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América Latina: una oportunidad de negocios demasiado buena como para desperdiciar

América Latina: una oportunidad de negocios demasiado buena como para desperdiciar

Publicado por Bruce McDougall el 15 de Mayo del 2014

En los últimos años, los canadienses han estado sumamente al tanto de la influencia que tiene en sus vidas las economías emergentes de Asia y África. Desde bienes manufacturados, pasando por el impacto cultural de la inmigración hasta el rol de Canadá en asuntos internacionales, estas regiones han contraído una notable presencia en la conciencia canadiense.

Muchos menos canadienses, sin embargo, aprecian el alcance y valor competitivo de la relación de su país con América Latina. Aun así, esta relación contribuye sustancialmente con la economía y prosperidad cultural de Canadá.

Durante la última década, el gobierno de Canadá se ha concentrado en establecer negocios canadienses en la cadena de suministro de la economía de la región. Otras organizaciones, como la Corporación Económica de Desarrollo (EDC, por sus siglas en Inglés) han procurado, casi que agresivamente, relaciones entre multinacionales latinoamericanas y potenciales proveedores canadienses.
''Brasil es nuestro mercado más grande, por volumen, después de China'' afirma Linda Morris, directora de EDC.

EDC otorga préstamos a firmas canadienses a efectos de que éstas puedan montar medios para empresas conjuntas en el exterior. También obra a la inversa, facilitando dinero a compañías extranjeras con el objetivo de incentivarlas a comprar en Canadá. Tiene sólida experiencia en manejo de suministros y está actualmente desarrollando soluciones financieras para que los productos puedan moverse a través de las mencionadas cadenas de suministros.

El Departamento de Asuntos Exteriores de Canadá, mientras tanto, opera en 18 sitios a lo largo de América Latina y el Caribe. La Oficina Estatal no hace esfuerzo alguno por esconder sus objetivos políticos: ''ayudar a construir un hemisferio más próspero, democrático y seguro e impulsar la presencia de Canadá en la región''.

Actualmente, las empresas canadienses exportan mercadería con un valor de $ 5 mil millones a América Latina, y éstas consisten básicamente en cereales, maquinaria, papel y cartón, aceites, combustibles minerales y equipos eléctricos y electrónicos. Pero bajo su Plan de Mercado para América Latina y el Caribe, el gobierno de Canadá pretende también impulsar el comercio en otras áreas, tales como productos de construcción en el Caribe, dispositivos de energía eléctrica y servicios en Venezuela, industrias ambientales como tratamiento de aguas y aguas residuales en Argentina, Barbados, Chile, Ecuador, Guatemala y Trinidad y Tobago, así como tecnología de comunicación e información en Brasil, Chile y Paraguay.

Desde la perspectiva empresarial, América Latina representa un destino más que acogedor para Canadá. De acuerdo a datos del Banco Mundial, Chile, Perú y Colombia están entre los 50 países en los cuales es más fácil llevar a cabo negocios a nivel global. México, asimismo, se encuentra el el lugar 53 del ranking realizado por la Institución, por delante de Luxemburgo, Italia y la República Checa, y en un posición bastante más favorable que Rusia y China.

''La mayoría de las firmas canadienses pioneras de ingenieras consultoras ya tienen una fuerte presencia en Brasil'', señala Morris. ''Solamente SNC - Lavalin tiene más de 2000 empleados allí, lo que genera oportunidades para otras compañías canadienses a que entren en sus cadenas de suministros, con equipamientos nicho o servicios''.

EDC ha trabajado también con Petrobrás, la multinacional brasileña de gas y combustible, para impulsar las relaciones entre proveedores y socios canadienses. ''Más de 60 compañías canadienses están haciendo negocios con ellos'', asegura Morris.

Como el segundo mayor mercado latinoamericano para inversión directa canadiense, Chile recibe prácticamente más inversión desde Canadá que desde cualquier otro país, muy particularmente en el sector minero. La Bolsa de Toronto recientemente concluyó un acuerdo con su par de Santiago para permitir que empresas pequeñas o en crecimiento concentren capitales en cada ciudad bajo las mismas reglas de gobierno y divulgación.

EDC proveyó financiamiento al gigante del cobre chileno CODELCO a efectos de impulsar compras a proveedores canadienses. La firma, al día de hoy, ha comprado $ 1 millón en bienes y servicios para más de 150 negocios.

Paralelamente, Canadá se encuentra entre las mayores fuentes de inversión en Perú. El país latinoamericano firmó un tratado de libre comercio con el gigante del Norte en el 2009. y busca empresas canadienses para obtener equipamiento industrial, bienes de consumo y tecnologías de tratamiento de aguas.

En Colombia, donde 20 de cada 28 empresas en el campo de los combustibles y el gas son canadienses, el país es la primera fuente de inversión en infraestructura para mejorar autopistas, puertos, aeropuertos, y servicios de manejo de aguas y desperdicios.

Considerando la extensa presencia de Canadá en la región, la disponibilidad de asistencia y recursos comerciales, se esperan tasas de crecimiento superiores a las de Estados Unidos; la demanda de habilidades canadienses y pasajes directos a un costo de $1500 a las mayores ciudades latinoamericanas (Santiago, Lima y Sao Paulo) las empresas canadienses tienen poco para perder y mucho para ganar a la hora de concretar negocios en América Latina.

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