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Cinco emprendedores exitosos en Cuba

Cinco emprendedores exitosos en Cuba

Publicado por PanamericanWorld el 02 de Julio del 2015

En la década de 1990 surgieron en Cuba los primeros negocios privados, conocidos también en la Isla como “trabajos por cuenta propia”. Una de las medidas más significativas de las reformas económicas impulsadas por el gobierno de Raúl Castro fue la ampliación de las licencias para este tipo de trabajo, lo cual conllevó a un florecimiento de la iniciativa individual. PanamericanWorld conversó con cinco de estos emprendedores que han tenido éxito con sus negocios.

Jabones naturales con hechizo de brujas

Sandra Aldama Suárez decidió, desde 2010, dejar a un lado su profesión (Defectología) para comenzar a ejercer el trabajo por cuenta propia.

En 2013 abrió su tienda, D`Brujas, ubicada inicialmente a unas casas del famoso bar La Bodeguita del Medio y ahora en los Almacenes San José de la Avenida del Puerto, donde comercializa actualmente más de diez tipos de jabones confeccionados por ella misma y con una base importante de ingredientes naturales (zeolita, manzanilla, miel, café, coco, cacao…). El boom internacional de la cosmética natural y el aumento de la conciencia ecológica de las personas han sido claves para la buena acogida del producto.

Al inicio solo se vendían dos o tres jabones al día, pero esa cifra hoy ha aumentado a más de 25. Al contrario de lo esperado, la mayoría de los clientes son cubanos entre ellos interesados en comprar al por mayor; aunque también hay una cifra considerable de extranjeros, entre los cuales destacan algunos canadienses que ya son consumidores habituales.

A pesar de llevar poco tiempo en el mercado, los jabones D`Brujas han triunfado. En estos momentos son los únicos de su tipo que se producen en el país y, además, su dueña ofrece la posibilidad de realizar pedidos de gran formato por encargo. Su curioso empaque es otro de los atractivos.

Sandra sueña con un mayor abastecimiento de materias primas y la posibilidad de tener un local más grande donde puedan estar, en el mismo espacio, la tienda, la fábrica de jabones para que las personas observen cómo es el proceso y un pequeño huerto para cultivar las plantas que utiliza.

Clínica para celulares

En 2010, Roberto Carlos Vidal, “Carluchín” como todos lo conocen, abrió un taller para reparar teléfonos celulares en su casa. En esa época contaba con muy pocas piezas, solo tenía los instrumentos básicos. Luego viajó a Ecuador, uno de los pocos países libre de visado para ciudadanos cubanos, y allí adquirió otros insumos que necesitaba.

Su iniciativa tuvo mucha demanda y le permitió expandirse. Hoy “La Clínica del Celular” brinda servicios en cuatro sucursales ubicadas en varios puntos de la capital.

Independientemente de la inexistencia de talleres similares y de la calidad de su desempeño, la campaña de promoción y marketing del negocio ha sido uno de los factores de éxito. En la “Clínica del Celular” se puede cargar gratis el teléfono, se reparan equipos, se instalan sistemas operativos y se recuperan los dañados, además se mantiene la aplicación para móviles Isla Adentro que desarrollaron ellos mismos, con el objetivo de ofrecer una información amplia y detallada de servicios gastronómicos, de alojamiento, ocio, transporte entre otros.

Estos jóvenes también aspiran a diversificar los servicios que ahora brindan. Ellos quisieran que existiera la posibilidad legal de vender equipos y accesorios, así como rentar líneas y equipos a clientes nacionales  y extranjeros.

Juego con pistolas

                                     

ADIT es otro de los negocios por cuenta propia que ha tenido éxito en Cuba. Las siglas responden a los principales objetivos de sus creadores: Aventura, Diversión y Tecnología. Pistolaser es el primer producto de este grupo y ha tenido muy buena acogida en el mercado. Este juego, de carácter competitivo, simula combates con tecnología infrarroja y aunque al inicio las personas tuvieron temor, hoy la demanda es mayor de la que pueden asumir.

Rafael Martínez abandonó la carrera de Biología para dedicarse por completo a esta actividad desde 2013, junto a su socio Ulises Amador. Ellos querían romper paradigmas y por eso su propuesta mezcla la tecnología y el reciclaje. Si bien las pistolas y los chalecos son juguetes tecnológicos adquiridos en el extranjero, el campo de batalla está ambientado, casi en su totalidad, con materiales reciclados y el software que utilizan para contabilizar el puntaje de cada participante fue personalizado por ellos.

El primer campo de Pistolaser en Cuba tiene capacidad para quince jugadores quienes disputan para ocupar una de las plazas gratis del torneo que se organiza cada cuatro meses al que acceden los de mayor cantidad de puntos acumulados.

Entre los problemas que ellos identifican como frenos a su negocio están las limitaciones del acceso a materias primas para producir sus propias pistolas y el escaso acceso a Internet, plataforma donde se pretende que, en un futuro, se puedan seguir los torneos en tiempo real.

Diseño e impresiones

José Serra Colina es técnico medio en Diseño Gráfico e Informacional. Desde 2002, cuando abandonó el trabajo con el Estado, comenzó Ctrl+P, su negocio particular, donde ofrece  servicios de diseño e impresión en varios soportes que van desde los más sencillos como papel hasta otros complejos como la lona, el vinilo, el cristal y los textiles. Además, allí se hacen carteles lumínicos, letras corpóreas, pegatinas, corte y grabado láser.

La ubicación de Ctrl+P es privilegiada, pues se encuentra en la calle 23, una de las avenidas más populares de La Habana. Serra Colina reconoce que tiene competencia, pero el buen trabajo de él y sus compañeros junto a la calidad de los equipos que posee son factores claves para garantizar su éxito. Sin embargo, asegura que para mantener esa tendencia necesita un mayor acceso a los diferentes materiales que se comercializan en las tiendas cubanas, pues en ocasiones escasean y son costosos.

Comida cubana para el mundo

La Guarida fue uno de los primeros restaurantes privados en Cuba, conocidos popularmente como “paladares”. Abrió sus puertas el 14 de julio de 1996 en el mismo lugar donde se filmó la multipremiada película cubana “Fresa y Chocolate”, factor clave para el posterior éxito del establecimiento.

Muchos dicen hoy que La Guarida, ubicada en un majestuoso edificio multifamiliar del siglo XX en Centro Habana, es el mejor paladar del país. Su dueño, Enrique Núñez del Valle, dejó a un lado su taller de electrónica para iniciar esta nueva aventura.

En estos momentos, cada noche, quince cocineros especializados pueden atender a un centenar de personas al mismo tiempo. La platos típicos cubanos, así como la coctelería tradicional son muy demandados por los clientes que también podrían optar por la cocina internacional. En la carta menú que enriquecen con nuevos platos cada año, se ofertan también recetas que datan de la fecha de fundación y han sido bien acogidas.

Núñez del Valle, quien junto a su esposa administra el negocio, no necesita mucho más para la salud de La Guarida, pues ya cuenta con sobrado prestigio internacional. Pero tiene un pequeño sueño: que los cubanos “de a pie” puedan cenar en su restaurante, hasta ahora privativo, por mucho, para el salario promedio de los trabajadores de la Isla.

Texto y fotos: Nadia Herrada Hidalgo, PanamericanWorld, La Habana

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