Constitución también se han refrendado en los Lineamientos; por eso en nuestro país prevalece la propiedad socialista sobre los medios fundamentales de producción, y el reconocimiento del principio ”de cada cual según su capacidad a cada cual según su trabajo”.

Una cosa si resulta obvia, y es que hoy en Cuba la palabra de orden en muchas de las transformaciones económicas que se llevan a cabo no son más que experimentos y estos pueden salir bien o mal.

Visto de esta manera la Constitución antes de que estos experimentos culminen, supone la generación de un marco institucional en torno a nuestra economía que puede derivar, en caso de que la experimentación no resulte, en una constante modificación o reforma de los postulados constitucionales.

Sin embargo, más obvio aun es que ya con las transformaciones que se han desarrollado, las cuales al parecer perdurarán en el tiempo, se necesita de un reconocimiento constitucional a las mismas.

Más fácil habría sido modificar la Carta Magna cubana, al menos en lo referido al sistema económico, antes de comenzar con las transformaciones. En definitiva, los textos constitucionales solo establecen principios o directrices generales por los cuales se rige la vida política, social y económica de un país; y en el caso cubano se podrían haber sintetizado los contenidos de los lineamientos en la constitución. Lógicamente después de haber sometido a consulta popular, tal y como se hizo, dichos lineamientos.

Actualmente nuestro país atraviesa la etapa más difícil de las transformaciones de su modelo de desarrollo económico. Hemos superado el periodo de levantar restricciones y perfeccionar el modelo de gestión económica, para adentrarnos en procesos más complejos como la eliminación de la dualidad monetaria o la viabilidad económica de algunos subsidios.

El mercado fue decreciendo en pérdidas en su exportación e importación. El PIB aumentó. Los despidos decrecieron. Todo esto implica el reacomodo social de grandes sectores de nuestra población, los cuales pueden resultar vulnerables ante errores cometidos a partir de una mirada economicista de problemas sociales. 

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