Síguenos:

Cuba se abre al dinero extranjero

Cuba se abre al dinero extranjero

Publicado por Miguel Ernesto el 20 de Marzo del 2014

Durante décadas la inversión extranjera directa (IED) no fue una prioridad para el gobierno cubano; pero los profundos cambios en la geopolítica mundial ocurridos en los años 90, con la desaparición del Campo Socialista y la desintegración de la URSS influyeron en que el gobierno, liderado entonces por Fidel Castro, asumiera una posición más pragmática y comenzara una apertura hacia el capital foráneo.

Este proceso fue acogido en un primer período con mucho interés por empresarios extranjeros; sin embargo, encontró diversas trabas que desestimularon a no pocos potenciales inversores o desencantaron a los que ya habían colocado su dinero en el país. En un contexto de lento crecimiento económico y con el Embargo estadounidense como mediación insoslayable, ahora La Habana podría dar un paso más audaz en lo que ha llamado “actualización del modelo económico”, al discutir una nueva Ley para la Inversión Extranjera.

Este mecanismo jurídico llegará en un momento complicado para la economía cubana. Los resultados económicos de 2013 quedaron por debajo de lo esperado. El crecimiento fue de solo el 2,7% y esto confirmó una preocupante tendencia al estancamiento que ni siquiera las reformas han sido capaces de detener. Desde que se aprobaron los “Lineamientos de la política económica”, en 2011, hasta el cierre de 2013, el crecimiento promedio anual del PIB ha quedado en solo 2,8%, una cifra muy baja si se tiene en cuenta que el gobierno había previsto un crecimiento promedio hasta 2016 de 4,4%.

El escenario de 2014 tampoco luce favorable y el presidente Raúl Castro así lo ha reconocido públicamente en varias intervenciones. La previsión gubernamental es un crecimiento del PIB de tan solo 2,2%, por lo que sería el peor año del período de reformas, solo superado por 2009, cuando la economía apenas logró un aumento del PIB del 1,4%.

El gobierno entiende que la exportación de servicios, especialmente los médicos, aunque continúa siendo la principal fuente de ingresos del país (más de 11 mil millones de dólares anuales) no es un motor con suficiente fuerza para realmente reanimar el crecimiento del PIB. Revertir el estancamiento parece complicado; aunque La Habana podría apostar ahora por una posible solución: incentivar la IED. Esta idea quedó reafirmada en el discurso del presidente Castro, en la clausura del XX Congreso de la Central de Trabajadores, cuando aseguró: “debemos tener en cuenta la imperiosa necesidad de fomentar y atraer la inversión extranjera en interés de dinamizar el desarrollo económico y social del país, propósito en el que avanzamos con la creación de la Zona Especial de Desarrollo de Mariel y en la elaboración de un proyecto de Ley sobre la Inversión Extranjera.”

LA IED EN CUBA: RECONSTRUYENDO EL MARCO JURÍDICO

La IED se tuvo en cuenta por primera ocasión de manera legal en 1982, al aprobarse el Decreto Ley 50 que la autorizó como un complemento a los programas nacionales de inversión y, sobre todo, a los proyectos que se habían establecido con el antiguo espacio del Consejo de ayuda mutua económica (CAME), conformado por países socialistas.

En 1995 finalmente se produjo una notable modificación, con la entrada en vigor de la Ley 77 de la Inversión Extranjera. Este mecanismo jurídico contribuyó a atenuar la seria crisis económica, denominada “Período especial”, porque posibilitó la inversión foránea en casi todos los sectores. En un primer momento hubo un amplio interés por parte de empresarios de diversas partes del mundo que situaron sus capitales en el turismo, la producción del petróleo y, más adelante, en el níquel, las telecomunicaciones, la industria alimentaria y la comercialización de tabaco y ron. La Ley 77 se complementó, en 2004, con el Acuerdo 5290 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, que recogió la ampliación de  las formas posibles de inversión.

Las cifras oficiales ilustran el crecimiento en una etapa que podemos situar entre 1995 y 2002. En siete años se formaron 403 negocios conjuntos y el compromiso de inversión superó los 5 mil millones de dólares estadounidenses; sin embargo, luego inició un fuerte declive, a partir del vencimiento de los contratos, incumplimientos de los acuerdos, problemas para repatriar las ganancias y los resultados por debajo de lo esperado que ofrecieron varios de esos negocios conjuntos (empresas mixtas). En 2010 solo quedaban 206 acuerdos y el compromiso de inversión era de aproximadamente 4200 millones de dólares.

A partir de 2011 el gobierno volvió a retomar la idea de incentivar la IED, como complemento del esfuerzo inversionista nacional; pero hubo que esperar casi tres años para la elaboración de la nueva Ley.

