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Cuba-EE.UU, reencuentro a través del béisbol

Cuba-EE.UU, reencuentro a través del béisbol

Publicado por Miguel Ernesto el 06 de Agosto del 2014

La nueva edición del histórico Tope bilateral de béisbol entre una selección cubana y una estadounidense volvió a demostrar que el deporte nacional en estos dos países puede establecer vínculos que superan las rivalidades y diferencias políticas, extendidas por más de medio siglo.

Los Topes bilaterales son una expresión más de la centenaria relación beisbolera de Cuba y Estados Unidos. Recordemos que el primer pelotero latinoamericano que jugó en Grandes Ligas fue el cubano Esteban Bellán y, durante la primera mitad del siglo XX, era común que varias franquicias de las Mayores viajaran a Cuba, para efectuar partidos contra equipos profesionales locales.

Estos duelos fueron llamados “Series Americanas” y en ellos intervinieron, entre otros, los Rojos de Cincinnati, los Tigres de Detroit, los entonces Gigantes de Nueva York y los Atléticos de Filadelfia, con estrellas como Ty Cobb, Christy Mathewson y Eddie Collins, en sus filas. Incluso, el gran Babe Ruth jugó en Cuba, con los Gigantes, en 1920.

Luego, en las décadas del treinta y el cuarenta vinieron más franquicias de las Grandes Ligas, para completar en La Habana su entrenamiento primaveral. Además, los equipos de la Liga profesional cubana solían incluir a varios peloteros estadounidenses, muchos de ellos negros, ya que en esta competición no existía la abierta discriminación racial que imperó en las Mayores, hasta 1947.

Precisamente esta aborrecible práctica impidió que varios de los mejores peloteros cubanos de las cuatro primeras décadas del siglo XX pudieran brillar en la Gran Carpa, así que tuvieron que insertarse en las llamadas Ligas Negras. Figuras inolvidables como Martín Dihigo, Cristóbal Torriente y José de la Caridad Méndez sobresalieron en esta liga. Mientras, otros peloteros, blancos, sí pudieron jugar en las Mayores, con especial destaque para el lanzador Adolfo Luque, quien ganó 27 partidos con los Rojos, en 1923 y estuvo en las Series Mundiales de 1919 y 1933.

Tras el Triunfo de la Revolución, en enero de 1959, los vínculos, no solo deportivos, entre ambos países prácticamente desaparecieron. En 1960, la penúltima temporada de la Liga profesional cubana ya no contó con peloteros estadounidenses y en 1962 quedó suprimida la práctica del deporte profesional en Cuba.

En las siguientes décadas, Cuba y Estados Unidos protagonizaron fortísimos duelos en los principales eventos internacionales, desde Juegos Panamericanos hasta Copas Mundiales. Terminaron las visitas de los equipos y los intercambios de peloteros. Con la política de por medio, cada victoria sobre el sempiterno rival eran doblemente celebrada en el país. Varios de los momentos deportivos más importantes de este período están relacionados con triunfos sobre Estados Unidos, en las finales de los Campeonatos Mundiales de Santo Domingo, 1969; Cartagena, 1970 y Nicaragua, 1972.

Los Topes Bilaterales comenzaron en 1987, en un momento de esplendor para el béisbol amateur estadounidense y cubano. Los directivos de las Federaciones de los dos países entendieron que los encuentros de preparación podrían ser beneficiosos para ambas partes. Estos Topes se desarrollaron de manera ininterrumpida hasta 1996.

En esa etapa del béisbol internacional todavía no estaba aceptada la presencia de jugadores profesionales, así que los cubanos enfrentaron a selecciones estadounidenses compuestas por jóvenes talentos amateurs, desde el ahora miembro del Salón de la Fama en Cooperstown, Frank Thomas, hasta Tino Martínez. Los desafíos se desarrollaron en los dos países y, sin dudas, fortalecieron la relación deportiva.

Después de 1996 se produjo un alejamiento entre la Federación cubana y USA Baseball—la organización que rige el béisbol amateur—que duró 16 años. En 2012, finalmente las conversaciones dieron el resultado esperado y las dos partes concordaron en restablecer el Tope, otra vez con carácter anual y con intercambio de sedes.

“Nos sentimos honrados de representar a USA Baseball como parte de la renovación de las series amistosas entre Estados Unidos y Cuba. Estos dos países comparten una historia en el béisbol y esperamos continuar con esta serie en el futuro”, dijo en esa oportunidad Peter Seiler, CEO de la organización.

