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Adrián Peláez: "En Digital gana el que aprende a sumar"

Adrián Peláez: "En Digital gana el que aprende a sumar"

Publicado por Juan Gavasa el 11 de Febrero del 2015

Adrián Peláez se autodefine como curador y gestor de información, una manera práctica de explicar y etiquetar su amplio caudal de conocimientos y experiencia en el mundo de la comunicación, las comunidades y las redes sociales. Desde su actual residencia en Miami, este colombiano con ascendente venezolano sigue ejerciendo su activismo digital en las redes, analizando los rápidos cambios que se producen en el ecosistema digital y ejerciendo de influencer en América Latina. Es una de las voces con mayor autoridad. En la actualidad es además Director de Comunicación de Soweb y CDO en Wind2Share.  Colaborador también de PanamericanWorld, en esta entrevista ofrece una incisiva prospección del mundo digital y una serie de claves para entender lo que se nos viene encima.

Permítame decirle de entrada que para mí es un desafío presentarle de forma precisa. Qué es Adrián Peláez: ¿Experto en Social Media?, ¿Marketing digital? ¿Comunicación digital? ¿Un conector de personas? ¿Un generador de redes sociales? ¿Un intermediario de información, conocimiento y contactos profesionales? ¿Un gurú?

Muy buena pregunta. Me resulta imposible definirme, y creo que hacerlo me limitaría y etiquetaría a una sola mirada de todo este asunto digital, que no deja de sorprenderme. Es de las pocas preguntas que me dejan en silencio.  Afirmo junto a Isaac Asimov: La tecnología lejos de deshumanizarnos nos acercará al encuentro del otro.  Soy pues un curador y gestor de la información, eterno aprendiz, con la necesidad de  cada 24 horas actualizarse en un mar de conocimientos nuevos,  generados por muchas personas al mismo tiempo y en todas partes.

¿Gurú o experto? Dos calificativos que ahora abundan en el mercado y genera más dudas que certezas.  Soy un conector por excelencia, intermediario entre lo que me apasiona y la gente que me rodea. Mi lema: Conectando ideas, personas y oportunidades.

¿Es capaz de resumir de forma gráfica cómo han evolucionado las redes sociales desde su aparición?

Empezaría por darle reconocimiento a los foros de internet, esos primeros espacios que permitían que pocos pero suficientes personas se conocieran de manera virtual. Luego vinieron las salas de chat, que revolucionaron la manera de interactuar con las personas en tiempo real. Quizás por ese tono disperso, que raya en lo banal, muchos nos sentíamos culpables por “chatear”. Las redes sociales de hoy le dieron el espacio, la coherencia, quizás el pretexto a esa necesidad de comunicarnos, al valor de lo social, y a la vuelta del “Marketing de los buenos modales y Economía del agradecimiento” como lo afirma en su libro “The Thank You Economy” Gary Vaynerchuk.

Haría dos distinciones, el de la evolución de las herramientas y otro, el de la manera en lograr la comunicación y conformar comunidades. Porque Redes Sociales en su justa dimensión es un término que  ha alcanzado una definición superior a la herramienta, a la plataforma y a la aplicación; es decir, a la dirección web donde se aloja el punto de encuentro de las personas entiéndase: Facebook, Twitter, LinkedIn o Instagram. El valor de las redes está en ese afán de comunicarnos, mucho se habla de la web 2.0 como la integración de la comunicación bidireccional, pero sobre todo hay que mirar con detenimiento la conformación de comunidades con sentido de pertenencia e intereses en común gracias a estos hilos invisibles de lo digital.

Se ha venido cumpliendo la profecía del  Gurú en medios digitales Guy Kawasaki, de las comunidades como grupos micro segmentados por afinidad, valores e intereses. 

¿Tenemos perspectiva histórica para explicar en qué momento estamos dentro del proceso de revolución digital?

