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El cine cubano independiente es real

El cine cubano independiente es real

Publicado por Miguel Ernesto el 08 de Abril del 2014

La producción audiovisual independiente en Cuba ha encontrado en la Muestra de Jóvenes Realizadores un escenario ideal, donde los creadores pueden compartir criterios, conocer nuevas maneras de hacer y gestionar sus productos. Además, este evento anual, que ya celebró su decimotercera edición, ofrece  un espacio para la proyección pública de contenidos que, de otra forma, recibirían una menor divulgación.

La Muestra es organizada por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), aunque por tercer año consecutivo volvió a autofinanciarse, con dinero proveniente, entre otras empresas, de Jameson. El evento convoca habitualmente a jóvenes realizadores y también a guionistas, fotógrafos, editores, diseñadores, actrices y actores de todo el país, siempre menores de 35 años.

Esta vez se presentaron 56 materiales, de ellos 29 películas de ficción, 15 documentales y 11 cortometrajes de animación, realizados en su mayoría por estudiantes de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA), de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV), por periodistas, comunicadores sociales y diseñadores.

Uno de los elementos distintivos de este evento es que las producciones son realizadas de manera independiente y los jóvenes realizadores aprovechan las nuevas tecnologías—cámaras de los móviles o cámaras de video de gama baja—para contar historias que en raras ocasiones son reflejadas por los medios masivos de comunicación, como el fraude en las escuelas, la doble moral, la prostitución, la censura, la violencia de género y el acoso sexual.

La importancia de la Muestra la resaltaron los propios concursantes este año. Para la periodista tunera Menfesí Eversley quien presentó el documental “Pedrito antes del agua”, “la Muestra ha devenido en una especie de termómetro de la calidad del audiovisual cubano, ya sea hecho con los discursos o con los diferentes códigos por regiones o la visión de los que habitan en la capital del país. Al final, el resultado es que lo mejor hecho por jóvenes viene a parar a la Muestra y lo vemos, compartimos, debatimos, apreciamos las tendencias, los formatos, los soportes con los que más se están trabajando. Pero, sobre todo, vemos cuáles son las inquietudes que están saliendo de los jóvenes que están queriendo ser discutidas, debatidas, mostradas desde nuestras interpretaciones”, aseveró.

Para David Moreno quien mostró su cortometraje de ficción “Utópica”, la Muestra también es importante, porque le ha dado la posibilidad de relacionarse “con una serie de personas que estando en otra provincia nunca tendrías acceso a ellas y hace que te conozcan, que la gente se interesen por tu proyecto si es interesante y, sobre todo, hace que se proyecte por primera vez tu trabajo en un cine importante.”

Una idea similar defiende Adolfo Mena quien estrenó su corto de ficción “Miénteme bien Jackie Chang”, en codirección con Grehtel Castillo. Para él, la Muestra le ha permitido desarrollar proyectos. “Da la posibilidad también de participar en eventos teóricos que ayudan a la formación profesional de cada uno de nosotros y de legitimar su trabajo y legitimarse uno mismo como realizador y estar dentro del medio para seguir estableciendo contactos y relaciones para poder seguir trabajando. El tema de legitimar está en el hecho de que tu trabajo no se queda en casa, sino que circula en el medio, se da a conocer”, explicó.

Las diversidades de estilos, estéticas y temáticas atraen al público; pero, incluso aunque el comité organizador haya fortalecido la selección de las propuestas para elevar la calidad de la Muestra, no todos quedan satisfechos con lo visto. El reconocido director de cine, Jorge Molina, recomendó a los jóvenes realizadores cubanos que para “contar historias uno debe tener una experiencia de vida medianamente interesante o saber localizar buenos personajes.”

Además, Molina explicó que era necesario que los futuros cineastas observaran todo tipo de cine, desde el paradigmático hasta el comercial. “Hace años está pasando, en el audiovisual cubano, que los jóvenes se mandan a correr sin antes saber caminar”, aseguró.

PROBLEMAS PARA LA PRODUCCIÓN INDEPENDIENTE

La producción audiovisual independiente en Cuba atraviesa por varios problemas, desde la obtención de financiamiento para la concreción de los proyectos hasta la divulgación de los productos.