Mientras, Antonio Castro, entonces vicepresidente de la Asociación internacional (IBAF), reconoció que el hecho de retomar el Tope era “un sueño hecho realidad. Hemos estado pensando sobre esto por un largo tiempo. Será muy positivo para los jugadores y fanáticos en Cuba.” De acuerdo con Higinio Vélez, presidente de la Federación cubana, “estos juegos serán de gran importancia para nuestra Federación. Contribuirán al desarrollo de nuestros peloteros y será una oportunidad para los atletas y la audiencia de observar el desarrollo del béisbol en Cuba y Estados Unidos.”

Muchas cosas habían cambiado en ese lapso, entre ellas la incorporación de jugadores profesionales a los torneos internacionales y también había aumentado la inclusión de varios peloteros cubanos en equipos de Grandes Ligas, tras salir definitivamente del país.

En 2012, en La Habana, miles de fanáticos asistieron a los juegos, desarrollados en el estadio Latinoamericano. Los cubanos ganaron la serie, por 3 a 2; pero, un año más tarde, en la devolución de la visita, los estadounidenses barrieron, 5 a 0. Estos reveses volvieron a preocupar a una millonaria afición que ha visto cómo los resultados de la selección nacional han descendido notablemente desde 2005. En 2014, el Tope regresó a Cuba y favoreció por completo a los cubanos que triunfaron en los cinco desafíos, efectuados en Matanzas y Pinar del Río.

Los estadounidenses se presentaron nuevamente con su selección nacional universitaria; mientras, los cubanos, dirigidos por el mentor Alfonso Urquiola, convocaron a un equipo muy joven, conformado por los principales prospectos del país.

Las cinco victorias logradas por los cubanos, con marcadores de 4-3, 5-0, 2-1, 7-3 y 1-0 fueron muy bien recibidas por la afición, porque el equipo mostró un excelente pitcheo, la ofensiva fue productiva y la defensa apenas falló. Desde las gradas, los scouts de clubes profesionales japoneses y coreanos observaron detenidamente el desarrollo de la mayoría de los partidos y probablemente hayan quedado impresionados con el trabajo de jóvenes lanzadores como Norge Luis Ruíz, Vladimir Gutiérrez y Julio Alfredo Martínez. En un futuro, quizás no lejano, estos peloteros podrían firmar un contrato con alguno de estos clubes. Son los nuevos tiempos del béisbol cubano.

El entrenador estadounidense Dave Van Horn no salió complacido con el resultado de su equipo en el Tope, pues, además de los cinco reveses, sus pupilos cometieron 12 errores; pero no le restó méritos a sus rivales. “Cuentan con hombres muy rápidos y que conectan bien. Hay varios jugadores con gran futuro”, aseveró el manager.

Del otro lado, Urquiola, quien ganó la edición más reciente de la Serie Nacional, al mando de Pinar del Río, reconoció que era importante la victoria. “Ellos [los estadounidenses] tienen peloteros de gran talento. Hay jugadores ahí que van a llegar lejos”, expresó.

El futuro del Tope parece estar garantizado. Al menos eso se puede inferir de las declaraciones de Peter Seiler, CEO de USA Baseball quien aseguró: “Cuba es el medidor. Por eso queremos enfrentarlos siempre” y, más adelante, opinó sobre la importancia de estos choques: “lo necesitan y al nivel que estamos hablando son para prepararlos para el futuro inmediato. Pienso que ello ayudará mucho a Estados Unidos y a Cuba con talentos que algunas veces se pierden, por falta de ese tipo de enfrentamiento”, concluyó el directivo. En 2015, el Tope también incluiría otro duelo, entre selecciones conformadas por jugadores menores de 15 años.

La experiencia vivida en Holanda—donde la selección estadounidense ganó la Semana Beisbolera de Harlem—y en Cuba fue valorada como excelente por Van Horn. “Una vez que las cosas se hayan calmado un poco, creo que todos vamos a reflexionar sobre esta experiencia y nos daremos cuenta de todas las amistades que hemos ganado y la oportunidad única que hemos tenido. No tengo ninguna duda de que todos serán mejores jugadores de béisbol y mejores personas, como resultado de las experiencias vividas este verano”, aseveró el manager estadounidense.

Más allá del resultado deportivo, la celebración anual de los Topes demuestra que el deporte, con rivalidad incluida, puede servir como un mecanismo de reencuentro, entre dos pueblos que comparten una misma pasión: el béisbol. 

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