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El Banco Central a 25 años de su autonomía: ¿Éxito o fracaso?

El Banco Central a 25 años de su autonomía: ¿Éxito o fracaso?

Publicado por José Peralta el 22 de Octubre del 2014

El próximo viernes el ente rector realizará una conferencia en la cual conmemorará un cuarto de siglo desde que se declaró su independencia constitucional, tiempo en el cual numerosos eventos y escenarios económicos sucedieron, pero al final de cuentas, los expertos aprueban su accionar y su aporte sobre el desarrollo económico nacional.El próximo viernes el ente rector realizará una conferencia en la cual conmemorará un cuarto de siglo desde que se declaró su independencia constitucional, tiempo en el cual numerosos eventos y escenarios económicos sucedieron, pero al final de cuentas, los expertos aprueban su accionar y su aporte sobre el desarrollo económico nacional.

A pesar de que la creación del Banco Central de Chile data desde hace casi 90 años, fue recién el 10 de octubre de 1989 cuando la institución logró la autonomía constitucional, mediante la Ley 18.840, la que también precisó los objetivos que deben ser cautelados por el organismo. La estabilidad del valor de la moneda y el normal funcionamiento de los pagos internos y externos.

Desde aquel momento hasta la fecha, en que se cumplen 25 años de independencia, hubo una gran cantidad de cambios de escenarios y eventos en los cuales el BC tuvo un rol prioritario, incluso algunos de los cuales terminaron con la salida del presidente de turno.

Sin embargo, transversalmente los agentes del mercado valoran en forma importante lo realizado por el Central en el último cuarto de siglo, sobre todo considerando justamente su mandato: bajar y mantener controlada la inflación.

Y es que para ser precisos, al comienzo de la autonomía el ente rector recibió un Índice de Precios al Consumidor (IPC) que superaba el 20% anual, situación muy diferente a la que se ha registrado en las últimas décadas. 

De hecho, el promedio inflacionario de los últimos diez años (entre 2003 y 2013) se ubica en 3,2%, prácticamente en la meta de la institución.

Es por ello que los expertos consideran que el objetivo de disminuir y estabilizar la inflación es una meta absolutamente lograda, lo que implicó un aporte directo al buen desarrollo de la economía nacional en los últimos años, más allá de escenarios complejos, lo que incluso en algunos momentos ha abierto el debate respeto a si el BC debiera o no apuntar a fijarse otras metas macroeconómicas, como ocurre en algunos otros países.

Un gran aporte y sin amenazas

El economista y ex decano de la Facultad de Economía de la Universidad Católica, Francisco Rosende, señala que “la autonomía del BC ha tenido un logro realmente destacable en términos de instalar como un objetivo amplio y compartido el logro de la estabilidad macroeconómica y particularmente el logro de la estabilidad de precios”, precisando que “para muchas generaciones jóvenes resulta natural tener tasas de inflación de un dígito y se incomodan cuando ésta se aleja de la meta del BC, pero eso dista mucho de haber sido la realidad que conoció nuestro país durante la mayor parte del siglo pasado”.

En esta línea, descarta que en algún momento la autonomía se haya visto amenazada, aunque reconoce que al comienzo “fue un poco difícil, porque habían dudas de cómo iba a funcionar esta institucionalidad. De hecho, algunos sectores plantearon aprensiones, tanto respecto a la forma en que se elegirían los consejeros, como a los objetivos y la relación con el gobierno, pero hoy es algo que ya está bastante consensuado”, sostiene.

Y es que efectivamente a mediados de 1991 en el Congreso se unían parlamentarios para debatir sobre la “excesiva autonomía” del BC, aunque eso no pasó a mayores. 

Al respecto, Patricio Rojas, economista de Rojas & Asociados, afirma que la autonomía “ha implicado un cambio sustancial en la manera de hacer política económica en Chile, ya que hoy nadie discute las ventajas que tiene la baja inflación y la capacidad técnica que tiene el BC. Por ello claramente ha tenido un aporte significativo al crecimiento económico del país y por ende nos hace sentir orgullosos de la institución”.

Por su parte, Felipe Morandé, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Mayor y ex ministro de Transporte, apunta que “la principal contribución ha sido cumplir con su objetivo de mantener la estabilidad de precios -una inflación baja y estable- más allá de los vaivenes políticos y de los cambios de escenario económico. Esto es un requisito fundamental para un sano funcionamiento de la economía”.

En tanto, el ministro de Economía Juan Andrés Fontaine, enfatiza que “lo más notable y satisfactorio es la fuerte adhesión al concepto de autonomía para el BC que se aprecia en casi todo el arco político. En Brasil el tema ha sido objeto de intensa polémica durante su proceso electoral. Acá se entiende transversalmente que esa independencia es una suerte de seguro para el buen funcionamiento de la democracia y la economía”.

Asimismo, añade que la institucionalidad permitió “llevar la inflación desde cifras de dos dígitos a algo en torno al 3%, servir de dique contra las aventuras fiscales (que le obligarían a subir los intereses, lo que a nadie le gusta) y contribuir a la salud del sistema financiero”.