Sin duda la movilidad, la comunicación asíncrona,  entender que las nuevas generaciones son asertivas, lo social se supedita a compartir entre su grupo, o en su defecto entre sus pares. La generación Millennials que tanto ha merecido nuestra atención está ahora dando paso a los de la generación Z (hasta 20 años de edad). Y que se muestran como multitasking y orientados a consumir contenidos on demand. Es decir, escogen qué ver y a qué horas verlo. Esta generación del Netflix como algo normal, dará paso a los grandes mercados de creación de contenidos, que apenas anda en pañales. Presenciamos la revolución de las Smart Cities, del Big Data, de la disrupción en la  academia que sufre su propia transformación. De cómo, todo lo que somos como actores digitales, deja huella y es usado para ser medido, interpretado y procesado según sean los intereses de quienes pueden acceder y manipular semejante cantidad de data.

¿Hacia dónde vamos?

La distracción del futuro será desconectarnos y vivir la vida. Ahora vamos hacia una conexión total de la vida presencial hacia lo digital. Internet de las cosas, impresiones 3D, geolocalización y ciudades inteligentes. Esto apenas empieza y se pone interesante. Silicon Valley ha exportado su modelo de emprendimiento con las startups. La escuela de negocios de Harvard tenía razón: no busques empleo, crea tu empleo. Hacía allá vamos, hacia una sociedad de profesionales y expertos Ad Hoc que unirán sus esfuerzos en proyectos. Evolucionaremos de  ser empleados a ser partners, socios, aliados...

¿Cuál va a ser la siguiente revolución? ¿Hacían dónde miran los que, como usted; manejan probablemente más información que el ciudadano medio sobre las tendencias digitales?

El share economy, es un buen ejemplo: UBER como por ejemplo está revolucionando el sector de transporte (taxis privados) odiado y amado, pero UBER es uno de los mejores ejemplos del share economy, de la democratización de las oportunidades. El bitcoin como moneda tiene mucho camino por andar. Pero algo pasará producto de tantos profesionales rompiendo limitaciones geográficas para ofrecer sus servicios. Exportar el talento, nunca se había hecho tan fácil como ahora, y hay una dimensión digital sin fronteras que nos acobija a todos.

Usted suele insistir en la importancia de generar alianzas, de forjar comunidades, de construir redes… ¿Dónde queda el individualismo? Parece como si cierta inspiración marxista se hubiera introducido en el relato sobre el futuro de las redes sociales, del emprendimiento digital, del ecosistema de startups… Ahora se habla de colectivizar ideas, compartir conocimientos, crear comunidades.

El que divide o resta en Digital, pierde. Gana el que aprende a sumar, a multiplicar a unir voluntades. Como dice mi maestro de Marca Personal, el español Andrés Pérez Ortega, el verdadero experto no es el que más sabe, sino el que sabe gestionar recursos y talento humano. La individualidad no debe ser confundida con egoísmo. El mal de nuestro tiempo ha sido la incapacidad de unir esfuerzos para ser parte de la solución y no del problema. La justicia y equidad nada tienen que ver con política, es algo más de inteligencia y sentido común.

¿Es la infoxicación uno de los males del siglo XXI?

Presenciamos la era de la tiranía de la información, no somos humanamente capaces de gestionar tanta cantidad de datos. Nuestros llamados expertos poseen: “un mar de conocimientos con un centímetro de profundidad”. El arte de muchos  será poder aprender a gestionar la información de manera inteligente. Las  profesiones ligadas a la gestión el conocimiento,  e-Learning, Data Driven, etc serán claves en el siglo XXI. Tratar de abarcar todo, nos vuelve ratones de páginas web y aplicaciones. Pongamos en práctica la capacidad de aprender a aprender, y así emprender.

¿Asistimos a un boom de influencers, gurús y líderes de opinión en redes sociales? ¿Qué quedará de ellos dentro de dos años?

Como las vallas de publicidad en las autopistas, hacen tanto ruido auto promocionándose que deberían estar prohibidas. Siendo más objetivos, la clave es entender que los influerces no se autoproclaman influencers, sino que ellos son influenciadores en tanto vayan de la tendencia a la incidencia. Bloggers, periodistas, artistas o los líderes de la industria son influencers naturales, no cualquier por tener twitter o instagram lo logra. Sin embargo, muchos seguirán naciendo, al ser la comunicación un talento innato en muchos. Por ahora diría: Influencers, “no son todos los que están y ni están todos los que son”. Los verdaderos se están despegando a años luz en calidad y cantidad de los vendedores de humo, y eso es bueno.

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