De acuerdo con Eversley, “hay que destrabar un poco los canales de producción, hay que ver cómo a los realizadores independientes se les da el acceso a la información para producir, sobre todo documentales. Desde el punto de vista del contenido es más fácil trabajar la ficción, la animación, pero en el documental se obstaculiza mucho el acceso a las fuentes y como estos están más pegados a la realidad, como se toma de ella para mostrar para construir un discurso o mostrar algún fenómeno, algún problema de la sociedad, sin esa base es casi imposible producir.”

Para el reconocido cineasta Fernando Pérez, director de películas antológicas del cine cubano como “La vida es silbar” y “Clandestinos”, el mayor obstáculo que enfrentan los jóvenes realizadores es la inserción de sus productos en los circuitos de distribución y exhibición en los cines del país.

“El cine hecho por los jóvenes no está en las salas y mucho menos en la televisión”, argumentó Pérez. Una idea similar defiende la realizadora Mónica Batard, “yo creo que faltan espacios de difusión para las obras, quizá por el propio hecho de no venir de ninguna institución, de ser independiente. Ni la televisión ni el cine cubano tienen un espacio asiduo para mostrar todos nuestros trabajos. Entonces uno los hace pasando una serie de vicisitudes y después dices ¿dónde la pongo? para que donde haya un crítico también vea y analice mi obra. Eso no lo hay.”

Ante estas realidades cobra mayor importancia la Muestra y otros eventos con objetivos similares como el Festival del Cine Pobre que se celebra en el poblado de Gibara, en Holguín y el Festival Imago de la FAMCA.

COOPERATIVAS CULTURALES, ¿LA RESPUESTA A LOS PROBLEMAS?

Una de las principales demandas de los jóvenes realizadores cubanos es recibir un mayor respaldo jurídico, a través, por ejemplo, de la aprobación de las “cooperativas culturales”. La ampliación del trabajo “por cuenta propia” que incluye la formación de “cooperativas agrícolas y no agrícolas” ha sido uno de los puntos fuertes de las reformas económicas implantadas por el gobierno de Raúl Castro; sin embargo, a determinados sectores, como el de la cultura, no se le permite crear este tipo de asociaciones que reciben personalidad jurídica. Con la nueva Ley de inversión extranjera, las cooperativas podrían asociarse con capital foráneo.

“Las cooperativas culturales son un propuesta atractiva, gracias a la cual podemos contar con una personalidad jurídica”, declaró la experimentada realizadora Magda González Grau quien se encuentra al frente de una comisión que estudia una propuesta sobre esta temática que podría presentarse al Departamento jurídico del Ministerio de Cultura.

De acuerdo con Pedro Luis Rodríguez, un joven realizador que también forma parte de la dirección de la Muestra, “no es un trabajo terminado, pero tenemos que pensar en que el país está cambiando y las cooperativas culturales son la opción que tenemos a la mano en el contexto actual.”

Fernando Pérez considera que el no reconocimiento de la legalidad de las producciones independientes representa un problema que debería resolverse cuanto antes. “Es necesario que se regule nuevamente todo el sistema de producción, distribución y exhibición del cine en Cuba para dinamizar lo que ha estado regido por el ICAIC hasta el momento. El sistema que respondió a la creación del Instituto en los años 60, tiene que actualizarse, transformarse, y modificarse”.

Según Moreno, con la formación de cooperativas culturales que permitirían la creación de productoras independientes, “creo que se resolvería más del 50% de los problemas que tenemos ahora mismo para desarrollar y producir.” Otro realizador, René Alejandro Díaz, asegura que existe un “burocratismo tremendo, un papeleo y hasta que no se legalice la figura del productor independiente va a ser muy complicado que los artistas independientes accedan a diversos fondos, a diversas becas que otorgan algunas instituciones.”

La directora de la Muestra, Marisol Rodríguez, enfatiza una idea que parece clave: “el proceso de cambios en el ámbito del audiovisual en Cuba debe ser profundo, para que la transformación sea auténtica.”

La mirada de los jóvenes realizadores cubanos sigue centrada en temas por lo general polémicos. Dotados de celulares, cámaras amateurs y, especialmente, con muchas ganas de decir, ellos también se han convertido en cronistas de su tiempo. 

Por M. Gómez con información de A. Ruiz. PanamericanWorld. La Habana

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