APUESTA POR LA ZONA ESPECIAL DEL MARIEL

De acuerdo con Raúl Castro, la Zona Especial del Mariel (ZEDM), ubicada a 45 kilómetros de La Habana, “es la tarea más importante para ese futuro que queremos”. Con una inversión que superó los 957 millones de dólares, el 85% aportado por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil, la ZEDM es prioridad para el gobierno que intenta presentar este proyecto como ejemplo de sus nuevos vínculos con empresas extranjeras.

Mariel tiene una franja costera de 465 kilómetros cuadrados y muestra entre sus ventajas una atractiva posición geográfica y una bahía de aguas profundas, la cual permitiría el trabajo con buques mercantes de mayor calado, conocidos como Post-Panamax que podrían atravesar el Canal de Panamá desde 2015, cuando concluyan allí las obras de ampliación. La primera fase del proyecto de la ZEDM contempló la creación de la terminal de contenedores que tendrá una capacidad de manipulación de 822 mil contenedores cada año. Esto convierte a Mariel en el puerto más importante del país y quita presión al de La Habana, que podría emplearse en más actividades vinculadas con el turismo.

El desarrollo de la ZEDM está regido por el Decreto Ley 313, de 2013. Este documento, aunque no fue considerado una transformación sustancial de la Ley 77, sí incluyó más ventajas fiscales, sobre todo en la exención del pago de impuestos sobre la fuerza de trabajo, del impuesto sobre las ganancias durante 10 años y del impuesto sobre las ventas por un año.

Según el Decreto Ley, en la ZEDM los objetivos de la IED incluyen la obtención de financiamiento, la ampliación del mercado, la recepción de nuevas tecnología, así como el aumento de la capacidad gerencial y empleo. Los sectores priorizados en la IED fueron la biotecnología, la farmacéutica, la industria agroalimentaria, la energía renovable y el sector inmobiliario.

La Oficina Regulatoria de la ZEDM aseguró que, hasta finales de enero de este año, había recibido 72 peticiones de inversión y 66 solicitudes de información de empresarios foráneos. De las peticiones, el 38% estaban relacionadas con la industria, el 21% con la agroindustria y el 13% con servicios de infraestructura. En poco tiempo fueron rechazadas 20 peticiones, porque no estaban de acuerdo con los intereses de la Oficina; mientras 35 quedaron aprobadas y 17 continúan estudiándose. Las propuestas llegaron desde diversos sitios, como España, Italia, Rusia, Brasil, China, Viet Nam, Chile, República Dominicana, Panamá, México y Canadá.

Entre las 35 empresas que obtuvieron el visto bueno de la Oficina, el 23% se dedica a los envases y embalajes, el 27% a la industria ligera, el 18% a la industria química y otro 18% a la sideromecánica, mientras el 14% restante está vinculado con la construcción.

INVERSIONES EXITOSAS

En los últimos dos años se han producido diversas inversiones con interesantes resultados económicos. Una de las que ha sacado mejor partido es la firma brasileña Odebrecht, involucrada en la construcción del megapuerto de Mariel. En 2012 firmó un contrato de administración por 200 millones de dólares para la fabricación de azúcar en el central 5 de Septiembre, ubicado en Cienfuegos. La idea es multiplicar por cinco la producción, en una década. Además, Odebrecht se ha interesado por la creación de anticuerpos monoclonales para vacunas contra el cáncer que realiza el Centro de Inmunología Molecular, el cual forma parte del Polo Científico cubano.

Otro ejemplo es la creación de la compañía Cuba Mountain Coffee Co. Ltd, dedicada a la comercialización de café cubano en el Reino Unido. El ex secretario del Tesoro de ese país, Phillip Oppenheim, fue el empresario impulsor del proyecto, valorado en 4 millones de dólares, que se utilizarían para la compra de café arábigo y el mejoramiento de los rendimientos, al perfeccionar viveros, molinos y secaderos  en la zona oriental. Aunque la inversión no sea tan elevada, este es un hecho significativo, porque por primera vez una empresa foránea logró invertir en el cultivo del café en Cuba.

VENTAJAS Y LIMITANTES

Cuba presenta diversos atractivos para la IED como su favorable ubicación geográfica, la existencia de varias reservas minerales de importancia y entornos turísticos por explotar; además, su población tiene un alto nivel de escolaridad y el país ha logrado elevados estándares en salud, higiene y seguridad ciudadana.

Entre las limitaciones para la entrada de la IED en Cuba resalta, en primer lugar, el Embargo económico y financiero impuesto durante más de cinco décadas por Estados Unidos. Esto impide el acceso al mayor mercado mundial y también impone costos y riesgos que complejizan y encarecen todavía más las inversiones en Cuba.

Según el más reciente informe “Sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, presentado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en octubre de 2013, el daño económico provocado por estas sanciones asciende a 1 157 327 millones de dólares estadounidenses. A esto se agregan dos leyes que endurecen más el Embargo, la Torricelli, de 1992 y la Helms-Burton, de 1996.

