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Abreu y Gourriel, dos “novatos” cubanos en las mejores ligas del mundo

Abreu y Gourriel, dos “novatos” cubanos en las mejores ligas del mundo

Publicado por Miguel Ernesto el 18 de Julio del 2014

José Dariel Abreu y Yuliesky Gourriel pertenecen a una generación de talentosos peloteros formados en Cuba y que ahora brillan en las ligas profesionales más competitivas del mundo. Abreu, de 27 años, ha sido una enorme sensación con los Medias Blancas de Chicago en las Grandes Ligas estadounidenses; mientras, Gourriel, de 30, lidera a los Yokohama BayStars, en Japón. Sus historias tienen varios puntos en común, pero no pocos desencuentros.

Durante más de una década, Abreu fue uno de los bateadores más completo del béisbol cubano. Este cienfueguero, de un físico impresionante con su 1.91 metros de estatura y más de 110 kilogramos de peso, comenzó a destacarse desde las categorías inferiores y cuando debutó en la Serie Nacional, en la temporada 2003-2004, con solo 16 años, todos comprendieron que estaban en presencia de una futura estrella. En las diez campañas en Cuba, “Pito”—como le dicen fanáticos y amigos—terminó con un promedio ofensivo de 342, con 184 cuadrangulares y 593 carreras impulsadas, en 799 partidos.

Como parte de la selección nacional, Abreu intervino en varios eventos internacionales, entre ellos el III Clásico Mundial, en 2013. Allí Cuba no pudo incluirse en la semifinal, al caer ante Holanda; pero Abreu dejó una muy grata impresión, al conectar tres cuadrangulares e impulsar nueve carreras. En agosto de ese mismo año, el cienfueguero decidió que su etapa en la pelota cubana había terminado y salió del país. De inmediato varios scouts de Grandes Ligas se dieron a la tarea de observar al fornido slugger.

Los directivos de los Medias Blancas quedaron tan impresionados con lo que vieron que ofrecieron un contrato récord para un pelotero cubano: 68 millones de dólares por 6 años. Antes, los Dodgers de Los Ángeles habían pagado 42 millones por Yasiel Puig y los Atléticos de Oakland 36 millones por Yoenis Céspedes. Ambas inversiones dieron buenos resultados y, de seguro, en Chicago esperaban lo mismo de Abreu; aunque las dudas sobre su real capacidad ofensiva se mantuvieron hasta el inicio de la temporada 2014.

El enorme poder de Abreu y su capacidad para batear hacia todos los ángulos del terreno no tardaron en mostrarse, una y otra vez, en diferentes estadios de la Liga Americana. El cubano ha podido enfrentar con éxito a los más encumbrados lanzadores y aunque una lesión en el tobillo lo alejó de los terrenos durante dos semanas, su actuación en la primera parte de la campaña fue extraordinaria.

Abreu lidera las Mayores con 29 jonrones y marcha en el tercer puesto entre los máximos impulsadores, con 73 carreras traídas hacia el home plate. Con estas cifras parece el candidato de más fuerza para obtener la condición de Novato del Año, en la Liga Americana; aunque la lucha por este premio podría ser muy cerrada si el abridor japonés Masahiro Tanaka, de los Yankees de Nueva York, lograra recuperarse de una lesión en el codo. Tanaka ha brillado sobre el montículo, con 12 triunfos; pero su retorno al equipo solo se produciría a finales de agosto y todavía no está descartada la posibilidad de la temible operación Tommy John.

La temporada 2014 ha marcado un punto de giro en la inserción de peloteros cubanos en equipos de Grandes Ligas. Nunca antes tantos jugadores, formados en las Series Nacionales, habían alcanzado posiciones tan relevantes y la presencia de cinco de ellos en el Juego de las Estrellas, celebrado en Minnesota, marcó un hito.

Abreu es la figura clave en la alineación de los Medias Blancas; pero en ese equipo también se encuentran Alexei Ramírez y Dayán Viciedo. En los Dodgers, Puig se ha convertido en un jugador insustituible—polémico, pero muy eficiente con el bate—; mientras, en Oakland cuentan con Yoenis Céspedes, flamante doble campeón del Derby de Jonrones, para guiar a los Atléticos de regreso a la Serie Mundial. Ningún cerrador en las Mayores es más espectacular que el zurdo holguinero Aroldis Chapman, quien ya posee varios récords, entre ellos el lanzamiento más rápido en la historia de la MLB, a 105 millas por hora y el de mayor cantidad de partidos consecutivos en los que ha ponchado al menos a un oponente.