Momentos complejos

Tal como se mencionaba anteriormente, desde 1989 a la fecha el BC no ha estado exento de episodios complejos.

En esta área entran por ejemplo la renuncia del entonces presidente del BC, Roberto Zahler, en junio de 1996, a meses de cumplir su mandato, luego de discrepar fuertemente con los demás consejeros del ente rector respecto de cómo se pactaba la deuda subordinada arrastrada de la década anterior.

Asimismo, su sucesor Carlos Massad, también terminó renunciando antes de su período legal al BC, luego de que en marzo de 2003 estallara el caso Inverlink-BC, en el cual su secretaria Pamela Andrada fue acusada de entregar información privilegiada.

En tanto, en materia económica, Massad tuvo que lidiar también con la crisis asiática de 1998, elevando la tasa de interés hasta en un 14% real, y ampliando la banda cambiaria.

De todas formas los expertos consideran que esos fueron casos puntuales, y que no ha afectado la imagen y credibilidad de la institución.

“Siempre van a surgir cosas en el camino. Lo de Inverlink fue algo bastante puntual y no institucional, y el BC reaccionó a ella y no se dio un cuestionamiento al marco institucional. Mientras que lo de la deuda subordinada todavía se estaba haciendo cargo de las dificultadas de una crisis muy aguda, y eso implicaba un proceso de ajuste lento. Por tanto, no veo que eso haya comprometido la confianza”, comenta Rosende.

Coincide Rojas, quien señala que “los escenarios más complejos sin duda han sido los que involucraron las salidas de los presidentes, más el años de la crisis asiática, donde puede haber alguna crítica por el alza significativa de la TPM que terminó acrecentando el problema de la actividad. Pero con todo, son casos fundamentalmente puntuales y que no perjudicaron la credibilidad, porque quienes los reemplazaron fueron validadas pro el mercado”.

Asimismo, Fontaine apunta que “no me parece que la deuda subordinada, ni en general la falta de patrimonio del BC, en verdad hayan afectado su credibilidad y efectividad, como se temía. Mientras que los errores cometidos (como Inverlink), claro que afectan la confianza, pero en la medida que fueron subsanados con prontitud no tuvieron efectos permanentes”.

Mientras, Morandé destaca los mismos episodios mencionados, agregando que “otro momento complejo fue el que se planteó con la crisis financiera post Lehman Brothers, el que requirió de una acción muy decidida del BC relajando drásticamente su política monetaria”.

Solo una meta y las tareas para adelante

El buen trabajo realizado a grandes rasgos por el BC, y que es ampliamente validado por el mercado, ha abierto el debate respecto a otros objetivos que podrían ser parte de las metas del ente rector, situación que no está lejos de lo que sucede en otras partes del mundo, como en EEUU, donde el organismo también tiene como mandato el crecimiento del empleo.

Sin embargo, a juicio de los economistas, el mandato se debiera mantener sólo en la estabilización de la inflación, a través de la política monetaria.

Fontaine, por ejemplo, menciona que efectivamernte “es un tema que ha sido muy debatido en el mundo con motivo de la Gran Crisis de 2008-09. Se dice que el FED fue mas proactivo que el BCE, porque el primero tiene entre sus objetivos defender el empleo y el otro no. Pero también cabe otra interpretación: que simplemente el FED hizo mejor la tarea estabilizadora. Personalmente pienso que es inconveniente relativizar el mandato estabilizador de un banco central, colgándole mas objetivos. Sus herramientas para influir sobre el crecimiento y el desempleo son de alcance muy limitadas y la tentación de granjearse amistades políticas en el intento, demasiado poderosa”.

Lo que comparte Rosende: “Es cierto que en EEUU tienen el objetivo de altos niveles de ocupación, pero eso no tiene nada que ver, en absoluto, con la política monetaria, lo que es una fuente de tensión”, advierte.

Por su parte Rojas, tampoco comparte la idea de una nueva meta, “porque entregarle muchos más objetivos al BC considerando que tiene solamente un instrumento sería completamente complicado”.

Sin embargo, Morandé abre una puerta. “Es posible que, como se debate en el mundo entero, el BC debiera considerar un concepto más amplio de inflación para determinar sus metas y objetivos, como uno que incluya las alzas de precios de activos, tanto reales como financieros”, aludiendo a el propósito sería evitar burbujas financieras.

En cuanto a los desafíos del organismo, existen distintas opiniones y propuestas.

Rosende, por su parte, sugiere “la implementación de una política monetaria financiera que cautele de manera efectiva la estabilidad de la liquidez de la economía chilena”, y advierte como desafío, las presiones que existirán sobre la política monetaria por un menor crecimiento de la actividad en los próximos años. 

Rojas, en tanto, comenta que “probablemente el BC irá avanzando en transparencia, y con nombre y apellido van a tender a identificar los que digan los consejeros. Además, otras cosa que se podría ver en el futuro tiene que ver con la accountability, que en el fondo implica que el BC muestre alguna responsabilidad frente a algunos hechos, como se ha avanzado por ejemplo en Nueva Zelanda”.

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