Desde 2000 Washington aprobó la venta de productos agrícolas a Cuba, mediante el pago en efectivo, pero continúa impidiendo que productos cubanos ingresen al mercado norteamericano.

De acuerdo con una investigación reciente del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana, los inversionistas extranjeros dudan en muchas ocasiones antes de colocar su dinero en la Isla por diversas razones, entre ellas aparecen el largo y demorado proceso de autorización de los negocios, el régimen de contratación de la fuerza de trabajo bajo una agencia empleadora, lo cual eleva los costos de dicha contratación, la lentitud e incertidumbre alrededor del reglamento vigente en materia de solución de conflictos; además, las cláusulas sobre derechos de propiedad y duración de contratos son ambiguas y limitadas.

RETOS DE LA NUEVA LEY

El reconocido economista José Luis Rodríguez—quien fuera Ministro de Economía—asevera que el primer escollo que debe superar el gobierno para atraer más IED es aumentar su credibilidad ante el mundo. Esto se lograría, en primer lugar, a través de la normalización del pago de la deuda con los acreedores, lo que implica destinar no pocos recursos en un corto plazo, por lo que se limitaría el crecimiento inmediato; pero es una estrategia imprescindible. En períodos recientes, el gobierno logró avances al obtener la condonación del 70% de la deuda comprometida con México y el 90% con la antigua URSS, asumida por Rusia.

Además, Rodríguez explica que en el contexto actual también es un paso trascendental la implementación de una nueva Ley de Inversión Extranjera que esté más acorde con la situación económica del presente. Este instrumento legal debería profundizar varios elementos ya en vigor en la ZEDM, como la ampliación del carácter complementario de la IED; la incorporación de otras formas de IED como las franquicias; los proyectos BOT que suponen la construcción, operación y posterior transferencia de la propiedad de las inversiones; los holdings y la ampliación de las zonas francas; establecer en la ley bonificaciones y exenciones fiscales y arancelarias posibles para la IED; flexibilizar el régimen de contratación de la fuerza de trabajo. Por último, Rodríguez cree necesario establecer contratos de Estabilidad Jurídica para la IED, especialmente en lo referido a la política monetaria y cambiaria, así como la protección para las inversiones en las propiedades extranjeras nacionalizadas previamente en Cuba.

Para Rodrigo Malmierca, ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, la nueva Ley “lejos de significar un retroceso, ofrece mayores garantías e incentivos a la inversión extranjera y asegura que la atracción de capital contribuya de manera eficaz a los objetivos del desarrollo sostenible y a la recuperación de la economía nacional, lo cual tiene hoy una connotación estratégica para el país (…) Lo importante es potenciar las cuestiones que favorecen la inversión extranjera, fortalecer el prestigio financiero del país, diversificar las relaciones económicas internacionales y ganar la confianza de los inversionistas con un clima de transparencia, reglas claras e incentivos”, aseguró el ministro.

Según José Luis Toledo, presidente de la Comisión permanente de la Asamblea Nacional del Poder Popular que atiende los Asuntos Constitucionales y Jurídicos, el próximo instrumento jurídico trabajará en reforzar las garantías a los inversionistas; también dejará establecido el carácter prioritario de la inversión extranjera en casi todos los sectores de la economía, especialmente en aquellos relacionados con la producción. Además, permitirá el establecimiento de una carpeta de inversiones, de modo que los empresarios podrán conocer las áreas de interés para el país y también contemplará bonificaciones impositivas y excepciones totales, así como flexibilización en materia aduanal, para atraer la inversión.

Al analizar los planteamientos de los diputados a la Asamblea Nacional—quienes discutirán en una sesión extraordinaria la nueva Ley de Inversión Extranjera—resaltan varias preocupaciones sobre el alcance e implementación de la Ley. Por ejemplo, entre las inquietudes estuvieron la manera en que se defenderían los derechos laborales de los cubanos que trabajarían en esos proyectos, los plazos de vigencia para la inversión y la protección del patrimonio nacional.

En 2013 los flujos de IED hacia Latinoamérica, según datos de la Comisión Económica de la ONU para América Latina y el Caribe (CEPAL), superaron los 100 000 millones de dólares. Con la cercana aprobación de la nueva Ley de Inversión Extranjera, Cuba busca unirse a un escenario donde los capitales foráneos forman parte inseparable del desarrollo económico de un país.

Miguel Ernesto. PanamericanWorld. La Habana

Facebook comments



Monthly newsletter featuring articles hand picked by our country managers from the best content across PanamericanWorld.



Monthly newsletter featuring articles hand picked by our country managers from the best content across the Caribbean Region on PanamericanWorld.

PANAMERICANWORLD PAISES