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Cuando Cuba y Estados Unidos eran amigos

Cuando Cuba y Estados Unidos eran amigos

Publicado por Leyden Figueredo el 29 de Agosto del 2015

Santiago de Cuba, la segunda ciudad más grande de Cuba, es el testigo vivo de que las relaciones con Estados Unidos no siempre fueron tan distantes y conflictivas. Hubo un tiempo en el que ambos países mantuvieron estrechas relaciones e incluso el gigante norteamericano contribuyó a que los cubanos lograran la independencia de España. Fue en 1898.  

En días como estos en que la noticia discurre sobre las conversaciones entre ambos gobiernos y las flexibilizaciones en torno al arribo masivo de  turistas estadounidenses a la Isla,  hay un sitio histórico en esta ciudad que es de visita obligatoria porque explica todo lo ocurrido hace más de un siglo.

En Loma de San Juan Cuba infligió a España su primera derrota en la guerra de la independencia, un momento crucial en la historia del país con repercusión  en la de América Latina.

El lugar es de fácil acceso, está a solo unos 5 metros de la entrada del Hotel Villa San Juan, de la cadena Isla Azul, donde la sombra de los árboles de nacahuita cobija del sol y de la lluvia a sus monumentos.

Un 20 de abril de 1898 Estados Unidos declara en una resolución conjunta que el pueblo cubano debe y tiene que ser por derecho libre. El 1 de mayo un enviado especial del alto mando norteamericano, el  Tte. Andrés Rowans, se entrevistó con Calixto García, que era el alto mando en Oriente. Ambos coordinaron la realización de acciones conjuntas contra España, lo que supone de facto la entrada de los Estados Unidos en la guerra para ayudar a Cuba.

Antes de que finalizara el mes de mayo se verían los frutos de ese acuerdo: el día 19 la Flota española dirigida por el Contralmirante Pascual Cervera y Topete llegaba a la bahía de Santiago de Cuba y se posicionaba para su defensa.

Los españoles se atrincheraban en el fortín de La Loma de San Juan, la elevación en aquellos momentos más alta de la ciudad, que daba acceso a la bahía. Era el punto estratégico para la defensa de la región sudeste de la villa, por lo que tenía una importancia vital. Este era defendido por unos 240 hombres y unos 12 cañones.

Una fuerza de unos 15 mil soldados y voluntarios al mando del mayor general William Shafter libró varios combates en las alturas vecinas a Santiago, incluida la Loma de San Juan, bloqueando el acceso a la ciudad desde el Este. En la campaña fallecieron al menos 205 soldados estadounidenses y hubo 376 heridos.

Roosevelt, por entonces un teniente coronel, renunció al cargo de subsecretario de la Armada para combatir como voluntario con los Rough Riders y encabezó una carga en la Loma de San Juan que lanzó su carrera política. El sitio está  marcado por las trincheras y las municiones empleadas en el cruento combate.

Para los estadounidenses la batalla por la Loma de San Juan representó el inicio de una era de esplendor. Afianzó la imagen de Roosevelt como un presidente que lograba lo que se proponía.

Pero la historia tiene también puntos controvertidos.  Grabiel Vargas Guevara, licenciado en Historia de Cuba y profesor de la ciudad de Santiago de Cuba, recuerda en conversación con PanamericanWorld que “algunos académicos estadounidenses aseguran que los cubanos dejaron de lado los libros que enseñaban que los estadounidenses ayudaron a acelerar la independencia de Cuba y dieron otra versión de la historia”.  Esta supuesta tergiversación de la historia contrasta con la presencia de una estatua de homenaje a los voluntarios de los regimientos de infantería estadounidenses 2° y 9°y un monumento en honor a al soldado americano caído. Los documentos conservados muestran también la evidencia de las cuantiosas bajas estadounidenses. “

Al lado del zoológico de la ciudad, se encuentra el árbol de La Paz, como lo conocen los cubanos, donde se firmó la capitulación de la ciudad al término de la Guerra Hispano –Cubana –Norteamericana el 17 de julio de 1898.

El actual árbol es una cepa del anterior que fue derribado por el paso del tiempo y los eventos meteorológicos tan cotidianos de la región oriental. A su alrededor están los fusiles españoles capturados en la guerra y algunos cañones. Además, también se muestran varios libros de bronce, donde se recogen algunos párrafos sobre la guerra, así como los nombres de los soldados que participaron.

Otra muestra de solidaridad estadounidense

Luego de sendos rituales relacionados con la rendición, harían su entrada  en  la ciudad  las  tropas norteamericanas, a fin  de  efectuar  el traspaso oficial de poderes.

Las nuevas autoridades se encontraron con una ciudad devastada por la guerra.  Sus bases económicas: la agricultura y la  ganadería, destruidas;  su  población,  diezmada y en  peligro  de  ser exterminada por las epidemias y el hambre.

El aspecto de la capital provincial,  según los testimonios de a época, era dantesco; infinidad de casas  destruidas y saqueadas, la basura y los animales muertos, por  doquier. La viruela y la fiebre amarilla hacían  estragos, mientras sobre la ciudad pendían nubes  de humo  procedentes de las piras funerarias donde se  quemaban los  cadáveres  cuyos  entierros  no era posible hacer.

Figura descollante en las actividades desarrolladas con  el fin  de  aliviar  las penurias de la población fue la filántropa norteamericana Clara Barton, fundadora de la Cruz Roja en su país, quien desde el 18 de julio se dedicó intensamente a la distribución de alimentos. Los santiagueros en gesto de agradecimiento por su proverbial ayuda humanitaria, erigieron un monumento en su honor en la Avenida Michaelson, más conocida como la Alameda de Michaelson, frente a los muelles de la ciudad.

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