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Bahamas, un recorrido por el paraíso de corsarios y piratas

Bahamas, un recorrido por el paraíso de corsarios y piratas

Publicado por PanamericanWorld el 01 de Abril del 2016

Al archipiélago de las Bahamas, compuesto por 700 islas, se retiraban los bucaneros para disfrutar de sus botines. En la actualidad sigue siendo un paraíso de playas, arrecifes, marisco y ron que también apuesta por el arte y el diseño local.

No es una exageración. Bahamas llegó a convertirse, de forma oficial, en una república independiente en toda regla, la de los piratas. Era la época de la conquista del Nuevo Mundo, en la que los españoles volvían a casa en sus galeones después de hacer las Américas cargados de oro. Y ahí estaban los bucaneros a sueldo de la Corona británica para interceptar el envío a tierras ibéricas.

Si lo hacían con éxito, el destino para jubilarse con tremendo botín eran las todavía paradisíacas Bahamas, hasta arriba (entonces y ahora) de playas de arena ultrafina blanca (o rosa, como la de Pink Sand Beach, en Harbour Island), aguas que figuran entre las más transparentes del mundo, manglares XXL, cuevas submarinas, marisco a destajo, arrecifes de coral, cerdos nadadores y... ron. Mucho ron.

Punto uno del decálogo de imprescindibles de todo buen pirata. De Barbanegra a Francis Drake o el capitán Roberts, el primer gobernador inglés. Lo de saquear 500 barcos en honor a su Graciosa Majestad tuvo algo ver en el nombramiento.

Escenarios de cine

También fue cosa del almirante poner nombre al lugar, Baja Mar, por la situación de las aguas. Pero a los británicos que vinieron después la «j» se les atragantaba, así que la cosa derivó en Bahamas. Sea como sea, los ecos bucaneros aún se dejan ver en ciudades como Nassau, capital de la isla de Nueva Providencia y del archipiélago entero (en ella viven 250.000 de los 350.000 habitantes totales), empezando por el nombre de las calles sembradas de edificios de estética colonial victoriana.

Barbanegra, Jack Sparrow y Piratas del Caribe siguen asomando en las tiendas de diamantes, relojes y perfumes libres de impuestos de la avenida principal, Bay Street, o en los cócteles que circulan alegremente en la hora feliz por los bares de Woodes Roger Walk, el paseo que da al puerto de los mastodónticos barcos de cruceros. Por algo Johnny Depp, protagonista de la saga cinematográfica (parte se rodó aquí, igual que Casino Royale, de James Bond, Cocoon o El silencio de los corderos), tiene casa propia (o mejor, mansión) por aquí.

Igual (y si no, la alquilan) que Beyoncé, John Travolta, Sean Connery, Shakira o Lenny Kravitz. Éste recaló en el Caribe por trabajo, ya que estudios de grabación como los Compass Point se cuentan entre los mejores del planeta. Por ejemplo, los Rolling Stones, Bob Marley, Eric Clapton, David Bowie han trabajado en ellos. Hasta los Beatles filmaron su película Help! en las islas en 1965.

¿Langosta roja o cangrejo?

Hay que añadir que Miami está a sólo 45 minutos de avión. Por eso, no extraña que todo esté hecho a imagen y semejanza de los estadounidenses, el público más fiel. Empezando por el tamaño de los platos: bestial. Ya puestos, hay que probar sí o sí la langosta roja, el cangrejo a la plancha y la sopa de conchas. También están muy ricas fritas. En Nassau, hay dos sitios clave: Potter's Cay, una hilera de coloridos locales de chapa debajo del puente que comunica con Paradise Island, o el Fish Fry de Arawak Cay, en West Bay Street. O lo que es lo mismo, el lugar donde dar con la versión bahamense de nuestro pescaíto frito. Hay que acompañarlo con la cerveza autóctona Kalik.

Muy cerca está la playa más auténtica de la capital, Junkanoo Beach. En ella igual dan masajes a 25 dólares que leen el tarot, hacen tatuajes o piercings, juegan al voley playa, se baila reggeaton en los chiringuitos (The Tiki Bikini Hut, Bahama Mama...) o le sirven un switcher, una típica bebida a base de cítricos. Mientras, a un lado, un grupo de hombres juega al dominó. Hay que ir a estos dos barrios para empaparse del ambiente más local de Nassau. Para las tiendas de Gucci y compañía, mejor Saffrey Square.

Si quiere arte, el panorama cultural está creciendo a pasos de gigante. Basta entrar en la National Art Gallery, levantada en una preciosa casona histórica de 1860, pero también en las modernas galerías de arte del centro o en los talleres de pintores afincados aquí como el francés Thierry Lamare. En cuanto a las marcas propias que triunfan en el extranjero está Bahama Handprints, que confecciona todo tipo de accesorios (bolsos, cojines, camisetas, monederos...) usando telas pintadas a mano en las que vuelcan la cultura y los parajes isleños. Es su inspiración.

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