Síguenos:

Cine latinoamericano, capital Berlín

Cine latinoamericano, capital Berlín

Publicado por Juan Gavasa el 13 de Febrero del 2014

Un día de cine latino en la Berlinale. De las tres películas a concurso ayer, dos tenían producción hispana. La peruana Claudia Llosa, autora de una de ellas, No llores, vuela, ya sabe lo que es triunfar en Berlín: con su anterior largometraje, La teta asustada, ganó el Oso de Oro en 2009 y fue candidata a los Oscar. Ahora Llosa ha rodado en Canadá, con Jennifer Connelly, Mélanie Laurent y Cillian Murphy, en inglés, pero con un presupuesto 80% español. La otra película protagonista ayer en el festival fue La tercera orilla, de la argentina Celina Murga, que cuenta con un título de crédito de esos por los que se pelearía cualquier director, y que hacen salivar a los espectadores: “Productor ejecutivo: Martin Scorsese”.

Además, en la Berlinale siguen las proyecciones de la película brasileña Praia do futuro, de Karim Aïnouz, que el martes debutó en la competición sin acabar de convencer. Mucho mejor le ha ido a Ártico, del director español Gabriel Velázquez, que en la sección Generation deja estos días buena huella gracias a su vuelta a sus dos temas favoritos: los adolescentes conflictivos y la familia.

En realidad, la familia parecía el leitmotiv de ayer en la Berlinale. Con No llores, vuela, Llosa vuelve al lugar del crimen. Este festival la catapultó en 2009, y logró que ayer pudiera presentar otro de sus dramas, aunque hipervitaminado. Prosigue con los paisajes desolados, aunque, como la misma cineasta afirma, “he salido de mi zona de confort”. Ahora la desolación es helada, fría, y la historia transcurre en dos épocas, aunque en el mismo lugar hostil: el norte de Canadá. La acción avanza en ambos tiempos: por un lado está Nana (Jennifer Connelly), que intenta sobrevivir con dos hijos, el pequeño con una enfermedad degenerativa que podría curar un famoso curandero; por otro, el hijo mayor (Cillian Murphy), cetrero de profesión, intenta desembarazarse de la presencia de una periodista (Mélanie Laurent), que desea indagar en su pasado y en su madre. “Me interesa mucho el lado primario de los seres humanos, ese bullir que estalla, que normalmente acallamos. Por ejemplo, el grito de una madre dolida. Cuando no encontramos respuestas como personas, buscamos alternativas, y así surge lo sagrado”, explica Claudia Llosa.

No le interesan los milagros —en la película no se ven las curaciones—, sino “esa necesidad de atribuir poderes extraordinarios a hechos ordinarios”. De ahí la pequeña aproximación que aparece en el filme sobre el arte: “Porque el primer arte lo iniciaron artistas que creían en lo que imaginaban, por tanto era mágico. Para mí no hay nada más mágico que el canto de una madre arrullando a su hijo, que parece el canto de un chamán”. No llores, vuela habla también de la maternidad. “Mi protagonista debe alejarse de la luz, dejar atrás a los hijos para llegar a otro lado”, apunta la directora. Es curioso: el personaje masculino, como pocas veces se ve en el cine, vive a remolque de las decisiones de los femeninos. “Me gusta la idea de que en realidad importen y a la vez no el género de ellos. No me preocupa el cable de electricidad, yo lo que quiero es que pase y se encienda la luz”. Aunque hubo aplausos en el pase, la película no acabó de convencer a los críticos: el riesgo de la apuesta dejó un poco fríos a los espectadores de la Berlinale.

Link To Full Article: 

Facebook comments



Monthly newsletter featuring articles hand picked by our country managers from the best content across PanamericanWorld.



Monthly newsletter featuring articles hand picked by our country managers from the best content across the Caribbean Region on PanamericanWorld.