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Cuba, un país abierto a la cocina internacional

Cuba, un país abierto a la cocina internacional

Publicado por PanamericanWorld el 05 de Noviembre del 2015

Uno de los atractivos en Cuba es disfrutar de los platos típicos del “ajiaco cubano”, que comparte raíces con la cocina española y africana, fundamentalmente, pero que configura una cultura culinaria de sabores únicos. Sin embargo, desde la apertura a los negocios de gestión no estatal, la gastronomía en la isla caribeña ofrece una variedad internacional sin precedentes. ¿O cuántas posibilidades había, hace 4 años atrás, de encontrarse al Chelow kabab, el Gyros, el Souvlasky o a las albóndigas suecas? Sin pensarlo: ninguna.

Por supuesto, el menú de comida criolla es mayoría y lo vale, pero en ese conjunto destacan restaurantes como el PP’S Teppanyaki, un negocio familiar dedicado a platos japoneses como el sushi, el yagisoko, y las carnes a la plancha al estilo teppanyaki, que añade el espectáculo de interacción entre el chef y los clientes, y entre los propios clientes que comparten una mesa inusual en los modelos occidentales.

El PP’S Teppanyaki es el único sitio en La Habana con esas opciones gastronómicas: no sólo poseen la exclusividad de la comida a la plancha según uno de los más difundidos sistemas japoneses, además ofrecen -junto al sushi tradicional- una combinación innovadora de sabores e ingredientes más conocidos en el continente americano para acercar ese plato a la costumbres regionales. Precisamente, la exclusividad y la innovación son las bases que sostienen a ese restaurante nipón dentro del espectro gastronómico en Cuba con éxito reconocido desde hace más de 3 años.

Se trata de identificar y conquistar nichos inexplorados del mercado, y ese es también el caso del Topoly –significa “comelón” en el idioma iraní-, que pretende ser un centro cultural con bailes y música típica de Irán: valores agregados a una carta que incluye al Chelow kabab, considerado uno de los platos nacionales iraníes, el caldo vegetariano dizi, el khaviar badenjman o puré de berenjenas, el khoresht gheimeh, el falafel y varias formas de presentación del nan, pan tradicional iraní, todos ellos conformando una oferta basada fundamentalmente en legumbres, verduras, carne de cordero y salsas muy específicas de la nación persa.

Inaugurado en agosto del 2014, el restaurante ha logrado en poco tiempo posicionarse con fuerza, y posee una clientela variada, pero sobre todo franceses y de otros países que visitan Cuba. Tal como es usual en la cultura iraní, el Topoly también oferta bebidas frías como el dough, a base de yogur y menta, y distintos tipos de té y refrescos para acompañar la chicha o pipa de agua, cuyo uso ha trascendido las fronteras iraníes y se ha generalizado sobre todo en países del Medio Oriente y Europa.

Otro ejemplo de cómo se ha diversificado la gastronomía internacional en Cuba es El Levant, que toma su nombre justamente por basar su oferta en platos de la región levantina: el Gyros, elaborado a en su versión griega con carne de cerdo, y el Kebab, con carne de pollo, que se presentan enrollados en pan árabe junto a ingredientes que van desde el queso hasta vegetales de temporada. El Levant fue el primero de su tipo en establecerse en La Habana, hace 4 años, y desde entonces mantiene un sello distintivo por la preparación de esos platos cuya elaboración es tradicional en países como Siria y Turquía, de éste último tomando específicamente la preparación del shawarma, de gran aceptación como comida rápida a nivel internacional debido a la emigración del norte de África y Oriente.


Salón principal de Casa Miglis.

Estos no son los únicos establecimientos gastronómicos que en Cuba brindan exotismo a la acostumbrada comida criolla, y para dar demostrarlo está la Casa Miglis, restaurante de comida escandinava en la Isla. Con un diseño original de sus salones, decorados con una especie de miscelánea habanera contemporánea, Casa Miglis no sólo fue el primero de su tipo: todavía es el único donde visitantes extranjeros y cubanos pueden encontrar las albóndigas suecas, la berenjena rellena con queso azul, o el pez perro cocinado con queso parmesano y vino blanco, que son de los platos más gustados actualmente en los países nórdicos.


Albóndigas suecas en Casa Miglis

Como entrantes y postres también oriundos de esa región Casa Miglis ofrece la Tostada Skeng (tostadas acompañadas por camarones y salsa sueca), la Pannacotta (dulce de yogur) y la Banana Surprise (bananas fritas en mantequilla con miel y helado), además de un menú internacional que se transmuta con salsas características de la cocina sueca.

Por ejemplo, el Chicken Nugget viene en su versión sueca con la salsa Alloly, y se transforma así en un plato creativo, capaz de fusionar lo escandinavo con otras culturas. Concebido por el también cineasta y director Michel Miglis, ese restaurante es una de las propuestas más exóticas y mejor logradas de la gastronomía foránea en Cuba. Sobre todo, porque a la comida propia de Dinamarca, Suecia, Finlandia, Noruega, Islandia, agregan la explosión de sabores tropicales y consiguen incluso la transformación del concepto de menú escandinavo.

Como estos restaurantes, otros también apuestan por la creatividad, y aunque tales iniciativas todavía esperan por las futuras facilidades de un mercado mayorista que abarate los precios de compra, sí es innegable que han sabido aprovechar los espacios inexplorados dentro del negocio culinario en Cuba, gestionando la exclusividad como marca distintiva. El éxito de estas pequeñas empresas es una muestra de cuánto más se puede innovar, y cuánto más está aún por descubrirse, especialmente si tenemos en cuenta que hasta hace muy poco “comida internacional” en Cuba quería decir bistec uruguayo y pizas napolitanas.

Además, la oferta gastronómica foránea con perfiles tan específicos –pero hecha “en casa”- puede convertirse en otra de las influencias para enriquecer la mezcla que siempre han sido los cubanos. Ahí está, sin ir muy lejos, el plato cubano-iraní Lubia Garm, hecho con frijoles negros, salsa de tomate, cordero estofado, limón seco, y cuya aceptación entre los clientes del Topoly puede ser –puestos en plan predictivo y a largo plazo- el espaldarazo para sumarse a la cocina nacional isleña. Entonces la pregunta sería: ¿cuánto más puede incorporar el “ajiaco” cubano?  

Texto y fotos de Beatriz Rosales Vicente - Panamericanworld - Cuba

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