Los enormes cuadrangulares, los batazos oportunos, las rectas invisibles y el liderazgo dentro de los equipos de varios peloteros cubanos despiertan admiración en todas partes, también en Cuba donde, a pesar de que sus actuaciones no reciben ninguna cobertura mediática, los fanáticos están muy al tanto de todo lo que ocurre con sus jugadores en la Gran Carpa.

GOURRIEL, SENSACIÓN EN JAPÓN

Con la aplicación de una nueva política hacia el deporte, que permite la inserción de atletas cubanos en equipos profesionales, quedó abierta la puerta para que los peloteros pudieran jugar en ligas más competitivas, sin necesidad de establecer su residencia en otro país, como han tenido que hacer todos los jugadores que brillan en la MLB.

El “experimento” en la Liga Mexicana fracasó rotundamente para las autoridades cubanas, después de que se detectara el fraude con el pasaporte de Alfredo Despaigne y frente a la actitud hostil de la MLB que le prohibió a las ligas caribeñas firmar a un pelotero que mantuviera su residencia en Cuba. Ante esta situación, los directivos decidieron  lo que a todas luces parecía más atinado: mirar hacia Japón, donde se organiza la segunda Liga más potente en el universo beisbolero.

Los Gigantes de Yomiuri dieron el primer paso y ofrecieron 1,5 millones de dólares para llevar hacia Tokio a Frederich Cepeda, considerado el bateador más estable de la pelota cubana. Las cosas no le han salido bien al veterano espirituano quien comenzó como tercer bate del equipo; pero su bajísimo rendimiento lo ha mantenido en el banco. El anémico promedio de 171 (cinco jonrones y 15 carreras impulsadas) muestra claramente que Cepeda no ha logrado acostumbrarse al pitcheo preciso de los japoneses.

Poco después, el equipo Yokohama Baystars firmó a otro espirituano, aunque radicado en La Habana: Yuliesky Gourriel, probablemente el bateador más integral en la actualidad en la Serie Nacional. Gourriel recibió casi un millón de dólares por un año  y partió hacia Yokohama, con la misión de sacar a ese equipo del último puesto de la Liga Central. En menos de 30 partidos, el cubano ha tenido un notable impacto y podría hacer historia en el béisbol japonés.

Varios extranjeros han sido premiados en Japón como Jugador Más Valioso o Guante de Oro; pero ninguno se ha llevado el galardón de Novato del Año. En 26 desafíos, el cubano promedia para 340, con seis cuadrangulares, 16 impulsadas, un slugging de 621 y un OBP de 400. Con estas estadísticas sería el principal candidato al premio.

De acuerdo con las reglas de ese torneo, los jugadores foráneos son considerados elegibles para Novato del Año si firmaron con status de amateur y sin haber participado antes en las Grandes Ligas estadounidenses, la liga de Corea del Sur (KBO) y la de Taipéi de China (CPBL). Gourriel cumple con estos requisitos; aunque todavía falta que el Yokohama haga una petición formal ante el Comité ejecutivo de la Liga japonesa.

Esta reglamentación es más rígida que en la MLB, porque allí solo se toma en cuenta que un pelotero no haya jugado previamente en esa competición. Por tanto, Abreu y Gourriel, ambos con más de 10 años de experiencia en el béisbol cubano, reunirían las condiciones para ser considerados Novatos del Año en Estados Unidos y Japón.

Los números alcanzados por Abreu podrían impulsar la firma de nuevos contratos para los cubanos en la MLB y lo mismo sucede con Gourriel. Recientemente se dio a conocer que Alfredo Despaigne se incorporará al equipo Chiba Lotte Marines que marcha en la cuarta posición de la Liga del Pacífico, en Japón, por una cifra cercana a los 800 mil dólares; además, otros clubes han mostrado interés por incorporar a más peloteros cubanos en sus nóminas. Estos contratos tienen como mediador a la Federación cubana y han recibido una mayor cobertura en los medios de comunicación.  

El hecho de que peloteros cubanos sobresalgan en las dos competiciones beisboleras más fuertes del mundo reafirma la enorme potencialidad formadora de este país. Los jonrones de “Pito” Abreu no se transmiten por la televisión en Cuba, ni aparecen en las primeras planas de los periódicos, como sí sucede con los batazos de Gourriel; pero aunque algunos intenten silenciar a unos y ponderar a otros, lo cierto es que la admiración deportiva de los fanáticos trasciende cualquier mediación política.  

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