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Conducta: un año después de la película que ha dejado huella en Cuba

Conducta: un año después de la película que ha dejado huella en Cuba

Publicado por Leyden Figueredo el 18 de Mayo del 2015

Dicen que la educación comienza por casa, pero que sucede cuando en el hogar no hay quien transmita esa educación y la única salvación para cualquier niño sería la escuela. “Conducta”, la película que se concibió como un filme taller para un grupo de alumnos de la Facultad de Medios Audiovisuales del ISA (Instituto Superior de Arte), puede decirse que se ha convertido en un hito de la  cinematográfica cubana de estos tiempos por la manera en que trata la relación de solidaridad y respeto entre una maestra, Carmela, y su estudiante Chala, un niño de 11 años que vive en La Habana en un entorno de violencia y precariedad.

Es un film que enorgullece, emociona, no baja la guardia de la tensión, saca lágrimas. Su estreno en Cuba  y en el mundo ha sido de un formidable éxito de público y buena acogida por la crítica. Su argumento convence, aunque evidencia, de inicio a fin, lugares comunes de frívolas y machacadas historias. Es predecible, pero llega al corazón destacando por encima de todo, el excelente trabajo actoral.

Los comentarios sobre el filme tardarán buen tiempo en desaparecer puesto a que es la película cubana que más ha impactado en 20 años  luego del estreno de  “Fresa y Chocolate”, exponiendo el mensaje clarísimo de que todos tienen la oportunidad de cambiar.

Un año después de su estreno la puesta sigue haciendo historia por su trama que no aburre y por el buen trabajo y gusto que reflejan todos los actores que estuvieron involucrados en la misma.

Si preguntamos por las calles de Cuba encontraremos criterios de quienes la han visto varias veces y aun sienten la  misma conmoción como si fuera su primera vez porque “Conducta” cuenta con 100 minutos capaces de tocar el alma de la dignidad para apelar a la comprensión y razón sobre la integridad de los principios del espectador.

“Conducta” se ha convertido en  un filme intrépido con una historia de alcance universal por haber abordado con gran maestría la realidad cubana, y  por sus aportes  tanto estéticos como  artísticos presentes en  los complejos procesos de la sociedad cubana.

La película arranca muy floja, casi parece que no pasa nada y realmente, tampoco ocurre nada grave, sino que todas las historias van cobrando importancia cuantos más minutos se llevan vistos, es más, tras pasar la barrera del ecuador de la producción todo cobra un interés especial, dan ganas de seguir viendo que ocurre en la vida de Chala y los que le rodean porque se aprecia el cambio, se aprecia que poco a poco todo empieza a dar sus frutos.

¿Cuántos premios ha alcanzado? Nominada al Oscar, Ganadora del Premio al Mejor Largometraje Internacional en el Festival Internacional de Cine de Mérida y Yucatán, mejor Película Extranjera en la edición 29 de los Goya, que otorga la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España; el Premio Coral del 36 Festival de Cine Latinoamericano de La Habana 2014; en el 17 Festival de Cine Español de Málaga fue reconocido con la Biznaga de Plata al Mejor Largometraje en la sección Territorio Latinoamericano y en las categorías de Mejor Dirección y Mejor Actriz, así como el Premio del Público.

A pesar de ser un drama social muy duro, triste y conmovedor; su  éxito se debe a que el debate que ha generado enrola la triste realidad de que  aunque aún existen profesores como Carmela y  también los hay quienes reniegan de un estudiante  ya sea por sus orígenes  o por la  posición social de los padres.

Calificado por muchos como un filme necesario, “se trata de la película que nuestro país necesitaba” opina  el cineasta pineda Barnet.

Su realizador, Ernesto Daranas, laureado director  de “Los dioses rotos” (su ópera prima),  “Los últimos gaiteros de La Habana”, y el telefilme “¿La vida en rosa?”, por señalar tres de sus obras más premiadas; con esta cinta enfatiza su vocación de narrador de historias transparentes.

Además no solo dio en el blanco con el contenido, sino también en lo formal, por eso “Conducta” tiene ya un espacio reservado entre los clásicos del cine cubano por dar una  lección de vida dura pero conmovedora.

El espíritu polémico, artístico y comprometido con su realidad del cine cubano sigue vivo y se mantendrá con películas como esta. Los niños que no eran artistas profesionales ahora han entrado por entero en el mundo del espectáculo, Armando Valdés (Chala) después de “Conducta” perdió el nombre. “Todos me dicen Chala, hasta mis padres me lo dicen, ya no me parece extraño. Después de Conducta perdí el nombre. Da lo mismo si me dicen Mandy, Armando, o Chala.”

Su vida ha cambiado mucho, antes de la película quería ser biólogo marino y ahora ya ha debutado hasta en videos musicales.

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